La narración oral escénica (NOE):
Un género híbrido
El caso de los cuenteros universitarios de Bogotá
Algunas consideraciones teóricas y entrevista con el narrador Jaime
Riascos Villegas
EL REBUSQUE
Precisamente, algo que caracteriza la hibridez de la NOE es el hecho
de que combina dos factores: socioculturales: la flexibilidad de su estética
y la economía de sus puestas en escena. Al preguntar a Jaime Riascos
por la extensión del fenómeno de la narración oral
y por el prestigio que ha alcanzado la figura del cuentero, sobre todo
entre la juventud estudiantil, esto respondió:
El cuentero en este momento es un personaje en la sociedad, por primera
vez desde hace mucho tiempo. Esta idea la tengo clara en mis tres roles:
como cuentero, como coordinador de talleres y como gestor. Yo, por ejemplo,
inculco a mis talleristas que entiendan que entre más digno sea
el encuentro de ellos con la palabra, más digno va a ser el ejercicio
de ella; esto es, darse cuenta de la proyección y de la importancia
que tiene ese ejercicio. Ahora algo que aquí en Colombia ha hecho
que le movimiento pegue tanto es el rebusque: el estudiante universitario
se da cuenta que pagan 20000 en una taberna por montar diez minutos de
cuentos, monta diez minutos y se agarra a contarlos en todas las tabernas
los mismos diez minutos; este animo de rebusque cala perfectamente; porque
una característica de la cuentería es que es individual:
soy yo y no necesito de mas gente; Claro, esa situación puede generar
que el cuentero termine en contravía de lo que se espera de él.
Así se producen deformaciones: el cuentero que piensa que contar
es producir humor, por ejemplo, que se vuelve un cuentachistes. Pero no
somos los cuenteros los llamados a valorar la labor del cuentero, es la
sociedad y sus circuitos los que tiene que valorarlo; yo lo que hago es
valorar el escenario y le público al que me dirijo; de lo que nos
damos cuenta es de que el público que escucha cuentos y el que
compra funciones se va educando y empieza a escoger el cuentero que les
gusta y se cumple así una especie de estratificación. Ahora,
cuando voy a vender los espectáculos ofrezco un target definido,
hablo en términos empresariales: les digo a los patrocinadores:
voy a meter estudiantes, es decir, mercado, es decir, campo para la publicidad.
También veo que no ha nacido el empresario del espectáculo.
Por ahora el cuentero mismo vende su espectáculo. Y para ello,
el intermediario cultural debe darse cuenta de que el cuentero es el artista
más versátil, porque un cuentero te puede contar en cualquier
sitio, mientras no tenga competencia de sonido, en un charco o al
lado del río, en el bus (hágame una obra de teatro en el
bus, báileme en el bus a ver que pasa).
Esa flexibilidad te permite colocar al cuentero como producto. O al cuento
a través del cuentero como producto. Lo otro es que la cuentería
es el acto escénico, el acto en vivo más barato que hay.
Es uno solo que tiene hora y media a la gente encantada y no son seis
personajes en busca de autor. La flexibilidad y la economía
del acto hacen del espectáculo de narración oral un negocio
competitivo (nosotros competimos hasta en cumpleaños y primeras
comuniones y recreación, con las mismas tarifas). Además,
los cuentos excitan y convocan más imaginarios que una obra de
teatro; y eso lo sabe hasta Cultura Ciudadana y por eso Antanas
, al final se hacia programar después de un cuentero para hablarle
al público porque sabe que la gente queda sentada de manera diferente,
abierta, integrada, dispuesta a lo lúdico, a que todo le
entre. Excita más imaginario hora y media de cuentería que
hora y media de rocé, porque en el cuento se trata precisamente
de que se construyan imaginarios, en cambio en la música, construyen
sensaciones.
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