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ANALISIS
DE TORMENTA - Por Diego Salgar
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1. ¿Qué es Tormenta? Tormenta es una hipernovela (así es presentada por el autor) de Felipe Barragán, un estudiante de la universidad de los Andes. En los términos que he usado en este trabajo de grado, Tormenta es un proto-hipermedia que a mi modo de ver se acerca bastante a lo que podría ser un hipermedia literario. Precisamente por eso lo he escogido para ejemplificar de alguna forma lo que he expuesto anteriormente en el capítulo 3, que para muchos puede resultar algo confuso, extraño, o incluso ajeno a lo estudios literarios, dada la “novedad” del tema, y la poca difusión de los también pocos hipermedias o proto-hipermedias literarios, en el mercado y en la academia. Este proto-hipermedia se encuentra en internet, en el sitio hipercubo de la universidad de los Andes, en la dirección http://hipercubo.uniandes.edu.co Hipercubo es un grupo de investigación de la facultad de artes de dicha universidad, que se ha tomado muy en serio el desarrollo de las expresiones con fines estéticos utilizando las nuevas tecnologías de comunicación. Es en su página de investigación, donde Tormenta está anunciada como una hipernovela y donde se presenta a su autor. Asumiendo el riesgo de otorgar categorías dadas por la teoría literaria basada en la imprenta a un hipermedia, haré una descripción de Tormenta para luego analizarla desde las cuatro propiedades de los computadores propuestas por Murray: Sucesivos, Participativos, Espaciales y Enciclopédicos; y desde los cuatro elementos que he señalado como inherentes a una ficción en este medio: Brevedad, Palabra-Imagen, No linealidad y Diseño. Después de la descripción y el análisis técnico, haré un análisis estético a partir de los tres placeres: Inmersión, Actuación y Transformación. Este análisis me permitirá hacer luego la interpretación de mi lectura, con la que concluye este capítulo. 2. El tejido y sus partes. La única forma de entrar al hipermedia es a través de la página de hipercubo, por lo que sólo hay una puerta de acceso que nos lleva a la lexia index. Por lo tanto podemos considerar esta lexia como la inicial, aun cuando además puede ser parte del recorrido, ya que está enlazada desde otras lexias a través de las cuales se puede llegar de nuevo a index. En otras palabras es la puerta por la que entramos y que podemos volver a ver en cualquier momento. Este hipertexto consta de 26 lexias y 469 enlaces, lo que de entrada nos muestra la gran cantidad de vínculos que puede tener cada nodo. Mostrar la estructuración de cada lexia resulta entonces una tarea bastante larga y difícil por la complejidad con que Barragán las ha diseñado, y un tanto inútil, en cuanto la única forma de hacerse a una idea de lo que es cada lexia, es viéndola y recorriéndola –por lo menos mientras no tengamos un metalenguaje apropiado y común. Salvo las lexias Index, FramesetI, FramesetII, Torx y Triple todas están direccionadas por números romanos, y tienen a la vez un nombre (incluyendo Torx y Triple, cuyo nombre es el mismo Espacios vacíos... para ser llenados ahora!!!). Me referiré a cada una por su nombre y no por su número, pues aunque no son títulos ni aparecen dentro de la lexia, si hacen parte de las mismas. Por el contrario los números no indican nada más que los códigos de programación, pues las lexias no tienen –como es de esperarse– un orden secuencial. De todas estas lexias, sólo en dos hay palabras que sirven de vínculos. En sin-AN-estesia las tres frases que sirven de enlaces llevan a Coke; y en Espacios vacíos... para ser llenados ahora!!! (Torx) en la palabra PRIMA que titula el texto las tres primeras letras llevan a Index y las dos últimas a Street with no name. Todos los demás enlaces del hipermedia están dados en imágenes. Y todos sin excepción hay que buscarlos, pasando el mouse por la pantalla hasta ver aparecer la mano que indica un enlace. Sin embargo en muchas oportunidades estos no llevan fuera de la lexia sino que remiten al inicio de ésta. En Index por ejemplo, los enlaces son cuatro gráficas de explosiones constantes alineadas horizontalmente sobre la palabra solo, la cual esta subrayada y en un tamaño mayor al del resto de las palabras. Las demás imágenes también son enlaces, pero llevan a la esquina superior izquierda de la lexia, lo que obliga al lector a recorrerla de nuevo para intentar otro enlace, hasta encontrar la salida. Por otra parte, las imágenes son recurrentes: una calavera,
un dibujo de una mujer desnuda, las explosiones, unas manchas anaranjadas
difuminadas, unas gafas, unas rosas, y un trueno son las que se encuentra
con más frecuencia el lector. Las palabras también están dispuestas como gráficas, y en muchos casos es indispensable recorrer la pantalla con el mouse para verlas aparecer. En street with no name por ejemplo, cuando se llega a la lexia lo único que se ve es la imagen de una calle llena de avisos de neón. Los textos escritos están en los bordes de la lexia, en los vacíos negros o de la noche, que hay que recorrer para hallarlos. Son cuatro cada uno de un color distinto: azul, anaranjado, amarillo y rojo; y todos son enlaces a la parte superior izquierda de la lexia. Al igual que las imágenes, hay muchos fragmentos que se repiten con muy pocas variaciones en varias lexias, por ejemplo: Lo digo en serio. Cierro el libro, me detengo justo en el punto y levanto la cabeza. Todas las piedras se han deformado, todas las formas han desaparecido. Cada palabra que leo vuelca la superficie de cada situación, aquí me detengo Lo digo en serio. Cierro el libro, me detengo justo en el punto y levanto la cabeza. Todas las piedras se han deformado, todas