Tercera parte: Otras yerbas  

La narración oral escénica (NOE):
Un género híbrido

El caso de los cuenteros universitarios de Bogotá
Algunas consideraciones teóricas y entrevista con el narrador Jaime Riascos Villegas

EL CONCEPTO DE LA NARRACION ORAL ESCENICA

Inicialmente voy a seguir la propuesta conceptual del narrador oral cubano Francisco Garzón Céspedes, quien ha acuñado el término "narración oral escénica" para explicar el fenómeno de la "cuentería moderna" —tanto rural como urbana—, entendida como el arte de narrar en escena; y voy a confrontar esa propuesta (que puede ser leía en su artículo ), con lo expuesto por Jaime Riascos (discípulo de Francisco Garzón), de manera que, tanto la visión original como la asimilada ofrezcan juntas un conjunto más integro del concepto y de las estructuras genéricas de la narración oral.

Así me narró Jaime Riascos el origen y significación del término Narración Oral Escénica:

Él [Francisco Garzón] lo que propone es que el cuentero moderno debe saber contar en todos los espacios y para todos los públicos; debe tener, no sólo un repertorio muy amplio y flexible, sino una alta conciencia de su arte. Las artes escénicas son varias: todas las que se dan en un escenario, pero la columna vertebral de todas ellas es la escena, como unidad semántica indivisible; y ha sido tan poderosa la figura de la escena en occidente que no se han podido desligar de su lógica (una lógica que no tiene correspondencia en el mundo oriental, donde no hay teatro como lo conocemos los occidentales) ni el cine ni la televisión. La categoría “escena” siempre tiene una relación con lo narrativo, con el contar. Entonces se trata de narrar escénicamente, utilizar el escenario para construir la imagen narrativa. Todas las artes escénicas narran; pero, ¿cuáles narran oralmente?: el teatro, el canto y el cuentero. Garzón empieza a trabajar por ahí en búsqueda del estatus artístico de la cuentería, de su diferenciación. El cuentero moderno, entonces es un narrador oral escénico, que es consciente tanto del uso de la escena, como del escenario. Es por eso que, en ocasiones, cuando traes un cuentero popular o tradicional a un teatro, se descontrola: él maneja la escena narrativa, pero muchas veces no el escenario como concepto: una vez fuera de su territorio natural, ya no puede narrar las escenas que conoce y maneja, es decir, no controla el escenario y para hacerlo tiene que interiorizar el concepto; es la única manera de flexibilizarlo, de desterritorializar el locus de la narración. El narrador oral escénico, el narrador urbano moderno, en cambio, asimila el concepto y gana esa flexibilidad. Así es como la conciencia del carácter escénico de la narración oral permite al cuentero moderno actuar en cualquier escenario y ante cualquier público; que es la preocupación que asalta a Garzón, cuando observa con desaliento la decadencia del movimiento cuentero en Cuba en los setenta y entiende la urgencia de comprender cuál es la esencia artística de la narración oral y cuáles sus posibilidades de calar profundamente en las estructuras; y entonces conceptualiza la NOE y luego convierte en tarea personal la difusión de ese descubrimiento.

Una primera afirmación de Garzón es la siguiente: la narración oral escénica es una oralidad dimensionada estéticamente; es, en últimas, una conversación dimensionada; lo cual concuerda con la observación de Jaime Riascos en sus talleres:

El primer problema que tiene un cuentero recién iniciado es darse cuenta de que lo que hace no es una simple conversación, sino una conversación dimensionada, porque al tomar la palabra como cuentero convierte el lugar desde donde lo hace en lugar de rito, de rito moderno si se quiere: ése es el escenario, el lugar donde todas las expresiones humanas pueden ser multiplicadas. En el escenario, la expresión se amplia. requiere ser amplificada; y entre más grande es el escenario más sobredimensionamiento se necesita. Se parte de lo conversacional, es cierto, pero esa lógica de la conversación hay que fortalecerla con  técnicas de expresión; es la única manera de producir un efecto.

Así, la conjugación de los dos elementos: la oralidad y su dimensionamiento estético, constituye la base lógica y formal de la narración oral, entendida como arte. Ahora, la base natural de la NOE, la oralidad, es siempre percibida sobre todo como un valor del cual es posible derivar toda una potenciación de la palabra, no sólo como acto comunicativo, sino como acto formativo. Según Garzón, la oralidad, es decir, la “imagen hablada” es un proceso comunicativo que pone en juego uno o varios interlocutores y apela a dinámicas mentales como la memoria y la imaginación. Además, entraña un profundo compromiso de quien dice con lo que dice. Es una comunicación abierta y flexible (al contrario de la palabra escrita que siempre está fija); es, en fin, “el acto de comunicación por excelencia”: exige e irradia a la vez confianza, intimidad, expresividad, hondura; esto es “calidad”. Es por tanto, “el más valioso de los medios, el camino natural a la lectura y otros ámbitos comunicativos”.

Así percibe Jaime Riascos ese valor de la oralidad y del género cuento como su vehículo más eficaz:

El cuento definitivamente es la forma estética más eficaz que la humanidad ha creado, nada es tan comunicativo como el cuento, ni más efectivo: no necesito un instrumento ni un director de teatro, tampoco un lienzo, ni pinturas; y cuento lo que puede contar un niño o un adulto y se lo puedo contar a niños  o a adultos. La información que bota el cuento oral apela directamente a la imaginación; y por eso el público que gusta del cuento, por lo general lo prefiere al mismo teatro, porque lo que quiere es imaginar y no que se lo representen allá al frente. Yo digo que el cuento llena esa hambre de imaginar que hay, y que es una necesidad a veces inconsciente de resistir a la imagen resuelta que los otros medios ofrecen; la imagen ya resuelta del televisor y del cine; y así es como se percibe la diferencia; aunque no haya conciencia plena de que el placer que siente es el de la imaginación. De otro lado, el público ha manifestado que una de las razones por las que le gusta escuchar cuentos es porque se siente como en una reunión, como en comunidad. Todo esto, que no es sino oralidad potenciada al máximo: comunidad, imaginación, comunicación efectiva, nos diferencia de todos los actos públicos, incluso de los conciertos musicales masivos.

Así que la NOE, como afirma Garzón, es ensoñación, ación, comunión, sabiduría, estimulación, provocación, humildad, indefensión, transparencia, acto de hipnosis, alternativa, belleza, audacia, pureza, indagación, lealtad, justicia, libertad, significación, libertad, solidaridad, amistad y amor.

La NOE es también renovación (y actualización) de un viejo arte (¡del arte de la jugaría!)y más importante aún: un medio que restablece el equilibrio en una sociedad que pensó que su sobrevaloración de lo escrito y de lo literario constituía algo así como el máximo progreso y podía olvidar entonces lo que habìa sido propio de su más larga historia: la oralidad. Pero es equilibrio además para esa otra carga que es la segunda oralidad propia de los medios masivos, porque si bien no es un regreso a los orígenes, es una conciencia de la necesidad de beber en la frescura de las fuentes.

La idea de que el equilibrio hace parte de la lógica y de la estructura de la NOE es desarrollada por Garzón también para el acto escénico mismo: equilibrio entre la personalidad del cuentero, el cuento, el público al que se le narra, el lugar, la circunstancia; equilibrio entre palabra, voz y gesto. Equilibrio que se desarrolla estética y técnicamente como visualización y audición: triple visualización: la interna del cuento, la del publico y la de sí mismo. Triple audición: la de la (s) voz (es) del cuento, la del narrador, la del publico.

© Jaime Alejandro Rodríguez
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