Tomado de: Elementos para una teoría del minicuento.
Nana Rodríguez Romero. Tunja: Colibrí , 1996. pp 34-35

EL CUENTO ARTEFACTO

A través de la evolución del cuento se ha podido detectar que esta forma narrativa constituye una de las variedades literarias más antiguas desde el relato mitológico, el cuento folclórico, el cuento maravilloso, los apólogos, las fábulas, los exemplos de la Edad Media, pasando por la leyenda, el relato social y el cuento fantástico o de ficción.  La crítica se ha ocupado de un análisis respecto del apogeo y la decadencia del género determinados por la época, las forma de pensamiento, la ideología, la forma de producción económica que marcan las directrices de la producción literaria.  Es así como el cuento actual ha perdido sus rasgos naturales y se ha trasladado a una instancia de preponderancia estética relacionada con la conciencia de escritura.  El cuento contemporáneo ha recibido diferentes denominaciones teniendo en cuenta sus características semánticas y sintácticas.

La denominación del cuento literario como "artefacto" connota el presente, el futuro y finalmente el destino del cuento como objeto de expresión del hombre.  Semánticamente o como primera acepción "artefacto" significa acto de arte (Raúl H. Castagnino.  Cuento-Artefacto y Artificios del Cuento. 1977. P.28).  El cuento sobre el papel impreso, no es sino escritura, objeto.  El acto es producto de la creación del escritor, y la recreación del receptor.  Es  en e3 siglo XX cuando se empieza a hablar del lector, de la recepción de la obra literaria o artística, como un componente importantisímo del ciclo creativo; teoría que ha sido trabajada ampliamente por Roland Barthes y los críticos de la Estética de la Recepción.  El cuento contemporáneo como expresión cultural de una clase social que lo produce, fenómeno altamente intelectualizado por demás, exige de un receptor con igual nivel intelectual capaz de aprehender los artificios con los cuales está construido el relato, de lo contrario se creará una ruptura.

El fenómeno del cuento fantástico, a pesar de la arquitectura compleja como está construido, entraña una actualización de los arquetipos vitales; es decir, ha rescatado al individuo en su relación con el contexto natural y sociocultural, del cual ha sido escindido por el imperio de la razón.  (Lida Aronne Amestoy.  América en la encrucijada de Mito y Razón, 1976:  70-71).  Anota Aronne al respecto, que en un contexto no intelectual, ingenuo, el elemento que se aparta de las reglas, podía aparecer natural pues es normal que un niño o un campesino crean en fantasmas, de esta forma no habría ruptura ni impacto en el receptor ingenuo, frente al receptor consciente.

Los artificios que constituyen el cuento-artefacto son el resultado de la elaboración narrativa relacionada con el tiempo, el espacio, los actantes, por medio de signos codificados en una sistema de relaciones entre los componentes, es decir, en un proceso de "arte combinatoria".  Al respecto de la riqueza de su cuentística.  Borges expresa:  "Si se observa bien en mi cuentística tengo apenas tres o cuatro argumentos.  Lo que ocurre es que cambio o combino de distinto modo algunos componentes:  O el lugar o el tiempo o las personas o las estrategia narrativas.  El núcleo argumental podría ser siempre el mismo".  (Castagnino, 1977: 33).  Esta "arte combinatoria" es el elemento estético utilizado por los escritores en los relatos breves, ficciones y minicuentos.
 
 

 
Universidad Javeriana - El relato digital - Jaime Alejandro Rodríguez - Foro abierto