las formas han desaparecido. Cada palabra que leo vuelca la superficie de cada situación, aquí me detengo. Este fragmento lo encontramos en Sol/azi-EEE y en Piter can tropus donde además se une con un fragmento de Tilde, formando un texto que se repite en Espacios vacíos...para ser llenados ahora!!! Tilde es tal vez la lexia que más texto escrito tiene. Está dividida en dos partes por el color del fondo donde se presentan el texto y las imágenes. A la izquierda es rojo y el texto es el mismo al de Sin-AN-estesia. A la derecha es verde oliva y parte de este texto es el que se repite en Piter can tropus. Tanto en uno como en otro las palabras cambian de color y de tamaño, superponiéndose algunas veces a las imágenes y otras cubiertos por estas. La forma de presentar la escritura es supremamente variada, lo que ayuda a que a pesar de que algunas veces el texto escrito sea abundante, la lectura sea dinámica. En septerk el texto está organizado en cuatro líneas que cubren la lexia a lo ancho; son cuatro líneas bastante largas que hacen que el botón de la barra de desplazamiento sea reducido y que haya que moverse mucho al interior de la lexia para poder leer el texto. Al leer mientras se desplaza la lexia a través de la pantalla se leen palabras en movimiento, aunque también se puede avanzar por partes y leer palabras quietas. En RIPPS.Ithiem3h hay un fragmento en español y otro en francés, ambos grises sobre fondo negro, que se mueven por toda la lexia bastante rápido, siendo imposible leerlos, e incomodando la lectura de los demás fragmentos de la lexia. Aunque la mayoría de las lexias están repletas de gráficas, hay algunas austeras en este sentido como Deserción Exten*sion cuyas únicas imágenes son la bola amarilla de la que hablé antes, otra igual pero quieta que debe buscarse sobre uno de los textos y un letrero de tormenta en movimiento constante. Pero en las dos Espacios vacíos...para ser llenados ahora!!! no hay una sola gráfica. En las dos se presenta un texto aparentemente “normal”, pero de pronto empiezan a surgir de la parte inferior de la pantalla unas palabras que suben como flotando y luego bajan. Estas parten de un pequeño párrafo que se desintegra y vuelve a armarse al caer las palabras en una secuencia ininterrumpida. A pesar de la ausencia de gráficas, el problema de la atención del lector queda resuelto con el movimiento de las palabras, tratadas como imágenes al desplazarse y al cambiar ligeramente su color. Antes de pasar al análisis técnico, vale la pena terminar
esta descripción con un detalle particular sobre la lexia FramesetI.
La estructura hipertextual deja este nodo sin enlaces, pero en ningún
momento se puede tomar esta lexia como una lexia final, pues depende
del recorrido se puede llegar a ella en el tercer movimiento desde Met
hods que es una de las dos lexias de destino que ofrece Index, la cual
ya he dicho que se presenta como la lexia inicial. Sin embargo la única
forma de salir de FramesetI es haciendo click en el botón de
atrás de la barra de navegación. En esta lexia la no linealidad
del hipermedia se hace más que evidente al obligar al lector
a retroceder. 3. Tormenta por computador En Tormenta la preocupación por el lector que expresa Landow al proponer el uso de mapas (Ver capítulo 2) no existe. Por el contrario todo parece ocultársele haciendo que el riesgo de perderse sea mayor, y que la sensación de incertidumbre sea constante. Muchas gráficas esconden los enlaces, pues estos están ubicados en sus partes como en street with no name o Coke donde cada una de las vallas de neón es un enlace, pero al estar unidas la mano del mouse indica un sólo enlace para la gráfica. En dnt.mstak lakftlent 4 geniuz todos los enlaces están en el dibujo de una mujer desnuda, cada uno en una parte del cuerpo. Aparentemente estas lexias llevan a un solo punto y se necesita un lectura muy detallada para darse cuenta del engaño. Esto, sumado a la necesidad de pasearse por la pantalla para descubrir los enlaces, nos presenta una forma de proceder dentro del proto-hipermedia a partir de la cual podemos profundizar en Tormenta a la luz de las cuatro propiedades y los cuatro condicionamientos expuestos en el capitulo 3. 3.1. Desde el aparato en sí. Las reglas mediante las cuales está configurada la participación del lector son básicamente tres, que podemos llamar así: pasearse, desplazarse y hacer click. No significa que el programa que configura este proto-hipermedia sea simple, ni que estas sean las únicas instrucciones para el procesamiento del computador. Estas son, repito, las reglas que estructuran la participación del lector. Los procedimientos técnicos de programación que permiten el montaje de imágenes sobre fondos de color o textos, o la elaboración de textos en movimiento, por citar dos ejemplos, entran dentro de las características de sucesividad enunciadas como una propiedad de los computadores, pero al no tener una incidencia directa en las acciones del lector, las paso por alto antes de convertir este apartado en una descripción pragmática de programación. PASEARSE:Tal vez la primera instrucción fácilmente reconocible por el lector, es que el programa no le va a hacer evidente nada. Contrario a lo que sucede normalmente en internet, aquí los enlaces no están claramente identificados, y deben ser buscados por el usuario paseando la lexia con el puntero del mouse, hasta que este se convierta en una mano indicando un enlace. Podríamos resumir esto diciendo que la primera instrucción
que configura la participación del lector, es que los enlaces
sólo se activan (se hacen explícitos) cuando se pone el
mouse sobre ellos. De esta forma si yo no escudriño todos los
rincones de la lexia, no voy a encontrar todas las posibles salidas.
