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Apéndice:
Una múltiple convergencia
(¿Hacia dónde?) |
No por eso debemos suicidarnosPareciera como si la utopía relativista tuviera que deformarse en la práctica y banalizarse, perdiendo su distancia critica. Pareciera que la mutación cultural que promueve tuviera que terminar sirviendo a una mutación del poder, a un rostro oculto del poder, capaz de digerir cualquier acción critica y/o emancipadora. Si nos hiciéramos la pregunta por el sentido de estas convergencias quedaríamos atrapados en la incertidumbre. Pero esta angustia es tal vez otra cara del determinismo; quizás sea el efecto que producen trazas de un deseo por conducir la historia según nuestros deseos. Quizás lo que habría que aceptar sea esa misma ambigüedad de la historia, la imposibilidad de dar una dirección única y deseable a la historia. Si: aceptar que no sabemos (no podemos saber) para dónde exactamente vamos. Si bien el mercado es capaz de digerir cualquier acción emancipadora, banalizándola, no por eso debemos suicidamos. Eso no nos exime de seguir en la lucha. Lo que no podemos es dejar que esos “descubrimientos” que un pensamiento relativista y democrático, y el nacer de nuevas tecnologías (con sus nuevos lenguajes y sensibilidades) han realizado, queden sueltos al interés privado. Debemos reflexionar, seguir jugándole al cuento de la emancipación. Quizás en este camino imprevisible de la historia, las múltiples convergencias puedan adquirir un ritmo y una tendencia más claras. Ahí está el verdadero desafío.
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