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Primera
parte: Posmodernidad
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Escrituras sobre la posmodernidadESCRITURAS DE LA ESPERANZAQuizás esta primera y superficial revisión de la escritura de la resistencia asociada a la posmodernidad, sirva también para mostrar lo que termina siendo un signo del debate: la INCONSISTENCIA . Pero más importante aún (máxime si se tiene en cuenta que el planteamiento tipo "debate" necesariamente implica el choque de escrituras y discursos y sobre todo el realce de las inconsistencias) es el reconocimiento de conexiones y de relaciones que permitan la conformación de una red en el amplio discurso de la posmodernidad. En este sentido, la esperanza (o el optimismo), es también una escritura que se debate entre la afirmación y la relativización: En su intento por demostrar la importancia y la necesidad de reconocer un "fin de la modernidad", Teresa Oñate, por ejemplo, logra mostrar que, escondido en los intersticios y en los márgenes de la hipermodernidad , un pensar-vivir distinto al que corresponde al proyecto moderno (es decir, un pensar-vivir distinto al de la Identidad ) empieza a desenvolverse, creando las condiciones para otra humanidad y otra historia, "menos patéticas", condiciones para la solidaridad planetaria y la resistencia: el pensar-vivir de la Diferencia. Reconociendo las distintas dimensiones de la Diferencia y sus conflictos, Teresa Oñate propone un acercamiento a la posmodernidad mediante el cual es posible distinguir una auténtica posmodernidad de una falsa. La clave de la distinción es también el desenmascaramiento (como en Ballesteros); aunque el objeto, aquí, es ese discurso de la Diferencia (Oñate distingue al menos cuatro ) que simplemente consiste en una antítesis de la modernidad y que por vía dialéctica (una lógica cuestionada) sólo conduce a una re-instalación de una modernidad negativa, a una antimodernidad. El énfasis de la inconsistencia (Teresa Oñate, la define como la antinomia que da origen a la "ambigüedad" de la posmodernidad) se centra, sin embargo, no sobre el aspecto negativo (los falsos discursos) sino sobre el positivo: las posibilidades esperanzadoras de la posmodernidad, comprendida como un necesario y esencialmente nuevo pensar-vivir. Una revisión de la escritura del optimismo en torno a la posmodernidad no queda completa si no se considera el discurso que identifica la posmodernidad con lo que Oñate ha propuesto llamar la HIPERMODERNIDAD, y que da lugar a dos tipos de descripción "conjetural" . Siguiendo a Attali, esta era se caracterizará por el surgimiento de dos espacios dominantes que constituirán un nuevo orden, no solo geoespacial, sino económico y social, que sustituirá el orden basado en la pirámide económica americana y en los dos pilares o bloques geográfico-militares actuales (Norteamérica y la Unión Soviética): los espacios del Pacifico y de Europa, con sus nuevos centros, Japón y Europa. Además, como "estilo de vida", se impondrá un nuevo "nomadismo", consecuencia de las posibilidades y desarrollos tecnológicos cuya esfera de acción ya no será la manipulación de la energía, sino de la información: las nuevas herramientas del hombre, en lo esencial, procesarán información (imágenes, formas, sonidos) a gran velocidad, transformando los servicios prestados por personas a personas en objetos producidos industrialmente, portátiles y utilizables simultáneamente. Al final de esta difícil transición (de un orden a otro), nos advierte Attali, "el hombre se convertirá al mismo tiempo en portador de objetos nómadas y nómada-objeto él mismo. Su cuerpo se cubrirá de prótesis, luego él se convertirá a su vez en prótesis hasta venderse y comprarse como objeto." (Attali, p.95) Así como es posible encontrar rasgos positivos y/o negativos a la resistencia, como actitud de salida o como impedimento de la liberación, ante esta imagen de "hombre-prótesis" es posible leer también signos de carga negativa o positiva. Para Paul Virilio, por ejemplo, las nuevas tecnologías de la "interactividad instantánea" sólo pueden provocar consecuencias espantosas que es necesario eliminar, entre otras la desocupación extensiva, pero sobretodo lo que él llama una "INERCIA CRECIENTE" . Las teleadquisiciones, el teletrabajo a domicilio, la urbanización del "tiempo real", el hombre convertido en ciudadano "terminal", sobreequipado de prótesis de todo tipo, y cuyo modelo patológico es la "minusvalía motorizada"; todo esto constituye para Virilio la figura catastrófica de la individualidad que ha perdido su propia facultad de intervención inmediata, y que hará del hombre un ser sometido a la máquina, incapaz ya de ninguna fuerza creativa. Para los "optimistas", sin embargo, los objetos nómadas trastornarán dramáticamente, es cierto, las relaciones de los hombres con la salud, la educación, la cultura, la comunicación; transformarán la organización del trabajo, de los transportes, del ocio, de la ciudad; pero se convertirán a su vez en medios de creación y de crítica, de invención, democracia y revolución. "Crear" será la palabra clave de este periodo: "como siempre, en una forma de expansión, los creadores desempeñaran un papel esencial" (Attali, p. 95). Serán hombres de poder y de riqueza en la industria, el cine, la moda, la arquitectura, la música o la cocina La creación, desde esta perspectiva, aparecerá pronto como una actividad socialmente necesaria, un trabajo útil: la necesidad de formar, de inventar, de crear, disolverá la frontera entre consumo y producción. Todo adquirirá esa velocidad que aterra a Virilio, pero que estimula a los optimistas de la hipermodernidad. |