Pero no solamente debe uno pasearse por aquí y allá para
hallar los enlaces, también para ver aparecer cuadros de texto
escrito, imágenes, etc... que bien pueden aparecer en un lugar
donde aparentemente no hay nada, como un espacio en negro; o puede suceder
que al pasar poner el puntero del mouse sobre una imagen esta cambie,
se mueva o desaparezca para darle paso a otra distinta. DESPLAZAMIENTO: Aunque exista cierta aversión hacia las barras de desplazamiento, que comparto en gran medida pues normalmente cansan al usuario y son un obstáculo para que éste mantenga la conciencia de estar navegando; en Tormenta estas barras hacen parte de las instrucciones del programa, y a mi modo de ver estructuran también la participación del lector. Para los usuarios asiduos de los computadores es normal ver una barra de arriba a abajo en el extremo derecho, y otra de izquierda a derecha en la parte inferior de la pantalla. Cuando el botón de las barras de desplazamiento es muy reducido se sabe de inmediato que el contenido del lugar en donde uno está es bastante extenso, y de entrada causa un poco de aprehensión. Normalmente esto ocurre con el botón de la barra de desplazamiento vertical, pero en Tormenta no hay ninguna lexia donde el desplazamiento vertical sea excesivo y en cambio si hay muchas -como en la ya mencionada Septerk- en las que el desplazamiento horizontal parece nunca acabar. Todos los desplazamientos largos, sin excepción, se dan para poder leer un texto que abarca gran cantidad de espacio en la lexia. Estas barras son, entonces, herramientas para leer, y como ya se dijo se puede leer en movimiento o a intervalos. Si se gusta o no de este mecanismo no es lo importante aquí, pues la respuesta no varía el hecho de que su uso demuestra una conciencia pragmática del autor, de estar creando en un nuevo medio expresivo. Su efecto como instrucción para procesar información y estructurar la participación del usuario, es el de provocar una reflexión sobre el medio. Las lexias que requieren desplazarse, siempre aparecen cortadas en la parte inferior y a la derecha, por lo que el lector siempre querrá saber qué hay a ese lado, pero al irse moviendo de un extremo a otro, sin que se vea un aparente final, se desea llegar rápido al límite de la lexia. Este deseo del límite, que corresponde al deseo de abarcar la totalidad, es el que incita al usuario a centrarse sobre el mecanismo de desplazamiento, primero las barras y luego el mouse o el teclado, lo que equivale a fijar la atención sobre el computador en sí mismo. Si la instrucción anterior basa la participación del lector en el movimiento al interior de la lexia, esta regla hace reflexiva esa participación. HACER CLICK: Hacer click es la instrucción más sencilla, y obvia tratándose de un texto organizado en hipertexto y montado en un computador. Antes de admitir la simplicidad de esta instrucción, hay que tener en cuenta que en Tormenta para poder hacer click en un enlace primero hay que encontrarlo, y para encontrarlo muchas veces hay que desplazarse por toda la lexia. Después de recorrer toda la lexia, y llegado el momento de seguir a otra, el usuario ha encontrado los posibles enlace y para hacer el famoso click, debe decidirse entre los que halla encontrado. Como lo dije anteriormente, muchos enlaces se encuentran juntos en la misma gráfica por lo que es difícil reconocer en una imagen la existencia de más de un enlace. El ejemplo de dnt.mstak lakftlent 4 geniuz, que cité arriba es perfecto para aclarar la importancia de una instrucción aparentemente sencilla como el click. Todos los enlaces de esta lexia están distribuidos a lo largo del cuerpo desnudo de una mujer, y al pasar el mouse por ese dibujo aparece una mano continua de arriba a abajo. Esto indicaría un enlace, pero hay alrededor de cinco. Para el computador la instrucción es sencilla: al recibir el click, vaya a la dirección x. Para el usuario es distinto. En ese momento se está dirigiendo a una lexia cuya puerta de entrada o primer indicio es una mujer desnuda. Cuan diferente podrá ser la percepción de ese lector, con la de aquel que ha reconocido la multiplicidad de enlaces en el dibujo y hace click en el vientre de la mujer. El primero puede ir pensando que encontrará una lexia erótica, que además es la única a la que le conduce dnt.mstak lakftlent 4 geniuz, y el otro posiblemente esté pensando en algo que tenga que ver con el hambre o con la maternidad, que ha escogido entre las posibilidades de un brazo, la cara, una pierna, etc. Esta instrucción pues, no se refiere al acto mismo de oprimir
un botón, sino a la decisión del usuario de qué
botón va a oprimir, y está codificada en el computador
por medio de las dos instrucciones anteriores y el ya mencionado al
recibir el click, vaya a la dirección x. La expectativa creada
por la presentación de los enlaces, influye mucho en la percepción
del usuario y Barragán juega con esa anticipación del
lector, cuando revela enlaces posibles que en realidad no van a otra
