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Tomado
de: Estructura literaria y método crítico. Marcel
Pagnini. Madrid: Cátedra, 1992. Traducción de Carlos Mazo
del Castillo. pp.100-111
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A través de sus observaciones sobre la prosa narrativa, Pagnini nos ofrece una completa carcaterización estructural de la narrativa literaria, donde la novela es uno de los principales focos de atención. OBSERVACIONES SOBRE LA PROSA NARRATIVA HISTORIA Y DISCURSO Es muy importante el paso narrativo. El autor puede abreviar los hechos, bien mediante rápidas informaciones, bien con el recurso de un personaje narrador; también puede representarlos en sentido dramático con diálogos y acciones. La distribución adecuada de estos módulos narrativos, con diferentes velocidades, crea un ritmo especial que controla la emoción - el "suspense", por ejemplo-, distribuye el énfasis, etc. La segunda característica esencial del discurso, que Todorov extrae de investigaciones de otros teóricos de la narrativa, es la relación que se establece entre el personaje y el narrador desde el punto de vista del conocimiento. Puede suceder (a) que el narrador sea omnisciente; (b) que esté al mismo nivel que el personaje y, por tanto, no pueda proporcionar explicación alguna hasta que el personaje la haya madurado, y (c) que esté por debajo del personaje, de forma que sólo pueda describir lo que ve y siente. EL IDEAL DRAMÁTICO Observemos, frente a tanta crítica partidista y tantas poéticas triunfalistas, que el ideal dramático es sencillamente una técnica y que la presencia del autor, por patente que sea, no es un hecho necesariamente negativo. Por ejemplo, el humor inglés se debe por completo a la presencia del narrador, que es el personaje más importante y cautivador de la estructura (cfr. Sterne y también Dickens). El problema no se puede resolver de una manera aprioristica. La solución estribará no poco en darse cuenta si el narrador está tratado como un personaje o como una abstracta voz moral EL NARRADOR En el caso de la narración en tercera persona, la técnica permite al narrador alejarse del mundo representado; sin embargo, la tensión se produce entre el mundo de los personajes, los hechos y el punto de vista del narrador, que, por otra parte, suele ser ficticio la mayoría de las veces. Tenemos un buen ejemplo en Huckleberry Finn, de Mark Twain, en donde el autor parece haber abdicado por completo a favor de Huck, si bien la suprema ironía de la novela (por ejemplo, la huida al reves de Jim, el desprecio hacia los pioneros de la frontera, la relación Huck-Tom Sawyer, etc) se deriva del punto de vista de este ente superior que ordena los hechos de un modo significativo más allá de la menor consciencia por parte de su protagonista. Con razón ha afirmado Franz Stanzel que la transformación peculiar de la acción narrativa sobreviene en el proceso de distanciamiento entre el narrador y el personaje que cuenta algo, proceso en el que se capta la interpretación de todo lo acaecido y su valor espiritual. Incluso los diferentes episodios de una vida picaresca pueden encerrar "significado literario". CUATRO CLASES DE NARRATIVA La diferencia entre novel y romance (novela y relato fantástico) consiste principalmente en que el romance no se propone crear personajes verdaderos, sino más bien figuras estilizadas que tienden al tipo psicológico y, además, no se preocupa de colocarlas en un marco social consistente (Trollope prefiere el novel; en cambio, William Morris, Walter Scott y Nathaniel Hawthorne, el romance). Es posible también la convivencia de los dos tipos (Don Quijote, Madame Bovary, Lord Jim) y entonces el punto de vista irónico surge de la situación novelesca. El romance tiende a la alegoría (Pilgrim´s Progress, de Bunyan) y se sitúa entre el novel, que trata de los hombres, y el mito, que trata de los dioses. El novel tiende a ser un sucedáneo de la historia (Tom Jones, de Fielding; Little Dorrit, de Dickens; I promessi sposi). La confesion es una autobiografía, aunque no necesariamente del narrador, ya que éste puede asumir exigencias formales de integración y organización estética de la experiencia (San Agustin, Religio Medici de Thomas Browne, Montaigne,Rousseau) o bien crear un personaje que se confiesa (Moll Flanders, de Daniel Defoe). El monólogo interior permite una fácil fusión del novel, o el romance, con el género autobiográfico. Por lo general, en la confession prevalece un interés teórico: religioso, político, artístico, etc. Es un género intimista e intelectual. El género llamado anatomy, inventado por Menipo y utilizado por Petronio, Apuleyo, Rabelais, Swift, Voltaire, Stern, etc., no se interesa tanto por los hechos de los personajes como por el libre juego de la fantasía intelectual y de la acción humorística, satírica y caricaturesca. Es una visión intelectual del mundo y suele violentar la lógica usual de la narrativa. Es característico el despliegue de una profunda erudición, como lo demuestra Anatomy of Melancholy, de Robert Burton, de donde Frye tomó la denominación EL CUENTO Indudablemente, toda definición preconcebida es discutible e incluso susceptible de negación, pues la diferencia entre novela y cuento no es tan sólo cuestión de longitud. Esto se ve con claridad, por ejemplo, en Eichenbaum, quien afirmó que "la novela y el relato corto no son formas homogéneas sino, por el contrario, formas diferentes la una de la otra", y añade: "la novela es una forma sincrética" mientras que el relato corto "es una forma fundamental, elemental" ("viene del cuento, de la anécdota"); "en el relato corto como en la anécdota, todo tiende hacia la concusión", y también "el relato corto debe lanzarse con ímpetu, como un proyectil con todas sus fuerzas desde un avión para hacer blanco sobre el objetivo previsto" . EL HÉROE PROBLEMÁTICO |