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El lenguaje del computador se hace poesía |
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Reseña del artículo: "lo digital se acerca a lo literario. Notas sobre la aplicación de conceptos informáticos a la escritura de textos literarios" de Anja Rau (basada en la traducción de Susana Pajares Toska) Rau en este artículo examina varios ejemplos de la manera como el lenguaje del computador empieza a ser utilizado literariamente en hiperficciones novedosas. También analiza el papel del autor y del lector en estas nuevas narraciones digitales. Se ocupa de dos textos que no están en la red pero que constituyen manifestaciones de literatura digital. Uno de ellos es Uncle Buddy´s Phantom Funhouse de John McDaid y el otro es Quibbling de Carolyn Guyer, ambos publicados por la empresa Eastgate System Inc. (http://www.eastgate.com/catalog/Fiction.html) Rau hace una introducción en la que muestra cómo el computador, más que una herramienta informática, es una máquina simbólica que cumple funciones de hablante a través de una estructura de diálogo, mediante la cual el usuario interactua con el computador de manera que tanto máquina como usuario entienden y reaccionan según un lenguaje común. Desde este punto de vista, Rau considera que ya no tiene por qué resultar extraño que un computador sirva para producir literatura, en tanto hacer literatura significa utilizar creativamente el lenguaje Rau también describe la literatura digital con base en 3 niveles: el del texto mismo, que ya la literatura tradicional ha dejado de considerar como la expresión directa del autor; el nivel del lector, entendido aquí como el conjunto de órdenes que el autor programa para que el texto sea leído; y el nivel de sistema operativo, con órdenes estándar que el autor no pude modificar. En Uncle Buddy´s, Rau destaca la manera como McDaid ha utilizado creativamente estos 3 niveles. Así por ejemplo, los mensajes estandarizados que el computador expone al lector, como son los mensajes de error, el despliegue de cajas de diálogo, etc., son reelaborados estéticamente y en función de la historia que se narra en el hipertexto, creando un efecto adicional de desplazamiento del autor, quien aparentemente deja en manos del computador la interacción. De manera similar, Carolyn Guyer en su texto Quibblig, elabora el entorno de lectura de manera que se integran las instrucciones del computador, las órdenes del autor y la interacción del lector. Guyer en su texto parece haber querido mantener las convenciones de la página impresa como una manera de generar una interactividad más amigable, reelaborando algunos paratextos clásicos como el prólogo. Con estos ejemplos, Rau llega a una afirmación sorprendente. Al reforzar de alguna manera la presencia del autor, estos textos se oponen no solo a la práctica literaria actual, sino a también a la propia teoría hipertextual, en tanto que el papel del autor se refleja, aunque de un modo menos contundente, también las hiperficciones. |