lexia sino a la esquina superior izquierda de la misma. Estas reglas evidencian en primer lugar, la propiedad secuencial de los computadores, y en segundo lugar nos abren el camino para analizar cómo Tormenta ha sido programada pensando e incorporando al lector en su planeación. Aunque en un principio pareciera que la acción del usuario se limita a decidir entre un camino u otro, las reglas anteriores nos demuestran que no es así y que el lector no es un visitante que va de paseo por Tormenta. Pero es claro que no se le pueden escribir órdenes al programa, y que las capacidades de respuesta del computador ante la acción del usuario si se limitan a mostrarle u ocultarle enlaces, gráficas y palabras, y a llevarlo de una lexia a otra. Es preciso entonces hacer una división entre la propiedad participativa de los computadores y la capacidad del programa para invitar al lector a actuar en el proto-hipermedia. La primera es un aspecto técnico y la segunda una cualidad estética, tal como lo señalamos en el capítulo anterior, y de la que hablaré más adelante. Técnicamente Tormenta no está programada para que la acción del usuario afecte el desarrollo del programa, sino para que determine su secuencia. Cuando digo que la acción del usuario no afecta el desarrollo del programa, es porque éste no ofrece la posibilidad de modificar estructuralmente ninguna lexia. Por el contrario las lexias están diseñadas para que sea el lector el que guíe su navegación. No solamente por la estructura hipertextual, sino porque de la acción del usuario depende el orden en que pasee por cada lexia. Al haber elementos escondidos, a medida que el lector vaya paseando por la lexia irá descubriendo la totalidad de sus contenidos, pero la secuencia en que lo haga es totalmente aleatoria. En este sentido y con un lente riguroso, tal vez pueda calificarse de pobre la participación que permite Tormenta, siendo tan alta las posibilidades de interacción del usuario con el computador. Esto llevaría a pensar que el espacio navegable es como un museo al cual se entra a contemplar. Uno está allí pero no hace parte de la exposición. Pero por el contrario, el simple hecho de tener que pasearse por la lexia crea la sensación de estar en un lugar desconocido en el que va a pasar algo, y efectivamente esto es lo que ocurre. Barragán juega mucho con la dificultad de leer y ver. El espacio de Index por poner un ejemplo, es totalmente oscuro. Llegamos allí y lo primero que vemos es un rayo azul entre una cápsula de cristal, sobre el fondo negro de la lexia. Sumando a esto el color gris de las letras, la variación constante del tamaño de las palabras, un letrero de tormenta que se mueve muy rápidamente, y las cuatro explosiones superpuestas al texto, que aparecen al desplazarse hacia abajo, hacen que el lector tenga que acercarse mucho a la pantalla para poder leer, y al intentarlo se da cuenta de que el texto está cortado por algunas gráficas, que no puede acceder a la totalidad de lo escrito... encontrándose con una especie de muro que no lo deja seguir. Esto hace que el usuario trate de completar el texto, de rodear el muro. Aunque el muro es una metáfora, no lo es la intención de burlar el obstáculo, y esta intención no puede surgir si el lector no se ha apropiado del espacio, si no se siente afectado por lo que allí se presenta. Definitivamente el usuario hace parte de la “exposición”. La propiedad enciclopédica podemos verla desde las 26 lexias y 469 enlaces que componen Tormenta. Como se dijo antes, sólo hay una forma de entrar al programa, pero no hay forma de salir –a excepción de un enlace para escribirle un mensaje de correo electrónico al autor, que antes de sacar al usuario le abre una puerta de interacción con la “realidad”. Es por tanto un sistema cerrado de pocas lexias, pero con muchos enlaces –un promedio de 18 por lexia. Obviamente no hay un abuso en la cantidad de información vinculada, y si una gran cantidad de posibilidades para recorrer el sistema, lo que nos plantea una manera especial de manejar esta propiedad. Este uso consiste en tender muchos caminos entre pocas lexias, de tal forma que el lector en su recorrido no se agote ni pierda el sentido de totalidad del sistema. Una red extensa le plantea al usuario una navegación extenuante, en la que irá acumulando información constantemente, aumentando la grandeza del mundo virtual a través de los detalles pero perdiéndose en ellos. Al existir tantos caminos posibles, el lector vuelve frecuentemente sobre lexias ya visitadas, reconociéndolas –o mejor, volviéndolas a conocer– y aumentando su significación a partir de las experiencias vividas en las lexias intermedias entre cada nueva visita. De igual forma, este constante volver sobre lo leído genera en el lector la sensación del lugar conocido y por tanto una cierta seguridad en el recorrido. Así, el sentido de totalidad se va cimentando sobre el reconocimiento constante de cada lexia, teniendo ya un piso firme para incorporar lo nuevo que se le presente. El gran problema enciclopédico de Tormenta radica paradójicamente, en el exceso de enlaces y la escasez de lexias. Si puede ser un instrumento poderoso para la comprensión de la estructura del sistema en su totalidad, también puede crearle al lector la sensación de estar perdiendo el tiempo recorriendo lexias ya vistas, con un apremiante deseo de encontrar lugares nuevos, que será frustrado constantemente. Sin embargo esto depende totalmente del recorrido de cada lector, y de las expectativas que le genere su propia lectura. 