Tercera parte: Otras yerbas  

El proceso creativo en la ficción hipertextual

INTRODUCCIÓN:
¿es la ficción hipertextual un nuevo género?

El presente artículo tiene como antecedente inmediato el trabajo adelantado en el ensayo: Hipertexto y literatura: una batalla por el signo en tiempos posmodernos  (2000) , en el cual llevé a cabo un análisis cultural  de la práctica del hipertexto de ficción en relación con las dificultades estéticas e institucionales de realización de su potencial "literario". La intención inmediata se centra ahora en la pregunta por el posible carácter genérico de esa misma práctica. ¿Qué tipo de género puede ser el hipertexto de ficción? ¿Es pertinente catalogarlo como género literario? ¿Será necesario caracterizarlo mejor como un género híbrido o uno en transición?

Es muy claro que existe una gran dificultad para hablar de género cuando se intenta caracterizar el hipertexto de ficción . Recientemente, la profesora Susana Pajares Toska realizó una entrevista al teórico del hipertexto y escritor Mark Bernstein, en la que se toca el tema. Bernstein comentó entonces: "Todavía no tenemos géneros hipertextuales porque aún no tenemos suficientes hipertextos. Se pueden ver atisbos de formación de género aquí y allí —hay una relación interesante entre Lust de Arnold y Samplers de Larsen , por ejemplo—, pero los géneros se forman por acumulación" . Pero este es apenas uno de los problemas que se presenta a la hora de plantear el hipertexto como género

Estratégicamente me sirvo de los planteamientos que Claudio Guillén expone en el capítulo dedicado a las genologías literarias en su libro: Entre lo uno y lo diverso (141-151). Allí, Guillén ofrece en primer lugar una distinción entre cuatro conceptos: de un lado estarían los cauces de comunicación (el contar, el cantar y el representar), de otro, los géneros propiamente dichos: la tragedia, el poema épico, el ensayo, etc. Habría también las modalidades literarias: la ironía, la sátira, la alegoría, la parodia, etc. Y finalmente las formas o procedimientos literarios como la versificación, el uso de escenas, etc.

Pero Guillén también propone, como condición para la determinación de toda genología, el estudio de seis aspectos: el aspecto histórico, es decir, la evolución del modelo; el aspecto sociológico, es decir, el posicionamiento del género en la institución; el aspecto pragmático, es decir el tipo de "contrato" que establece el género entre creador y receptor (las reglas de circulación); el aspecto estructural, es decir su funcionamiento intrínseco; el aspecto lógico, esto es, el modelo mental con el que el escritor crea la obra y, finalmente. el aspecto comparativo propiamente dicho, es decir su universalidad. Según Claudio Guillén, se requeriría de la verificación de todos estos aspectos para que se pueda hablar de un género. En el caso del hipertexto de ficción, esto implicaría al menos:

Rastrear los antecedentes y las evoluciones del hipertexto, para lo cual puede resultar muy útil, la propuesta de Landow de observar cierta tendencia de la vanguardia narrativa (la tradición de lo “no lineal”), en la cual es posible encontrar una ficción “casi hipertextual” . Aunque también será necesario adelantar el inventario y la clasificación de las producciones de hipertexto..
A partir de ese inventario, explorar, comprender y clasificar las distintas estructuras y estéticas con las que se formaliza el hipertexto en sus diversas propuestas y proponer criterios para una definición de esas distintas estructuras hipertextuales.
Examinar las cuestiones en torno a una pragmática de la ficción hipertextual: la manera como “escritor” y “lector” entran en contacto con la obra, los nuevos roles de comunicación, etc.
Visualizar las problemáticas en torno a las exigencias creativas del hipertexto, dado su carácter híbrido (síntesis de arte y ciencia, palabra e imagen, etc.).
Finalmente explorar el ambiente sociocultural de la producción, consumo y circulación del hipertexto, es decir, el estudio cultural propiamente dicho. Este aparte reuniría tanto el aspecto sociológico como el comparativo, en la medida en que el hipertexto ha de considerarse como manifestación de una “universalidad” específica: la que ofrece el campo de la “cibercultura”

Por ahora, al hipertexto de ficción no se le puede calificar aún como un género, aunque sí encaja muy bien como una manifestación del cauce narrativo. Sin embargo, el pretexto metodológico esbozado atrás servirá de arranque a múltiples consideraciones en torno a las problemáticas de la práctica hipertextual. Presentaré aquí uno de los seis aspectos mencionados: el de la creatividad Este aspecto es crucial en cuanto define, junto con el de la pragmática, la circulación de obras en los nuevos formatos. Desde esta perspectiva, los otros cuatro aspectos complementarían la legitimidad del probable nuevo género de la ficción hipertextual.

© Jaime Alejandro Rodríguez
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