La narración oral escénica (NOE):
Un género híbrido
El caso de los cuenteros universitarios de Bogotá
Algunas consideraciones teóricas y entrevista con el narrador Jaime
Riascos Villegas
EL CONCEPTO DE LA NARRACION ORAL ESCENICA
Inicialmente voy a seguir la propuesta conceptual del narrador oral cubano
Francisco Garzón Céspedes, quien ha acuñado el término
"narración oral escénica" para explicar el fenómeno
de la "cuentería moderna" —tanto rural como urbana—, entendida
como el arte de narrar en escena; y voy a confrontar esa propuesta (que
puede ser leía en su artículo ), con lo expuesto por Jaime
Riascos (discípulo de Francisco Garzón), de manera que,
tanto la visión original como la asimilada ofrezcan juntas un conjunto
más integro del concepto y de las estructuras genéricas
de la narración oral.
Así me narró Jaime Riascos el origen y significación
del término Narración Oral Escénica:
Él [Francisco Garzón] lo que propone es que el cuentero
moderno debe saber contar en todos los espacios y para todos los públicos;
debe tener, no sólo un repertorio muy amplio y flexible, sino una
alta conciencia de su arte. Las artes escénicas son varias: todas
las que se dan en un escenario, pero la columna vertebral de todas ellas
es la escena, como unidad semántica indivisible; y ha sido tan
poderosa la figura de la escena en occidente que no se han podido desligar
de su lógica (una lógica que no tiene correspondencia en
el mundo oriental, donde no hay teatro como lo conocemos los occidentales)
ni el cine ni la televisión. La categoría “escena” siempre
tiene una relación con lo narrativo, con el contar. Entonces se
trata de narrar escénicamente, utilizar el escenario para construir
la imagen narrativa. Todas las artes escénicas narran; pero, ¿cuáles
narran oralmente?: el teatro, el canto y el cuentero. Garzón empieza
a trabajar por ahí en búsqueda del estatus artístico
de la cuentería, de su diferenciación. El cuentero moderno,
entonces es un narrador oral escénico, que es consciente tanto
del uso de la escena, como del escenario. Es por eso que, en ocasiones,
cuando traes un cuentero popular o tradicional a un teatro, se descontrola:
él maneja la escena narrativa, pero muchas veces no el escenario
como concepto: una vez fuera de su territorio natural, ya no puede narrar
las escenas que conoce y maneja, es decir, no controla el escenario y
para hacerlo tiene que interiorizar el concepto; es la única manera
de flexibilizarlo, de desterritorializar el locus de la narración.
El narrador oral escénico, el narrador urbano moderno, en cambio,
asimila el concepto y gana esa flexibilidad. Así es como la conciencia
del carácter escénico de la narración oral permite
al cuentero moderno actuar en cualquier escenario y ante cualquier público;
que es la preocupación que asalta a Garzón, cuando observa
con desaliento la decadencia del movimiento cuentero en Cuba en los setenta
y entiende la urgencia de comprender cuál es la esencia artística
de la narración oral y cuáles sus posibilidades de calar
profundamente en las estructuras; y entonces conceptualiza la NOE y luego
convierte en tarea personal la difusión de ese descubrimiento.
Una primera afirmación de Garzón es la siguiente: la narración
oral escénica es una oralidad dimensionada estéticamente;
es, en últimas, una conversación dimensionada; lo cual concuerda
con la observación de Jaime Riascos en sus talleres:
El primer problema que tiene un cuentero recién iniciado es darse
cuenta de que lo que hace no es una simple conversación, sino una
conversación dimensionada, porque al tomar la palabra como cuentero
convierte el lugar desde donde lo hace en lugar de rito, de rito moderno
si se quiere: ése es el escenario, el lugar donde todas las expresiones
humanas pueden ser multiplicadas. En el escenario, la expresión
se amplia. requiere ser amplificada; y entre más grande es el escenario
más sobredimensionamiento se necesita. Se parte de lo conversacional,
es cierto, pero esa lógica de la conversación hay que fortalecerla
con técnicas de expresión; es la única manera
de producir un efecto.