3.2. Desde el medio en sí. Aunque veintiséis lexias supondrían un sistema breve, hemos visto como los 469 enlaces hacen de esta red un sistema complejo al cual no le cabe tal apelativo. La brevedad condicionada por el medio hay que buscarla en cada lexia, y no en el sistema. No hay en Tormenta ninguna lexia sin barras de desplazamiento, todas ocupan más espacio del que se dispone en pantalla. A parte de eso, la mayoría de lexias contienen por lo menos tres fragmentos de texto escrito y la misma cantidad de imágenes. Estrictamente no son lexias breves. Sin duda alguna esto demora al usuario en cada lexia y retarda su movimiento dentro de ella, corriendo el peligro de que el lector se abstraiga del sistema y después de agotar la lexia –o agotarse en ella– no sepa a donde se encuentra, ni por qué llegó allí. Pero estos riesgos no los corre simplemente por la extensión en la palabra y en el uso de las imágenes, sino por la presentación misma de las lexias. Como se dijo antes, a Barragán le gusta jugar con la dificultad de la lectura. Superpone unos textos a otros, cambia constantemente el tamaño de la letra y los colores, muchos de los cuales se confunden con el fondo, complicando aún más el acceso a las palabras. Muchas imágenes son dibujos o gráficas confusas en donde es difícil percibir qué hay en ellas, y el intento de entenderlas se suma en la dificultad de lectura. Aunque realmente esta complejidad hace pesada la lectura de la gran mayoría de lexias, el manejo del espacio es impecable sumergiendo en cada nodo al lector. La primera vez que se llega a Tormenta, las posibilidades de abandonar la idea de leer y limitarse a recorrer lexias, echarles una hojeada y salir, son altísimas. De entrada no invita a la lectura. Sin embargo, después de tal recorrido la invitación no es necesaria pues el usuario ya se siente parte del espacio, y leer se convierte en la acción más importante para terminar de apropiarse de éste. La no brevedad la suple con la total integración de la imagen a la palabra, que termina por hacer necesaria una lectura completa de la lexia. En street with no name, por ejemplo, la totalidad de la lexia está compuesta por la imagen de una calle en horas de la noche, alumbrada por avisos de neón. Los textos deben ser buscados y están dispuestos en los espacios que dejan los edificios y las torres de avisos luminosos. Los colores son fuertes y al aparecer cuando se les pasa el mouse por encima y desaparecer cuando se quitan, actúan como otro aviso. Ni las palabras explican la gráfica, ni la gráfica las palabras. Los fragmentos son parte de la vida nocturna de la calle y los edificios y avisos son el ambiente de las palabras, que no tienen nada que ver semánticamente con la imagen. Imagen y palabra se interponen o superponen permanentemente, sin que tengan un sentido común. Si no es el sentido lo que las relaciona, ni son explicativas o suplementarias unas de otras, ¿cuál es la relación? Esta pregunta la resolveré más adelante, baste por ahora con decir que es un motor que incita al recorrido detallado y cuidadoso. El movimiento constante del lector dentro de cada lexia, y el mismo ir de una lexia a otra teniendo que escoger entre distintos caminos, es ya una evidencia de la no linealidad y de cómo está estructurada. La forma en que Tormenta maneja las propiedades espacial y enciclopédica, determinan la no linealidad del sistema. El lector se mueve a través de distintos escenarios de los que sale con un pequeño indicio del lugar al que llegará, y que recurrentemente será un sitio conocido. Esta es la coreografía de lectura de tormenta, mediante la cual el lector va fijando su propia y única secuencia. Este proto-hipermedia le hace vivir al usuario todos los peligros de la no linealidad: puede perderse, desesperarse por encontrar un final, aburrirse de recorrer los mismos lugares, no entender nada de lo que lee... En últimas, le ofrece la posibilidad de una experiencia laberíntica en un medio caracterizado por ser sucesivo, participativo, espacial y enciclopédico. Todo lo que he expuesto hasta el momento en este capítulo es el diseño de Tormenta. Podemos concluir entonces, con que es un proto-hipermedia porque avanza y señala un camino importante en el intento de establecer algunas convenciones para la creación de hipermedias, pero es pobre en aspectos fundamentales como la sucecividad, la participación, y la brevedad. Estas falencias en su construcción técnica, inciden directamente en la coherencia del sistema y por tanto en la visión de mundo que plantea. 4. Una lectura de una lectura. 