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Una lógica de la edición
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Desde el punto de vista pragmático, tanto el escritor como el lector de hipertextos requieren, como una de sus competencias fundamentales, la capacidad para modificar y sustituir textos. Y una vez inmersos en el ambiente hipertextual, surgen las ventajas y actividades que se derivan de esta facilidad. De un lado, el escritor adquiere mayor control sobre aspectos de los que antes estaba marginado como el diseño gráfico y la presentación final del texto. Del otro, el lector se puede pasear ahora por los fragmentos de texto que se le presentan en la pantalla y los recompone a su gusto, guiado por su propio interés. La posibilidad de separar y luego volver a unir textos se hace, en el ambiente hipertexto, una actividad normal y potente. Crear múltiples secuencias y asociaciones resulta ser una de las prácticas más útiles y a la vez creativas, en la medida en que la legilibilidad del hipertexto promueve una redefinición dinámica del sentido. El escritor prepara las redes de conexión y el lector las explora y las potencia. En eso consiste esta competencia pragmática de la hipertextualidad.
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