Tercera parte: Otras yerbas  

La narración oral escénica (NOE):
Un género híbrido

El caso de los cuenteros universitarios de Bogotá
Algunas consideraciones teóricas y entrevista con el narrador Jaime Riascos Villegas

MEDIOS MASIVOS Y NARRACION ORAL

En búsqueda de más factores de hibridación, consulté a Jaime Riascos su opinión sobre la influencia de los medios masivos en la práctica de la NOE:

E: ¿Crees que existe alguna injerencia de los medios masivos en el hecho de que ahora la narración oral funcione tanto desde lo rural hacia lo urbano como al contrario? ¿Tal vez el imaginario se ha homogeneizado por efecto de los medios masivos y eso se manifiesta en la posibilidad de que se mezclen y desterritorialicen las practicas orales?

JR: Si, mira: uno va al campo y cuenta un cuento de guerras y los campesinos se imaginan el Golfo pérsico, porque han visto la guerra del Golfo pérsico por televisión y el imaginario se ha ampliado; pero si uno va al campo y empieza a hablar del microship que hay en el componente x45 de un robot, se imaginan el robot, pero no el componente o el microship; sin embargo siguen el cuento y en eso sí los medios masivos han contribuido muchísmo: en ampliar el imaginario virtual, no el real, porque el contacto directo ya no es condición para recrear y ampliar el imaginario que siempre es virtual; eso ha afectado el imaginario mismo, lo ha  homogeneizado: cuando yo veo en televisión algo, yo estoy viendo la imagen propuesta e impuesta por otro, pero no la que yo puedo formar con mis arquetipos, entonces el imaginario se ha ampliado pero no la capacidad imaginativa; lo que se ha ampliado es el lenguaje imaginativo; esto ha ampliado la posibilidad de contar: en el campo puede uno contar cuentos de ciudades con metros, porque ya se sabe qué es un metro y si no lo saben se lo imaginan, porque ya vieron en el noticiero acerca de los atentados en el metro de Japón o de París. Y eso funciona también al revés; aunque el público urbano no cuente con una vivencia rural, tienen a su disposición imágenes virtuales. Eso es muy cierto; uno puede asimilar lo tradicional, pero lo que no puede es llegar a la profundidad; te pongo un ejemplo: aquí traemos a un indio Cogui a contar cuentos y el público dice «¡uy! qué berraquera, ese indio como cuenta de bueno», pero nosotros no tenemos ni idea de la trascendencia que para ellos tiene eso. En los Andes tengo una alumna que es Cogui, Aruaca, está en un programa de oportunidades que los Andes tiene y ella estudia derecho y entró al taller de narración oral y es impresionante porque ella no quiere contar cuentos en publico y cuenta, ¡no! ¡Divino! ¿Y sabés por qué no quiere contar en público? Porque ella dice que no resiste que la aplaudan, porque ese es un código nuestro, ese no es un código de ellos; entonces cuando a ella la aplauden se siente ridícula; dice que en la comunidad de ella no se le agradece al cuentero, sino al cuento. Y por eso desde entonces yo siempre que recibo un buen aplauso le digo al publico: ojalá ese aplauso sea para el cuento y no para mí, porque el que se queda con ustedes (el que se debe quedar) es el cuento no yo.

E: Eso demuestra que si existe un feedback entre lo tradicional y lo moderno

JR: Claro, claro, funciona así también; como puede que la Cogui al fin se acostumbre a que la aplaudan

© Jaime Alejandro Rodríguez
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