4.1. Un mundo desconocido Para un lector, entrar en Tormenta no es fácil, casi podría decirse que su lectura es un acto de estoicismo y paciencia. De hecho es recomendable pasearse primero por un buen número de lexias antes de comenzar la lectura, para ambientarse y sentirse a gusto en el sistema. Esto implica que el trance de inmersión no se logra sino después de haber estado en varias lexias. Las razones de la inmersión paulatina que aquí se da, han sido todas descritas anteriormente: la dificultad para leer y el que el usuario no tenga idea de cómo participar en la narración. Al mismo tiempo y básicamente por las mismas razones, otro lector puede quedar inmerso desde su llegada a Index. El que se logre inmediatamente o después de cierto tiempo, depende totalmente del usuario, de sus experiencias anteriores con otros proto-hipermedias o con el uso del internet , de su enciclopedia –por usar el término de Eco– y expectativas frente al programa, y hasta de su estado de ánimo. En últimas es igual que en una novela, unos se convierten en Bovarystas desde la primera página y otros tardan un capítulo. Quien ante las palabras grises y camufladas con el fondo se arriesgue de entrada a leer, encontrará frases cortadas por imágenes e imágenes superpuestas a la escritura, y tomará la lectura como un reto. Asumirlo o no determina su inmersión inmediata o tardía. Solamente cuando el lector encuentra que puede participar en la lexia y que tiene que hacerlo para continuar con la navegación, entra totalmente en el espacio y el mundo virtual de Tormenta. El placer de inmersión se experimenta entonces, paseándose por la lexia buscando enlaces, figuras que se transforman, imágenes o palabras ocultas; desplazándose de un lado a otro leyendo en movimiento, y tratando de esquivar o superar todos los obstáculos que deliberadamente coloca el autor. El cambio de lexia, que deslumbra un poco y hace necesario detenerse un momento, y acostumbrar los ojos al nuevo lugar para empezar a moverse; sumerge aún más al lector: si se trata de una lexia ya recorrida, hará una apropiación del espacio; y si es una nueva se enfrentará ante la incertidumbre de lo desconocido. Tormenta es un monólogo, y por tanto el lector se sumerge en un individuo que habla e imagina, pero que no se mueve. Toda la acción que puede ejecutar el usuario sobre el cerebro de este individuo, es relacionar sus pensamientos. Por medio del desplazamiento, la lectura, la búsqueda en cada lexia y los enlaces que se hagan, el lector actúa y determina completamente el hilo de los razonamientos, es decir, la narración. Dado que en un principio el usuario no sabe adonde está, ni que puede hacer, es sólo en su recorrido a través del cual va adquiriendo la conciencia de que no está visitando un lugar, ni invadiendo la intimidad de un hombre que piensa, sino que es él mismo quien va tejiendo la red de pensamientos. En este sentido, y a manera de propuesta, el final de Tormenta se alcanza cuando el lector se transforma totalmente en el individuo, cuando entiende cuál es el espacio que ha ocupado, qué es lo que ha hecho en su navegación, y cuál es la narración en la que ha participado. 4.2. ¿Tormenta de qué? La repetición de fragmentos de texto, de imágenes, la imposibilidad de escoger un camino “seguro” y el hecho de estar relacionando pensamientos llevan a preguntarse si efectivamente hay narración. El tono de las palabras en cada lexia es más poético que narrativo, e incluso en muchos casos están organizadas en verso. Sin embargo a través del recorrido es posible reconocer que efectivamente algo está pasando, no sólo por lo que dicen las palabras, sino por los significados que van adquiriendo las gráficas y ese juego de encontrar los elementos de la lexia moviéndose por la pantalla. Pero no todas las lexias son poéticas, drow.phistorynmystery.O, wth,my*mnd?? y Roll´s.... TULLULA por poner algunos ejemplos, son claramente narrativas y es en la incorporación de estas lexias a las anteriores, que el lector conforma una narración. En otras palabras lo que pasa en tormenta es lo que el lector haga en su navegación. Si es el lector el que hace la narración, es claro que Tormenta no es una narración, sino la posibilidad de crear una en cada lectura. Las lexias son los elementos con los que cuenta el lector, y los enlaces las relaciones que puede hacer entre unas y otras. Podemos decir entonces, que las lexias son los pensamientos, imaginaciones y razonamientos de un hombre, en el que el lector se va transformando lentamente hilando imágenes y palabras, en una cadena de pensamiento. Dado que las lexias son inmodificables, el lector no puede establecer lo que piensa sino cómo lo piensa. Todo el proto-hipermedia es una obsesión, siempre se piensa en lo mismo y se vuelve constantemente sobre las mismas imágenes, las mismas palabras, las mismas reflexiones, los mismos temas... pero cada lector va encontrando por diferentes caminos los motivos obsesivos, dando razones y formas distintas a cada pensamiento, estableciendo su propia obsesión. Tormenta gira en torno de una reflexión constante sobre la escritura y la lectura, como lo podemos ver en Tilde, especialmente en estos dos fragmentos: ? No puedo olvidarlo, la lectura hablaba de mujeres; las imagino hermosas.
