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KERCKHOVE,
Derrick de. La piel de la cultura. Investigando la nueva realidad electrónica.
Barcelona: Gedisa editorial, 1999. Pgs. 15-20
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LA PIEL DE LA CULTURA En primer lugar, quiero dar las gracias a mi traductor, David Aleman.
A juzgar por el tiempo y el esfuerzo que puso en la corrección
del primer borrador de la traducción conmigo, el trabajo final
deber ser realmente impresionante. Es un gran honor para mí y
un privilegio, publicar mi libro en español, estadísticamente
el tercer grupo lingüístico más numeroso del mundo,
con 369 millones de hispanohablantes, detrás del inglés
(460 millones) y el mandarín (760 millones).
La versión original de La piel de la cultura
fue publicada por primera vez en 1995. Según los criterios
de publicación corrientes, hace ya bastantes años. Pero,
en términos de conmutación temporal, si podemos fiarnos
de Tim Berners-Lee, uno de los inventores de la World Wide Web, "un
año de Internet equivale aproximadamente a tres meses de un año
calendario". ¿Significa eso que mi libro está desfasado en más
de 16 años? No necesariamente. La mayor parte del contenido seguirá
siendo pertinente, al menos así lo espero, para una cultura que
todavía está saturada de televisión. Sin embargo,
me gustaría introducir algunos ajustes en mis pensamientos inspirados
por el espectacular incremento de la capacidad de conexión introducida
en todo el mundo por los medios de comunicación a través
de redes. Los primeros ajustes conciernen las tablas del capítulo
12, "Masa, Velocidad y Cibercultura". Los medios de comunicación
a través de las redes han provocado ya tantos cambios de actitud,
de modos de pensar, prácticas y comportamientos en la sociedad
y en la economía, que realmente merecen establecerse como dominantes
por derecho propio, al mismo nivel que la televisión y los ordenadores.
Es fácil identificar qué cambios se han producido ya en
cada nivel para cada tabla. Intentaré actualizar la Tabla 1 (sobre
tendencias comerciales) y la Table 3 (sobre tendencias psicológicas),
dejando a mis lectores que intenten hacer lo mismo con la Tabla 2 (tendencias
sociales) y 4 (estrategias empresariales) como un ejercicio de observación
cultural y social. El nuevo encabezado de la Tabla 1, en la misma línea
que las "décadas de los años 60 y 70" y la "década
de los 80" es, naturalemnte, la "década de los 90". Las características
principales de la década de los 90 son las siguientes: Poder económico creciente: China Aquí se hace necesario una explicación
para la noción de "aumento de los beneficios" que fue introducida
por Brian Arthur, un economista del Santa Fe Institute, para explicar
el éxito de Microsoft, y más tarde caracterizada por Kevin
Kelly, editor de Wide Magazine, como "los que tienen, lo consiguen".
