Tercera parte: Otras yerbas  

La narración oral escénica (NOE):
Un género híbrido

El caso de los cuenteros universitarios de Bogotá
Algunas consideraciones teóricas y entrevista con el narrador Jaime Riascos Villegas

INTRODUCCIÓN

Lo que a continuación encontrará el lector es la síntesis de un extenso informe sobre la investigación realizada en 1997 acerca del fenómeno de la narración oral universitaria en la ciudad de Bogotá. Esta síntesis intenta reflejar apretadamente la manera como se desarrolló el trabajo: en un primer  momento, la indagación misma del fenómeno y luego su exposición. Para el primer paso se emplearon tanto herramientas teóricas, como instrumentos y artefactos de la observación etnográfica. La función de las primeras ha sido facilitar el ordenamiento de la indagación bajo el marco que podía ofrecer la categoría "género híbrido". Los segundos constituyen el material propiamente dicho de la observación.
El segundo momento ha sido el de la exposición de resultados. De una manera también "híbrida", esa exposición respeta y transparenta más los instrumentos recolectados que las herramientas teóricas, las cuales apenas se dejan sentir a lo largo de la descripción. Es así como, en el informe extenso, y de un modo muy dialógico, la exposición combina las voces de los distintos protagonistas: cuenteros, público y artefactos (entre los que se encuentran distintas fuentes escritas). Para esta síntesis, sin embargo, sólo aparece un elemento de la exposición de resultados: la entrevista con Jaime Riascos, cuya edición obedece a ese mismo criterio dialógico.

En el origen de mi interés personal por la relación entre literatura "culta" y literatura "popular" está la conciencia de que, tal como lo afirma Terry Eagleton, tras la crisis actual en el campo de los estudios literarios y de la cultura. ya no es posible asignar un papel tan seguro a mis actividades académicas . Mientras estuve formándome como estudioso de la literatura (y también a través de mi propio ejercicio creativo), "cultura" significaba para mí casi exclusivamente la tradición literaria de occidente.  Era ahí y no en otra parte donde yo podía encontrar los parámetros, las referencias y las claves según las cuales mi escritura debía guiarse.  ¿Cómo entonces admitir que algo tan "anacrónico" y "superficial" como la narración oral violara el recinto sagrado para hurtar de allí el fruto bendito, que con tanto esfuerzo había madurado, y lo trivializara sin más ni más? ¿Cómo garantizar que un proceder así no estuviera destinado a una diversión pasajera, a un efecto fugaz, desvirtuando lo que "cultura" había siempre asignado como la función para sus productos?

Sin embargo, esta práctica heterodoxa que me aterraba es apenas un ejemplo de algo que se ha venido constituyendo en un hecho innegable:  la producción de géneros híbridos; hecho que a su vez refleja no sólo la misma crisis de las prácticas culturales contemporáneas, sino sus salidas concretas. Podría afirmarse, un poco esquemática y provisionalmente que la narración oral "urbana", por ejemplo, es una manera de vincular la literatura de elite con el folklore (una forma en la que tanto leyenda, como literatura escrita se "nivelan" para constituir fuentes legítimas de inspiración). Pero hay muchos otros géneros que vienen cumpliendo esta función hoy, como la literatura testimonial y neo regionalista, que no es sino una manera de dar la voz al otro, de modo que Historia (escritura) y mito (oralidad) puedan convivir en un mismo proyecto, según el cual las "otras" historias también tienen posibilidad de ser  "escuchadas" en las esferas cultas (es decir, leídas, trasladadas de su geografía autónoma, expuestas).

Estas formas de expresión (lo entendí leyendo a García Canclini ), no son más que contactos (puede también leerse contagios o contaminaciones) entre cultura de "elite" y cultura "popular":  de un lado, la literatura entra en contacto con la tradición (literatura y folklore) para producir un fenómeno inesperado:  la narración oral urbana; de otro, la tradición y el testimonio oral se vuelven escritura (literatura) para servir a un proyecto de denuncia política (literatura y populismo). En ambos casos pareciera que el escritor se "degrada" y pasa de la figura tradicional "culta" al "simple" papel de coleccionista (de cuentos y relatos populares) o al de etnógrafo o, peor aún, al de reportero.  Pero eso es sólo en apariencia.  Lo que realmente está ocurriendo, según García Canclini, es que ya no es posible sostener (ni en la práctica, ni en la teoría) las divisiones rígidas entre arte y artesanía (o, lo que es lo mismo, entre cultura de elite y cultura popular, entre tradición y modernidad o entre lo hegemónico y lo subalterno).  Las oposiciones binarias rígidas se han deconstruido por efecto de la suma de variados fenómenos de la contemporaneidad (uno de los cuales es la reconversión económica y otro el auge del neoliberalismo); y estos entrecruzamientos ya no se pueden mirar más desde ópticas puristas o monodisciplinares, sino que exigen la pluralidad y, sobre todo, la multidisciplinariedad.