Sus selváticos cuerpos desnudos y sus miradas exóticas
e ingenuas; ellas eran asesinadas , sus cuerpos eran devorados por los
reptiles que se trepan por las patas de la mesa. En la ciudad se respira
agradablemente una ceniza fría y gris, el humo, denso y negro,
avanza danzando y cubre el cielo. Aún allí los pájaros
siguen cantando, lloran constantemente su locura vestida de sombra.
Lucen entonces una inmensa corona, roja, como un fuego que no quiere
morir jamás. Antes había un niño jugando con una pelota roja. Hule, sol, árboles, mi libro abierto, ahora cerrado. Castigaba el sol vorazmente. Implacable manta dorada atropellando, derritiendo mis manos que aún conservan la pluma. No puedo ya prescindir de ésta lectura, es imposible dejar a un lado esta conversación silenciosa en la que no me he podido concentrar. Maldita escritura... Como se puede ver no es una reflexión tranquila, y está cargada de una gran cantidad de elementos aparentemente externos a la escritura y la lectura, incluso puede parecer que no hay en Tormenta tal reflexión. La ciudad y la vida nocturna presentes en piter can tropus, everywhereisle...magik motherin vocation, RIPPS.Ithiem3h, Street with no name, Termos limones, espacios vacíos... para ser llenados ahora!!!, entre otras; la mujer como la amada, en lexias como Index, deserción.EXtén*sion, Coke, y muchas más; la depresión y el vacío en met hods y en la mayoría de lexias... estos tres temas pueden funcionar como ejes de lectura, creando una obsesión particular para cada usuario por su recurrencia. A pesar de que también muchas lexias tratan sobre la escritura y la lectura, las imágenes y las palabras se caracterizan por su vaguedad, por no tener un referente concreto. Así el lector va avanzando relacionando pensamientos, acumulando imágenes escritas o pictóricas recurrentes que lo envuelven en uno u otro eje, donde el problema de leer y escribir entra en el contexto de lo vago e indeterminado. Este avanzar sin un piso firme, sin ir solucionando interrogantes, aviva la ansiedad por continuar a pesar de no saber para adonde se va. A medida que ocurre la transformación del lector en un sujeto deprimido, obsesionado con las mujeres y la iluminación artificial de las calles, en la cadena de pensamiento que se genera se van añadiendo puntadas, frases o gráficas, que le recuerdan al lector su cómoda posición frente al computador. Estos eslabones que cuesta trabajo encadenar, son los que me permiten decir que Tormenta es una reflexión sobre la lectura y la escritura, concretamente en el computador. Un libro abierto que pasa sus hojas como si el viento estuviera soplando sobre si, la frase mis nuevas palabras suenan a nombre las mismas frases dibujadas... el plano de unas gafas, y unas gafas con lentes rojos y aspecto aerodinámico, otras frases repetitivas: Cada palabra que leo vuelca la superficie de cada situación, aquí me detengo, la lexia espacios vacíos... para ser llenados ahora!!! (torx) donde sobre un fondo rojo está escrito un texto en letras negras, y de pronto se ven subir palabras que flotan en la pantalla... Estos son algunos de esos eslabones que conforman la que creo es la cadena de pensamientos obsesivos de Tormenta. En Tilde podemos empezar a encontrar un cierto piso a esta obsesión, pareciendo una explicación de qué es lo que ocurre: Antes había un niño jugando con una pelota roja. Hule, sol, árboles, mi libro abierto, ahora cerrado. Castigaba el sol vorazmente. Implacable manta dorada atropellando, derritiendo mis manos que aún conservan la pluma. No puedo ya prescindir de ésta lectura, es imposible dejar a un lado esta conversación silenciosa en la que no me he podido concentrar. Maldita escritura.. Las aves más pesadas picotean hábilmente los granos. Los cerdos, envueltos en sus fragancias de lodo descansan en una esquina fresca de mi viejo cuarto. Aquí dejo tiradas tres palabras que no volveré a usar. Dejaré que mis manos abiertas detengan el aire y dibujen las siluetas de esas mujeres que sigo imaginando. Lejos de ser sabio, aquel niño de la pelota, encontró en esas páginas las respuestas a esas preguntas que nadie se hizo jamás ; luego murió sin decir nada, solo cayó por el barranco y calló. Muchas de las frases que componen estos tres textos, se repiten en varias lexias dentro de otros contextos y con otras imágenes, que al estar aquí reunidas daría la respuesta al lector que ha navegado en la busqueda de entender qué es lo que sucede en esta "hipernovela". Pero teniendo en cuenta que en realidad esta lexia, como todas las demás es un fragmento de razón, un pensamiento solitario que el lector enlaza a otros, produciendo su propio razonamiento, el contenido escrito de tilde nos lleva a situarnos en el núcleo mismo de la obsesión por la lectura y la escritura. Esa conversación silenciosa en la que no me he podido concentrar no es la lectura de un libro. Desde que se abre la tapa de un libro, hasta que se cierra, el lector no es más que un chauvinista que se place en contemplar vidas ajenas. ¿Con quién habría pues de conversar silenciosamente? ¿Qué es una conversación silenciosa? Cuando el Yo razona, se interroga a sí mismo sobre sus argumentos, se responde y afirma o niega; he ahí la conversación silenciosa: en el proceso de pensamiento. Con esta frase Barragán está definiendo la lectura de
su proto-hipermedia. Es un proceso de pensamiento en el cual la intención
de concentrarse para obtener un resultado se ve constantemente atacada
por otras ideas, por imágenes de otras lecturas, por lugares,
colores, texturas y figuras recogidas a lo largo de la navegación.