Así, la conjugación de los dos elementos: la oralidad y
su dimensionamiento estético, constituye la base lógica
y formal de la narración oral, entendida como arte. Ahora, la base
natural de la NOE, la oralidad, es siempre percibida sobre todo como un
valor del cual es posible derivar toda una potenciación de la palabra,
no sólo como acto comunicativo, sino como acto formativo. Según
Garzón, la oralidad, es decir, la “imagen hablada” es un proceso
comunicativo que pone en juego uno o varios interlocutores y apela a dinámicas
mentales como la memoria y la imaginación. Además, entraña
un profundo compromiso de quien dice con lo que dice. Es una comunicación
abierta y flexible (al contrario de la palabra escrita que siempre está
fija); es, en fin, “el acto de comunicación por excelencia”: exige
e irradia a la vez confianza, intimidad, expresividad, hondura; esto es
“calidad”. Es por tanto, “el más valioso de los medios, el camino
natural a la lectura y otros ámbitos comunicativos”.
Así percibe Jaime Riascos ese valor de la oralidad y del género
cuento como su vehículo más eficaz:
El cuento definitivamente es la forma estética más eficaz
que la humanidad ha creado, nada es tan comunicativo como el cuento, ni
más efectivo: no necesito un instrumento ni un director de teatro,
tampoco un lienzo, ni pinturas; y cuento lo que puede contar un niño
o un adulto y se lo puedo contar a niños o a adultos. La
información que bota el cuento oral apela directamente a la imaginación;
y por eso el público que gusta del cuento, por lo general lo prefiere
al mismo teatro, porque lo que quiere es imaginar y no que se lo representen
allá al frente. Yo digo que el cuento llena esa hambre de imaginar
que hay, y que es una necesidad a veces inconsciente de resistir a la
imagen resuelta que los otros medios ofrecen; la imagen ya resuelta del
televisor y del cine; y así es como se percibe la diferencia; aunque
no haya conciencia plena de que el placer que siente es el de la imaginación.
De otro lado, el público ha manifestado que una de las razones
por las que le gusta escuchar cuentos es porque se siente como en una
reunión, como en comunidad. Todo esto, que no es sino oralidad
potenciada al máximo: comunidad, imaginación, comunicación
efectiva, nos diferencia de todos los actos públicos, incluso de
los conciertos musicales masivos.
Así que la NOE, como afirma Garzón, es ensoñación,
ación, comunión, sabiduría, estimulación,
provocación, humildad, indefensión, transparencia, acto
de hipnosis, alternativa, belleza, audacia, pureza, indagación,
lealtad, justicia, libertad, significación, libertad, solidaridad,
amistad y amor.
La NOE es también renovación (y actualización) de
un viejo arte (¡del arte de la jugaría!)y más importante
aún: un medio que restablece el equilibrio en una sociedad que
pensó que su sobrevaloración de lo escrito y de lo literario
constituía algo así como el máximo progreso y podía
olvidar entonces lo que habìa sido propio de su más larga
historia: la oralidad. Pero es equilibrio además para esa otra
carga que es la segunda oralidad propia de los medios masivos, porque
si bien no es un regreso a los orígenes, es una conciencia de la
necesidad de beber en la frescura de las fuentes.
La idea de que el equilibrio hace parte de la lógica y de la estructura
de la NOE es desarrollada por Garzón también para el acto
escénico mismo: equilibrio entre la personalidad del cuentero,
el cuento, el público al que se le narra, el lugar, la circunstancia;
equilibrio entre palabra, voz y gesto. Equilibrio que se desarrolla estética
y técnicamente como visualización y audición: triple
visualización: la interna del cuento, la del publico y la de sí
mismo. Triple audición: la de la (s) voz (es) del cuento, la del
narrador, la del publico.
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