Reconfiguraciones a las que da lugar el hipertexto

RECONFIGURACIONES DEL TEXTO

  • La intervención por parte del lector y la variabilidad del hipermedia afectan los modos de argumentación, generan aleatoriedad, relativizan el control del escritor y fragmentan radicalmente el texto. El texto, al hacerse alterable, pierde unidad y entonces se hace natural el ejercicio de la ínter y de la extra-textualidad.

  • La fragmentación del texto se lleva a cabo por dos vías: por fragmentación interna o por su inclusión en una red de textos; todo lo cual destruye la noción de unicidad del texto: el texto se convierte en un campo disperso de variantes y no en una entidad falsamente unitaria: se abre.

  • Ahora, la retórica lineal sigue funcionando para la lexias (bloques o fragmentos de texto), pero no para la estructuración general. Una primera consecuencia de esta multisecuencialidad es la deconstrucción del principio y del final. Si la retórica no es lineal, tampoco puede haber principio o final. Una segunda consecuencia es la relativización de la categoría de la totalidad: el todo se decide, no se impone. Acabar sólo significa estar dispuesto al cambio. La materia hipermedial es de por sí abierta.

  • Al permitir conectar bloques de textos, al permitir anotaciones a un texto individual, y al facilitar la conexión con otros textos, incluso contradictorios, el hipermedia destruye la noción de univocidad; el texto pertenece ahora a una red, a un inmenso dialogo.

  • La linealidad implica jerarquización, categorización. En el texto tradicional existen categorías: lo principal y lo marginal. El hipermedia nivela esa categorización: lo marginal resulta tan importante como lo central. Lo central deviene pasajero. El hipermedia hace que lo marginal tenga mucho que ofrecer: tanto lo central, como lo bello y lo relevante, dependen de quien lo contempla.

RECONFIGURACIONES DEL AUTOR

  • La relativización de la figura del autor se da al menos de dos maneras. Una: por la natural convergencia y entrecruzamiento de las funciones del lector y del escritor. El hipermedia promueve un lector activo y entrometido que cuenta, no sólo con libertad de trayecto, sino que está facultado para realizar anotaciones y crear nexos. Otra: debilitamiento de la autonomía del texto, lo cual genera una disminución de la autoridad del autor. También el lector puede percibir y expresar los nexos que antes sólo podía expresar el autor.

  • Una segunda reconfiguración es la erosión de la personalidad, es decir la deconstrucción de la figura de la personalidad en favor de la participación comunicativa.  El papel del autor en la cultura del libro llevó a pensar que era posible extraer una personalidad detrás del libro (estilo y visón de mundo), pero el hipermedia demuestra que ya no es posible hablar de un sujeto unificado, sino más bien de uno atenuado, vaciado, desgastado, en vías de extinción.

  • Los fragmentos, el material recuperado, los trayectos y los intrincados recorridos del  hipermedia favorecen  la desintegración de la voz centrada en el pensamiento contemplativo.

  • Los “centros nómadas” también evidencian que el concepto de personalidad o autor no es suficiente garantía de la unidad del texto.

  • Un corolario de la deconstrucción de los conceptos de personalidad y autor es el surgimiento del concepto y práctica de una escritura en colaboración, de una autoría múltiple. En efecto: al exponerse a lo público, el texto no solo supera el aislamiento tradicional, sino que promueve el trabajo en equipo.

RECONFIGURACIONES DE LA NARRATIVA

  • Una primera observación. Si el hipermedia pone en entredicho las formas basadas en la linealidad, entonces: o no se puede escribir ficción en hipermedia o las reglas cambian. Optar por lo segundo: la exploración de nuevas reglas narrativas, obliga, en primer lugar, a aceptar que asuntos tan sólidos en la narrativa tradicional como la secuencia fija, el principio y fin y la magnitud definida, no se acomodan a la escritura hipermedial. En segundo lugar, se requiere una apertura mental capaz de visualizar cambios tan dramáticos como los que nos enseña la historia de la literatura, cuando han surgido nuevos géneros o tipos literarios.

  • Una segunda observación. Si optamos por la exploración y visualización de nuevas reglas, se hace necesario tener en cuenta la ficción casi hipermedial. Es decir, la narrativa antes del hipermedia que luchaba por romper los límites del libro como forma, pero que no contaba con los medios para realizarlo efectivamente. Esa narrativa hace parte de una tradición: la tradición de lo no lineal. Lo no lineal en narrativa ha producido, en su esfuerzo por romper los límites de la escritura tradicional, modelos que podrían constituir una primera guía para vislumbrar esas tan anheladas nuevas reglas.

