- Según Landow,
la relativización de la figura del autor se da en el hipertexto
al menos de dos maneras. Una: por la natural convergencia y entrecruzamiento
de las funciones del lector y del escritor. El hipertexto promueve un
lector activo y entrometido que cuenta,
no sólo con libertad de trayecto, sino que está facultado
para realizar anotaciones y crear nexos. Otra: debilitamiento de la
autonomía del texto, lo cual genera una disminución de
la autoridad del autor. También el lector puede percibir y expresar
los nexos.
- Una segunda reconfiguración que observa Landow es lo que él
llama, la erosión de la personalidad, es decir la deconstrucción
de la figura de la personalidad en favor de la participación
comunicativa. El papel del autor en la cultura del libro, llevó
a pensar, según Landow, que era posible extraer una personalidad
detrás del libro (estilo y visón de mundo), pero el hipertexto
demuestra que ya no es posible
hablar de un sujeto unificado, sino más bien de uno atenuado,
vaciado, desgastado, en vías de extinción.
- Los fragmentos, el material recuperado, los trayectos y los intrincados
recorridos del hipertexto favorecen la desintegración
de la voz centrada en el pensamiento contemplativo.
- Los “centros nómadas” también evidencian que
el concepto de personalidad o autor no es suficiente garantía
de la unidad del texto.
- Landow observa que un corolario de la deconstrucción
de los conceptos de personalidad y autor es el surgimiento del concepto
y práctica de una escritura en colaboración,
de una autoría múltiple. En efecto: al exponerse a lo
público, el texto no solo supera el aislamiento tradicional,
sino que promueve el trabajo en equipo.
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