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Presentación
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La idea central de este módulo consiste en ofrecer, a manera de un taller virtual, herramientas que faciliten la práctica y comprensión de la ficción hipertextual, así como la realización de proyectos de narrativa digital. Para ello, se proponen tres estrategias: la tutoría virtual, el foro interactivo y el ejercicio de diversas técnicas relacionadas con el diseño y desarrollo de hipermedias de ficción. El hipermedia está condicionado por un medio de comunicación en donde el usuario es el principal objetivo, por lo cual el lector tiene aquí una gran relevancia. El autor necesita tener en cuenta al lector para la escritura, para las imágenes, para los enlaces, para el diseño de las lexias y del sistema. El texto mismo debe ser creado a partir de la intencionalidad del autor y del papel fundamental que juega el lector en el hipermedia. Más que ningún otro medio, el hipermedia necesita del lector para ser completado, y esta condición debe ser interiorizada por el autor antes de diseñar su obra. Así, todo lo que haga el autor tiene que estar guiado por esas dos directrices: su intención y el lector. En pocas palabras, el autor escribe las instrucciones a través de las cuales el computador responderá a las acciones del lector dentro del texto. El autor edifica las posibilidades de interacción, y el lector compone y re-compone el texto a partir de sus decisiones. Salgar propone algunas condiciones mínimas a tener en cuenta para el diseño de hipermedias, así: Brevedad: Se requiere que el texto escrito en cada lexia sea corto para que sea leído en pantalla, no solamente para evitar el abuso de la propiedad enciclopédica de los computadores, sino también porque la pantalla es en sí misma, un medio absolutamente visual. El computador ofrece la posibilidad de presentar textos supremamente largos, que se van moviendo en la pantalla por medio de las barras de desplazamiento vertical y horizontal. Pero si en una lexia las palabras se extienden a lo largo y ancho de la pantalla, lo más factible es que no sean leídas, y no tiene sentido escribir un texto que no va a ser leído, no importa que diga. También debe limitarse el espacio de cada nodo, a fin de que el usuario no pierda la noción del lugar en donde está con respecto a la totalidad del hipermedia –pues al recorrer una lexia demasiado grande dicha noción se pierde. Palabra e Imagen: La necesidad de integrar imagen y palabra en una sola unidad significante, viene principalmente de la forma en que se han desarrollado las nuevas tecnologías de comunicación, y de concebir las lexias como unidades de significado. En la escritura electrónica las palabras y las imágenes pertenecen al mismo espacio. Las gráficas –sean dibujos, fotos o videos– presentadas en pantalla, han sido digitalizadas, transformadas al código binario, el mismo que representa las palabras y toda la información que procesa el computador. Por lo tanto, en un hipermedia el texto electrónico de una lexia debe estar compuesto por imágenes y palabras, donde éstas se integran y complementan en una unidad significante. Algo similar se puede afirmar para la integración del sonido digital. No linealidad: El hipertexto promueve constantemente la idea de que, debido a las decisiones tomadas, se han abandonado recorridos posibles. Y aunque el lector vaya fijando su propia y personal secuencia en su mente, es claro que el objeto-texto no es secuencial. Al ser no secuencial, es no lineal; y por lo tanto es el lector el que establece el camino o el curso de la narración, y no el texto. Esta condición que vincula no linealidad y participación debe ser uno de los ejes en el diseño de la hiperficción narrativa. Diseño: Entendido como la estructuración del hipermedia a partir de la relación entre sus elementos, es un factor muy importante a tener en cuenta. Esto implica que el acto de crear un hipermedia, más que un escribir, es un diseñar. Desde la lexia como unidad mínima hasta la totalidad del sistema del hipermedia, debe ser diseñado siguiendo la intencionalidad del autor para producir un efecto estético. El diseño de las lexias y de la disposición de éstas en todo el sistema, es la condición fundamental para que el hipermedia sea un material disponible