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Mutantes
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Posiblemente nuestros mutantes no serán monstruos macrocefálicos de piel morada y ojos rojos. Posiblemente nuestros mutantes viven ya con nosotros y son tranquilos y no les interesa el poder, ni defenderse de nada. No viven agobiados porque, simplemente, ya se encuentran adaptados mental y socialmente a las exigencias que imponen los nuevos órdenes culturales. Se conectan fácilmente a través de la red y otras herramientas tecnológicas, no creen en las jerarquías rígidas que sus padres se empeñan en mantener. Aprenden sin necesidad de la estructura educativa de antaño, manipulan los sistemas híbridos con natural facilidad y procesan la compleja información que les llega con una rapidez asombrosa. Son seres más espirituales, menos enredados en las dificultades materiales y se sienten mejor cuando pueden aprender de los otros que son ellos mismos. Posiblemente Los mutantes son esos niños, nuestros propios hijos, que hoy nos miran con una mezcla de cariño y asombro.
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