La racionalidad del hipertexto

Reseña del artículo de Jerome McGann: The Rationale of HyperText

En su artículo, Mc Gann examina ciertos rasgos de las nuevas tecnologías de la información enfocando su atención al carácter físico y audiovisual de los textos, con el objetivo de obtener una descripción del nuevo juego de herramientas que ofrece la tecnología en el trabajo textual. Su corpus esta restringido a trabajos científicos y académicos, dejando de lado el trabajo de ficción y literatura propiamente dicha.

Una primera observación de Mc Gann es la relación entre libro e hipertexto en cuanto instrumentos para el conocimiento. En este sentido, Mc Gann afirma que cambios en las formas de conocimiento e información como el aumento de velocidad y de poder analítico que ofrecen los computadores son indiscutibles, pero se abstiene de calificar esta situación como catastrófica. Así, las herramientas electrónicas facilitan la investigación y el trabajo textual ampliando los límites que el libro había impuesto a ciertos trabajos como las ediciones criticas o las ediciones con notas detalladas y materiales contextuales, no solo porque con el hipertexto es posible ahora contar simultáneamente y de manera económica con todos estos materiales sino porque hace posible la reactualización periódica de los mismos. De otro lado el texto electrónico economiza tiempo a la hora de reproducir el proceso de producción de una edición crítica, especialmente cuando se requiere la modificación o ampliación de este tipo de obras.

Mc Gann se refiere a los problemas de lectura de estos textos electrónicos y los relaciona con actitudes y resistencias generadas por años de entrenamiento en la lectura de la forma libro. El problema crucial es descrito por Mc Gann como una limitación formal de los poderes informativos y críticos de todos los materiales "hardcopy", es decir, de los materiales impresos que requieren una reproducción total del proceso para su digitación. Esta limitación puede ser obviada al momento de traducir el hardcopy a una forma electrónica, mucho más flexible tanto para las modificaciones como para las reproducciones del texto. Desde el punto de vista del usuario la versión electrónica de los textos permite además una revisión menos ligada al orden inherente de las formas duras impresas. En síntesis, el hipertexto, el hipermedia y la hiperedición son herramientas que ayudan a superar los limites basadas en el códice y afianzan la flexibilidad de los límites analíticos de los textos hardcopy, permitiendo navegar a través de grandes masas de documentos y conectar estos documentos o partes de los mismos de maneras mucho más diversas. Con el hipermedia es posible incluir material audiovisual que amplia la masa documental del texto. Y la labor de hiperedición permite una apreciación interactiva de acceso al material ya sea en formas autónomas (CD room) o conectadas a los sistemas de transmisión en red como el Internet. En este sentido la hiperedición debe verse como una serie que amplia de posibilidades de operación en texto y que facilita la manipulación de documentos y su análisis amplio.

Mc Gann también menciona algunas dificultades de tipo cultural y tecnológico que deben ser superadas por la hiperedición tales como los derechos de propiedad intelectual, la presencia no seleccionada de información electrónica y las dificultades técnicas de acceso a las facilidades de multimedia, así como las dificultades de análisis e investigación de materiales digitalizados, en cuanto constituyen materiales inestables. Frente a las tendencias de los editores sobre la forma de revisar una hiperedición acudiendo a un texto central, Mc Gann se pone de lado de una solución que permita la mayor libertad y flexibilidad posibles para el usuario. Mc Gann considera que una hiperedición debe respetar lo que el hipertexto plantea como su esencia, esto es, la apertura del material y la posibilidad de ser alterado, de manera que haya posibilidades no solo de una navegación personal sino para la incorporación de materiales más allá del plan inicial. Al contrario de una edición tradicional, un hipertexto no se organiza para enfocar la atención en un texto particular o en un conjunto de textos. El hipertexto, a diferencia del libro, promueve la descentralización, estableciendo un número indefinido de "centros" y extendiendo sus relaciones.

Este carácter no centralista de las hiperediciones plantea el problema de la selección y clasificación de materiales no solo para quien realiza el trabajo textual sino para el usuario que a menudo se ve intimidado por la abundancia y expansión de los materiales.

Mc Gann menciona la experiencia exitosa del llamado archivo Rossetti, un programa que organiza textos, figuras, cuadros y otros documentos de forma no centralizada. El archivo Rossetti explora y resuelve en gran medida los problemas propios de las formas no centralizadas de archivo hipertextual, aprovechando su estructura lógica y superando las exigencias de la forma libro que han obligado a los editores a desarrollar modelos como el "texto definitivo", "texto copia", "texto ideal", "texto normal", etc., que dirige la navegación según los limites propios del libro.

En últimas Mc Gann propone que las nuevas herramientas electrónicas de edición están desarrollando nuevas lógicas de trabajo textual y de lectura y que las estructuras y diseños resultantes están visualizando un desarrollo óptimo de lo que el llama la racionalidad del hipertexto.

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