4.3. No pasa nada. Por su diseño, un texto que oculta palabras, sobrepone gráficas sobre gráficas y párrafos, mueve el espacio y su contenido, obliga a buscar salidas y conexiones para continuar su lectura, etc... no es un texto fácil, y menos para aquellos que no han tenido un contacto muy cercano con los computadores y el internet. Sentirse pues, inmerso en el mundo que propone Tormenta, es toda una hazaña que implica una decidida voluntad del usuario por implicarse en el proto-hipermedia. Las acciones que se pueden ejecutar sobre ese mundo no son explícitas y por tanto, sentir el placer de la actuación requiere haber estado muchas más horas de las necesarias para recorrer todo el programa, y necesariamente ser terco en la decisión de mantener la inmersión. Mucho más complicada es la transformación, para la cual el lector debe ser conciente de que efectivamente si ha estado inmerso desde el principio, y de que desde el principio está actuando sobre el programa. Un texto que se centra sobre la construcción de una obsesión, no podía menos que ser confuso, lleno de imágenes contradictorias y palabras suaves y dulces frente al coraje total. Sumergirse en un mundo así es sencillo, basta ver y leer la primera vez y ya está, porque la mente asocia unas cosas con otras, relaciona gráficas y palabras, colores, tamaños, movimientos... son tantos los elementos que conforman cada lexia, que alguno de ellos incita al usuario a reflexionar, y en ese punto ya está inmerso y actuando. Inconcientemente también el usuario puede transformarse en ese ser obsesivo por tres mujeres, una pelota de hule, una pluma, la ciudad... y aunque realmente esta transformación difícilmente la llamaría placer, si se sostiene sobre las mismas bases de ser otro durante algun tiempo. Ahora bien, si todo este proceso de acercamiento a Tormenta se hace suficientemente detallado, la transformación se dará hacia un ser obsesivo por la escritura, la lectura y el proceso de leer y escribir en computador. De generar la conciencia de estar sentado frente a un computador, viene ese juego de busqueda de enlaces, imágenes y palabras. El movimiento de las gráficas o los párrafos le grita todo el tiempo al usuario que se de cuenta de que está sentado enfrente, leyendo sin espiar a otro, sino siendo otro. La transformación es lo menos sencillo de todo, pero es la única forma de dejar a un lado la idea de buscar un significado, un qué dira. Al estar transformado en un ser obsesivo no se piensa qué significa ser obsesivo, o qué quiere decir con eso de ser obsesivo, sino entrar en el problema mismo de resolver la obsesión. Si tilde nos da varias pistas al respecto, hay una lexia que creo fundamental y que tiene sólo dos entradas. Se trata de espacios vacíos... para ser llenados ahora!!! (triple) a la cual se puede acceder desde RIPPS.Ithiem3h y termhos.limones. En esta lexia todo el contenido verbal de tilde se repite, pero se le añaden todas las demás frases recurrentes, como Lo digo en serio cierro el libro, etc... Hay una serie de palabras que se elevan por toda la pantalla, y forman al caer una frase. Es tal vez la manera más simple de ver Tormenta, y por ende la menos placentera: Existen una gran cantidad de ideas, pensamientos, imágenes que se truncan con otras y con palabras que llevan a otras imágenes, pero se le quiere dar a todo un orden lógico. Inevitablemente habrá algunos elementos que no cabrán en esa lógica, o que se saldrán a flotar por la pantalla. Y debajo de esa frase, en veinticuatro puntos y en gris, un letrero que dice No pasa nada. Incluso esta lexia tiene, centrado arriba y después alineado a la izquierda encabezando la escritura, el título Tormenta. Tratándose de la reflexión obsesiva sobre leer y escribir, en un medio que ofrece todas las posibilidades de forma y contenido posibles para vivir esa experiencia, el final de Tormenta llegaría cuando el lector se de cuenta de que ese ser en el que se ha transformado y que es un obsesivo, es igual a él, que se lleva su lectura a la cama, al café, y que deja prendido el computador para sentarse en cualquier momento a navegar por Tormenta. En este punto se ha comprendido la estructura del sistema, y seguir navegando es sólo verificar esa sensación de estar pensando que lo están pensando. |