Esto significa que la clave para el éxito en el mercado es establecer
los parámetros inundando el mercado con el producto, incluso
a costa de no tener ganancias al principio. Hoy, el nuevo milagro empresarial
es Amazon.com, el distribuidor mundial de libros (y otros productos)
que por ahora puede registrar beneficios de mil millones de dólares,
tratándose de una empresa surgida de la nada en menos de dos
años. De la misma forma, según Arthur, Bill Gates fundó
su imperio sobre un sistema operativo de segundo orden, que se distribuía
gratis o a muy bajo coste para multiplicar el número de compradores
potenciales y establecer así una base comercial que no tardaría
en convertirse en un parámetro industrial de hecho. El mismo
principio ofrece una explicación razonable acerca de por qué
los productos de software que no han tenido tiempo de ser probados en
el mercado (Yahoo, Nestcape, E-Bay, etc.), cosechan beneficios tan desmesurados
casi el primer día que llegan a Wall Steet. Llamo a esos los
"Futuros en Software" y es parte de la tendencia inflacionaria del valor
que acompaña al ascenso de las nuevas tecnologías dominantes
que solemos denominar "promoción con bombo y platillo". La Tabla 3 propone "televisión" y "ordenadores"
como principales encabezados. Sugiero que añadamos "medios de
comunicación por redes" junto a esos dos. Supongo que podríamos
considerar "multimedia" o "Internet" como probables candidatos. Mi razón
para preferir "medios de comunicación por redes" es que cubren
todos los campos y dejan espacio para el rápido desarrollo que
estamos presenciando hoy en día. Por lo tanto, bajo "medios de
comunicación por redes", ¿qué veríamos? Conceptos dominantes: "Cultura en profundidad" Principales pautas de comunicación: Interconexión (multivía - descubrir
lo que todos queremos) Actitud de marketing dominante: Selección del objetivo ("hipertinencia") Estrategia empresarial dominante:
Oferta gratuita de bienes, cobrando el mantenimiento
Una vez más se requiere una breve explicación
para "cultura en profundidad". En esta visión de la escena tecnocultural,
"profundidad" o investigación en profundidad es el efecto de
la multiplicación de masa por velocidad, de las tecnologías
de ordenadores y vídeos por telefonía; es el reino de
la "hipertinencia", de hecho un rasgo de pertinencia y precisión
casi excesivas, con un enfoque singular. El sistema nervioso tecnológico
que está rodeando actualmente al planeta, muestra elementos de
precisión que se están aproximando a los de nuestra estructura
biológica. Cuando buscamos algo en nuestra mente, damos por sentado
que normalmente lo encontramos de inmediato. Ahora llegamos a ser igualmente
exigentes con Internet por el rápido desarrollo de nuestros instrumentos
de búsqueda. Otro esfuerzo clave de actualización que haría
en La piel de la cultura sería el de sustituir la palabra
"conectivo" por "colectivo", que es la que había usado en mi
primera edición. Para estas consideraciones me inspiré
en la observación de la gente caminando por la estación
Shibuya del Metro de Tokio, no lejos de la famosa estatua del perro
de Hachiko. Este es un desarrollo crítico en psicología.
De hecho, a pesar de que digo lo contrario al final del capítulo
17, desde entonces he escrito un libro entero y he desarrollado una
metodología de investigación para explorar más
ampliamente este tema. Simplemente podría remitir al lector a
mi nuevo libro, Connected Intelligence, The arrival of the Web Society
(Toronto: Sommerville Books, 1997 [de próxima aparición
en Gedisa bajo el título Inteligencia en conexión]), pero
la cuestión es tan importante que necesito abordarla aquí
mismo. Todo se remonta al alfabeto y a la teoría del cerebro.
Es ahí donde creo que se puede encontrar el origen de una mente
realmente "privada", dotada de una psicología privada, un control
personal del lenguaje y una forma privatizada de conocimiento. La experiencia
de una conciencia privada que excluye la comunidad hace creer sinceramente
a los occidentales que fenómenos psicológicos comunes
conocidos como "inteligencia", "memoria", "emoción" y 2sentimientos"
son completamente individuales y localizables en la privacidad silenciosa
del ser humano singular. Al mismo tiempo, cualquiera puede entender que tales
cualidades se distribuyen entre la gente. Aun cuando no expreso directamente
mis emociones, es evidente que las comparto en mayor medida con la gente
que está conmigo. Y es evidente que cuando intento resolver un
problema con un amigo, estamos compartiendo un acto común de
inteligencia. Lo que hace creer o suponer a los occidentales que la
psicología es un asunto privado es el hecho de que su imaginación
trabaja en silencio. Consideran "sectas" a las sociedades "colectivas",
como las "tribus" y las "comunas", e incluso miran con cierto recelo
a los típicos fenómenos de la muchedumbre y otras formas
de comportamiento colectivo. Si el malo no es "comunista", se le apoda
"fascita" o "fanático". Es cierto que hasta yo mismo me siento
incómodo al cabo de un tiempo de hablar sobre "inteligencia colectiva",
temiendo que si la inteligencia fuera dirigida por la tecnología
de la red, en la forma en que durante un tiempo la sensibilidad fue
dirigida por la radio hacia resultados desastrosos, realmente podríamos
tener en nuestras manos otro de esos espantosos regímenes fascitas.
