Pájaros, bandoleros y sicarios
Para una historia de la violencia en la narrativa colombiana
(Un enfoque desde la Historia de las Mentalidades)
RELACIÓN ENTRE LITERATURA E HISTORIA DE LAS MENTALIDEDES
Parece haber un punto de contacto claro entre la historia de las mentalidades
y la historia literaria cuando ésta se dedica a "rastrear"
lo que podríamos llamar los temas favoritos propios de la historia
de las mentalidades: la muerte, la vida cotidiana, la fiesta, etc.; de
modo que lo que hermanaría estos dos géneros historigráficos
sería su campo de acción, su temática. Sin embargo,
si bien esta condición puede dejar bien parado al historiador literario,
en cambio genera una pregunta aún más compleja para el historiador
de las mentalidades: la de la pertinencia de la literatura como fuente
histórica.
Desde una perspectiva distinta, existiría otra manera de hermanar
historia literaria e historia de las mentalidades y sería deslizando
el énfasis hacia éste ultimo género, de modo que
lo que haría el historiador de las mentalidades sería emplear
la fuente literaria y ponerla al servicio de sus propósitos. Esto
suele suceder en casos en que la literatura se vuelve una fuente importante
(tal vez por escasez de otras, como el testimonio o las fuentes iconográficas
y arqueológicas).
Para Vovelle, sin embargo, el asunto se podría resolver en la
medida en que las dos estrategias se pudieran complementar con base en
lo que él llama una historia total o vertical "que toma el
hecho para intentar analizarlo (a través del hilo del tiempo) en
todas sus prolongaciones, hasta la complejidad de las producciones más
sofisticadas de lo imaginario, lo cual incluye, la religión, la
literatura y el arte, en una palabra, la ideología en sus formas
elaboradas" (Vovelle, 42).
Es entonces cuando resulta importante retomar la diferencia base entre
ideología y mentalidad. Vovelle propone la discusión desde
el punto de vista de una posible autonomía de la noción
de mentalidad frente a la de ideología. En principio, una historia
de las ideologías estaría del lado de la mirada sobre las
élites, mientras que la historia de las mentalidades estaría
del lado de una mirada sobre los marginados y los desviados. Tanto ideología
como mentalidad serian conceptos que responden a "dos herencias diferentes,
dos modos de pensar: una mas sistemática y otra voluntariamente
empírica..." (Vovelle, 13).
Habría dos caminos para decidir sobre una autonomía del
concepto de mentalidad: de un lado, el examen de su inscripción
en el de ideología. De otro, forzar su posible comportamiento independiente.
En el primer caso, habría varias interpretaciones de dicha inscripción:
la primera vería la mentalidad como la traducción de un
nivel inferior de ideología, como las huellas de una ideología
hecha trizas y la segunda apuntaría a ver la mentalidad mas bien
como resistencia, como identidad preservada y auténtica más
allá de la contingencia ideológica. Quienes optan por una
consideración de la autonomía del concepto de mentalidad,
acuden por lo general a los términos "inconsciente colectivo"
o "imaginario colectivo", nociones que remiten a la autonomía
de una aventura mental colectiva que obedece a ritmos y causalidades propias,
aparentemente independiente de todo determinismo socioeconómico
y sin referencia a las ideologías constituidas (Vovelle, 16).
A nuestro entender, el uso de la noción de mentalidad en literatura
debe ir ligado al de "ideología" (definida desde la perspectiva
sociocrítica), ya sea que se entienda aquí mentalidad como
"traza" o como "resistencia" ideológica. Sólo
así, creemos, es como podríamos entender la calificación
de "testimonio insoslayable" que finalmente hace Vovelle cuando
se refiere a la literatura.
|