para la necesidad de expresión del Yo. Es por el diseño que el hipermedia puede hacerse coherente y tener, si se quiere, un sentido de totalidad o unidad, características que le permiten ser interpretable y por lo tanto objeto del estudio y análisis. Vouillamoz (177-179) desarrollando a Bolter propone, como principio para una comprensión de los cambios que suscita la irrupción del entorno digital en los procesos de composición y creación de textos literarios, la conciencia de que la tecnología brinda hoy al autor un medio de creación en el cual es posible realizar una traslación más directa del pensamiento a la escritura. Según la autora, la escritura halla en las tecnologías actuales un espacio que diluye la frontera entre pensar y escribir, de modo, que inscrita en el contexto electrónico puede ser considerada como una metáfora de la escritura de la mente, pues el autor construye su obra como una trama de símbolos verbales y visuales que no son más que una extensión de la red de ideas que se haya en su mente, y que el entorno digital es mucho más capaz de reproducir que otros medios, en forma de una organización de elementos textuales e imágenes en un espacio conceptual. Algunas de las estructuras discursivas derivadas de la base hipertextual y reseñadas por Vouillamoz son (141): descubrir la historia (la historia es un enigma que se devela en la medida en que se superan obstáculos). Secuencias alternativas (en determinados puntos de la historia se ofrecen argumentos alternos). Representación de roles (la historia se despliega a voluntad del espectador, apoyado en herramientas que le ofrece el hipermedia). Múltiples versiones (la historia se configura con base en el desarrollo de varios puntos de vista). Construir la trama ( la historia es un “modelo para armar” por parte del lector). Todas estas estructuras y otras más atrevidas que incluyen facilidades de escritura y transformación de la historia por parte del lector, evidencian la encarnación de paradigmas narrativos, deseados y previstos desde la literatura, pero sólo hasta ahora posibles, gracias a una convergencia entre voluntad de superación del discurso secuencial, promoción de la participación del lector y tecnología que los hace practicables. Para Vouillamoz (180-186), las utilidades de la informática ya no se limitan a facilitar el trabajo de escribir o a proporcionar recursos alternativos a la palabra escrita, sino que permiten crear nuevas estructuras discursivas más acordes con el funcionamiento de la mente humana y posibilitan la integración de elementos de expresión no verbales, haciendo que la obra se convierta en una plataforma capaz de una interrelación artística. Todo esto hace que el escritor que hoy se proponga componer una obra en formato electrónico deba desempeñar funciones nuevas, mucho más técnicas, como la manipulación de datos, el manejo de aplicaciones multimedia, el diseño gráfico, así como la atención a los nuevos protocolos de comunicación en el ambiente hipertextual. El autor debe abandonar el rol de escritor literario para convertirse en escritor técnico. Debe incluso ser capaz de realizar un trabajo colaborativo con otros profesionales como el programador , el dibujante, el diseñador gráfico, el técnico audiovisual, etc. Este “abandono” del rol tradicional, puede ser infranqueable para aquéllos escritores que han transitado largamente por la tradición literaria, a no ser que hayan sido exploradores abiertos a la integración artística y técnica. Pero una vez consciente de esta situación, el escritor que está dispuesto a “convertirse” asume nuevas responsabilidades estéticas y nuevas funcionalidades y empieza a reconocer las posibilidades expresivas del nuevo medio y se sumerge en un nuevo compromiso, en una nueva vocación, que le permitirá establecer un diálogo con las potencias del texto, con la apertura del signo, con la interactividad y con la oportunidad de suscitar, con medios inéditos, convicciones, efectos, significados. Asumir este nuevo rol, implica reconocer los aspectos teóricos y prácticos de la nueva expresión; implica desalojarse de algunas rutinas, entrenarse en otras, estar dispuesto a potenciar y a potenciarse mediante la utilización del entorno digital. Ese es el objetivo de los ejercicios y de las estrategias diseñadas en este taller interactivo. |