Pero estamos abordando otra cosa. La mayor conexión desde la invención
del alfabeto en Occidente se produjo cuando el lenguaje se encontró
con la electricidad en el telégrafo. Fue el encuentro de la energía
pura con la complejidad infinita. Así como la invención
de la escritura fue la primera revolución lingüísta
importante en todas las culturas donde apareció, la invención
continua de comunicaciones por redes, desde el telégrafo hasta
Internet y más allá, nos proporciona la segunda revolución
lingüística relevante y esta vez es global. Del mismo modo
en que el alfabeto, en un período de tiempo relativamente corto,
introdujo una nueva modalidad de ser, de persona privada, también
podemos esperar que los medios de comunicación en red introduzcan
nuevas formas de conocimientos. La aparición de las redes ha
introducido una nueva dimensión en la experiencia de la conciencia,
de la mente y de la personalidad. Esto es lo que llamo conectivo. Tanto si son de origen occidental como oriental, conocemos,
o al menos pensamos que conocemos, las diferencias entre lo privado
y lo público, entre lo individual y lo colectivo. Lo privado,
lo individual soy yo, solo, totalmente solo en mi espléndido
aislamiento; este estado se representa mediante la lectura en silencio
que absorbe por entero a la persona en su propia mente. El colectivo
es todos los demás, todos a la vez, en masa, y está representado
por la televisión o la audiencia de radio. Lo conectivo es un
tipo de forma personalizada de la colectividad. Su mejor imagen es la
de una red donde cada participante está involucrado deliberadamente
en el grupo sin perder su identidad en el proceso. Combina la tendencia
a la identidad privada en Occidente con la preocupación por el
bienestar del grupo en Oriente, y tal vez sea la fórmula del
futuro para un mundo que necesita basarse en ambos impulsos para sostenerse. En 1984 pasó sin cumplir muchas de las profecías
estremecedoras de Orwell sobre el estado del mundo. Tal vez sólo
fue algo prematuro. 25 años más tarde, al menos en Internet,
hay grandes posibilidades de que el mundo pueda dividirse en tres bloques
principales: el alfabético (variedad latina), el cirílico
y el ideográfico. Así mismo, es muy tensa la actual situación
política que surge del conflicto que enfrenta a las fuerzas de
la OTAN a Serbia, con las advertencias más amnazadoras por parte
de Rusia y China, haciéndose eco así tanto de Orwell como
de las divisiones geográficas de las principales literaturas
mundiales. Otro bloque, insospechado o al menos no anunciado por Orwell,
es el mundo islámico, apoyado también por su propio estilo
de software cognoscitivo. De hecho esta macrodistribución de
la población de la Tierra casi siempre está basada en
las diferencias étnicas, geográficas o religiosas, pero
¿qué ocurriría si tales diferencias hubieran de estar
sustentadas más por el sistema de escritura adoptado por cada
una de las principales culturas del mundo que por las circunstancias
de genes, lugar y creencias? Esto es lo que Internet puede ayudar a
revelar a corto o largo plazo. Los chinos, por ejemplo, pueden sentirse
a salvo detrás de lo inescrutable de sus caracteres, para proteger
sus intereses y culturas de la dominación de Estados Unidos,
mientras los rusos reconstituyen la Unión Soviética en
torno a las comunicaciones basadas en los alfabetos eslavo y cirílico.
Sin embargo, la cuestión básica no será controlar
un imperio geográfico, sino uno cognitivo. En realidad, actualmente
el mundo se enfrenta a la aparición repentina de un enorme entorno
cognitivo para el que nadie ha dictado reglas y ante el cual los organismos
gubernamentales y reguladores tienden a aplicar respuestas reflejas
que siguen basándose en criterios territoriales. La piel de
la cultura explora los aspectos utilizables en nuestra nueva condición
cognitiva. Derrik de Kerckhove Abril 1999 |