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Itinerario
de una sospecha
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Una primera intuiciónAhora, la observación de esta múltiple convergencia, me
generó la siguiente pregunta: ¿qué es lo que realmente
vincula las propuestas vanguardistas y neovanguardistas de la narrativa
contemporánea con el gusto neobarroco de nuestra época y
con el ideal posestructuralista, y a éste con el de un arte anarquista,
que a su vez tendría su mejor expresión en el hipertexto?
¿Qué es eso que, más allá de lo propiamente ideológico, estaría detrás de todas estas propuestas, vinculándolas? Un intento por responder a esta pregunta, me llevó a la posibilidad de hablar de una mentalidad común persistente en todas estas elaboraciones. Pero, ¿cuál mentalidad entonces? ¿Qué tipo de imaginario estaría impregnando estas elaboraciones? ¿Qué sistema de representaciones? ¿Algún tipo de inercia, algún tipo de persistencia? Acudiendo al marco conceptual de una historia de las mentalidades, obtuve visos importantes para intentar una respuesta. En efecto, siguiendo la compleja relación entre ideologías y mentalidades que describe Vovelle (en su libro Ideologías y mentalidades), me fue posible plantear en un primer momento que, en el trasfondo de las elaboraciones discursivas del posestructuralismo, de la narrativa posmoderna y neobarroca, y, sobre todo, del hipertexto, se podría encontrar un tipo de inercia que quizás correspondiera a lo que el mismo Vovelle ha llamado el redescubrimiento de la fiesta . Lo festivo (o lo carnavalesco) sería ese tipo de respuesta ante la crisis (de la expresividad, pero también de la cultura) que —ahora, siguiendo a François Laplantine — se estaría configurando como “reacción” de una sociedad “amenazada”. Lo festivo, expresado como entusiasmo (intelectual), y lo carnavalesco (como deseo de borramiento de las fronteras, como horizontalización de roles, como anarquización de las prácticas), en tanto actitudes y significaciones latentes, se me ofrecían como referencia inicial, en ese intento por esclarecer la convergencia prevista y sus consecuencias. Pero la elaboración de una respuesta más fina se me convirtió muy pronto en un problema interdisciplinario en el que la literatura (como discurso critico, como estética e, incluso, como institución) pasó a ser el objeto de estudio, y la historia de las mentalidades el canon inicial de análisis. Mi idea original era mostrar cómo, a pesar del aparente control del discurso que caracteriza las propuestas de la teoría posestructuralista, la narrativa posmoderna y la práctica del hipertexto, se podía revelar una estructura mental común, un imaginario persistente, un sistema inconsciente de representaciones que estaría motivando la realización de esas formas elaboradas (teoría, estética y práctica, respectivamente). Este imaginario —según mi primera intuición— estaría relacionado con ciertos comportamientos colectivos que apuntan a la salvación y regeneración del mundo; específicamente con el de la posesión, entendida como esa expresión de rebeldía colectiva cuya función social estriba en la propuesta y puesta en marcha de un “completamente distinto”, y que pasaría por manifestaciones tales como las asambleas festivas y las actitudes de teatralización de la existencia. En particular, me interesaba comprobar cómo la convergencia (discursiva) —encarnada en la práctica del hipertexto de ficción— de algunos conceptos de la teoría posestructuralista y de algunos parámetros de la llamada narrativa posmoderna, revela ese tipo de aspiración profunda que quiere subsanar la insuficiencia social a través de un retorno mítico a la imagen de la fiesta como función de alternancia y deseo de reestructuración permanente. |