Pero el fenómeno de la narración oral urbana es quizá el que mejor horizonte ofrece para la observación de deconstrucciones culturales, en la medida en que constituye todo un cruce de prácticas que van desde lo tradicional o premoderno hasta lo posmoderno. La narración oral urbana (como toda narración oral) está basada en la utilización de formas simples, como el cuento o, en ocasiones, la leyenda, y su expresión misma mantiene muchas de las dinámicas de una literatura oral, pero también se adapta y asimila procedimientos modernos de creatividad, como la producción individual y el reconocimiento y estudio de la tradición artística culta. Por lo demás,  cuando  "circula" lo hace utilizando en ocasiones escenarios, tecnología y maneras posmodernas.  Es por todas estas características que la narración oral urbana me ha parecido tan particularmente interesante.

En una conferencia reciente, el cuentero universitario Jaime Riascos, frente a la pregunta: ¿qué une a los distintos cuenteros del movimiento, dada su heterogénea (e incluso antagónica) procedencia?, proponía los siguientes factores descriptivos , que también han servido como motor de mi propia indagación, en la medida en que muestran ese carácter híbrido (contaminado, impuro, contradictorio) de la práctica de la narración oral urbana:

El deseo de expresión.  Entendido como la capacidad, necesidad y posibilidad de expresar individualmente una visión de mundo.
La palabra oral.  Entendida como cauce comunicativo singular y potencialmente diverso.
El cuento.  Comprendido no sólo como forma, sino como patrimonio comunitario y dador De lazos sociales.
El acto escénico.  Contacto esencial con el público que vincula la palabra oral con el gesto y a ambos con un escenario de participación.
Un vacío educacional o una necesidad insatisfecha.  Posibilidad de encontrar espacios de comunicación inéditos, negados por la educación formal o por las reglas sociales del juego moderno y posmoderno  de la anomia.
La cotidianidad.  Visualizada problemáticamente.  La cuentería permite un escape al ritmo cotidiano de la eficacia y la competencia, pero a su vez vuelve sobre esa cotidianidad para hacerla más amable.
La imagen.  Entendida como lo que no está formado, como la poesía sin cuerpo que atrapa en su dimensión y en su potencia a quien desea expresarse.  Imaginación y fantasía:  dos condiciones que juegan de ambos lados del escenario.
El respeto por la tradición.  El cuentero se sabe responsable de una tradición que, si bien ya no se comunica o se "hereda" según los cauces naturales, si sigue ofreciendo su ejemplo y su visión de mundo como referencias simbólicas y culturales.
La reinvención.  Propio de la creatividad y de la dinámica oral.  Repetir es siempre reinventar, pero también lo es actualizar la tradición, jugar con ella, burlarse de ella en la constitución de un repertorio.
El sentido estético.  Búsqueda y perfeccionamiento de su expresión.  Hay en el cuentero una alta consciencia estética, una constante búsqueda de la excelencia artística.
El individualismo y el rebusque.  Individualismo del trabajo, peculiaridad de cada quien, búsqueda de estilo, diferenciación de los demás; pero también se busca el aprovechamiento económico, la profesionalización de la labor.
El público.  Quien goza y consume el producto.  Heterogéneo, exigente, a veces pasivo pero siempre un reto para el cuentero, no sólo en términos del espectáculo mismo, sino en términos de una pedagogía posible.

A continuación ofrezco una breve descripción de las herramientas teóricas empleadas en el trabajo, con el objetivo de comprender mejor los criterios utilizados en el diseño y la edición de la entrevista con el cuentero Jaime Riascos, la cual se transcribe en extenso, a modo de muestra de la exposición de resultados de esta investigación.

© Jaime Alejandro Rodríguez
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