  • En todo caso las reglas nuevas deben derivarse de condiciones mínimas de trabajo como la no linealidad (o la linealidad múltiple), la diversidad de voces, la mezcla de medios y el emparejamiento de lo visual y lo verbal.

  • El rechazo a la linealidad afecta la historia y la trama tradicionales. Hay que pensar en una trama multidimensional y en una historia potencialmente infinita. La promoción de lo “dialógico”, afecta el diseño de la obra que ahora debe facilitar la intervención del lector, permitiendo que él escoja el camino, lo modifique e incluso actúe directamente sobre el desarrollo de la historia.

  • Más que una lógica tradicional de causa-efecto, la narrativa hipermedial debe promover la permutabilidad. Y más que la erudición, el collage y el ingenio verbal y visual. Además debería ser posible liberar la historia a un espacio donde la condición sea: “todo es posible”.

  • Todo lo cual conduce a una escritura de “segunda dimensión”: lo que debe ofrecerse como ficción hipermedial debe estar basado en un diseño de “estructura de estructuras”.

  • La narrativa casi hipermedial sugiere potenciar los siguientes modelos narrativos: el diseño de trayectos de lectura, los cuadros anidados (estructura de cajas chinas), trenzas, círculos encadenados, enlace de subsecuencias. Propone igualmente poner en práctica una lógica de combinaciones.

  • Frente al problema de los principios y finales es posible actuar así: puede haber una lexia que actúe como etiqueta de comienzo o diseños que permitan el comienzo en cualquier parte. En este caso, las lexias deben cumplir tres requisitos: autonomía, sentido poético y enlace potencial. Para el hipermedia lo importante no es el comienzo y el final, sino el nexo. El hipermedia, en todo caso, debe promover la apertura total del texto.

  • En la narración digital, es el (los) autor(es) quien(es) ofrece(n) posibilidades de trayecto, pero es el lector quien construye su sucesión temporal y su caracterización, dependiendo de un interés que de hecho es móvil. La lectura hipermedial no es completa ni necesariamente aleatoria, pero se acerca a la experiencia. Por esto, el hipermedia debe, de un lado, potenciar una especie de lectura gestáltica, pero, a la vez, debe garantizar que no interviene en la decisión de una totalidad (o del cierre, que se dará seguramente, ya sea por cansancio o por satisfacción). Es decir, que en el hipermedia se ha de producir el sentido sobre la marcha, sin imposiciones previas.

  • La ausencia de linealidad no destruye la narrativa, sino que promociona la construcción “personalizada” de estructuras y significaciones. La no linealidad genera además una experiencia comunicativa que se acerca  a la oralidad secundaria planteada por Ong.

  • Frente a la relación: moralidad/narrativa, es necesario tener en cuenta que la afirmación según la cual la moralidad sería inherente a la coherencia y a la unidad, es básicamente ideológica (narrar = moralizar la realidad = dotar a los hechos de coherencia, integridad, plenitud y terminación). El hipermedia no promueve tal integridad (la visión de conjunto, coherente). Pero, ¿eso significa que rechaza la moralidad? No. en estas narraciones digitales no lineales se configura una oferta de libertad para el lector. Esa sería, precisamente la moral del texto electrónico: el ofrecimiento de una conciencia y de una practica de la libertad y de la creatividad. El lema sería: no hay historias, sino lecturas. Es decir, no hay performatividad, sino libertad.

  • Por último, quedan algunos problemas por resolver. En primer lugar, el peligro de la dispersión del lector, que puede traducirse en una pérdida de fuerza de atracción y en la generación de una lírica estática. En segundo lugar, la naturaleza posiblemente reductora de la narración interactiva y la imposición para el autor de llevar a donde sea la historia, que puede paralizar la creación. Es decir, puede surgir un nuevo “super yo”, y el autor de hiperficciones podría verse enfrentado a una lucha contra otra estructura performativa: la que surge al tener que trabajar con inmensas redes, con hilos aleatorios. Una lucha que puede llegar a ser equiparable con la anterior lucha contra la linealidad.
 
Universidad Javeriana - El relato digital - Jaime Alejandro Rodríguez - Foro abierto