Pájaros, bandoleros y sicarios
Para una historia de la violencia en la narrativa colombiana
(Un enfoque desde la Historia de las Mentalidades)
LA VIOLENCIA EN COLOMBIA
Los impulsos de modernización tienen en Colombia un correlato:
la guerra. Esto es lo que afirma el historiador Gonzalo Sánchez
G. al respecto:
... durante su vida republicana, Colombia ha pasado por tres etapas de
lucha guerrillera, diferenciables a su vez, por tres elementos fundamentales,
a saber: el contexto general en que estas guerras se producen, el carácter
de los protagonistas que han participado en cada una de ellas y las motivaciones
u objetivos que las han suscitado (20).
Según Sánchez, el primer tipo es el de las Guerras Civiles,
que se desarrollaron en el siglo pasado y que tuvieron como motivación
las pugnas internas entre la clase dirigente. Ésta participaba
proporcionando tanto la orientación política como la dirección
militar: "se trataba en últimas de guerras entre caballeros
de un mismo linaje y por eso al término de las mismas era frecuente
una mutua complicidad en la preservación de sus respectivas
propiedades", afirma Sánchez (Sánchez, 20).
El segundo tipo es el que se produce a mediados del presente siglo, en
el periodo que se conoce como "la violencia". Según Sánchez
en esta guerra, la dirección política la ejerce la clase
dominante, a través de los partidos tradicionales, pero la conducción
en el plano militar la hace el pueblo mismo, especialmente el campesinado.
"Este desfase entre dirección ideológica y conducción
militar es el que explica en buena medida su doble movimiento: por un
lado, sus expresiones anárquicas, y, por otro, su potencial desestabilizador
y sus efectos de perturbación sobre el conjunto de la sociedad"
(Sánchez, 21).
En una tercera etapa, que comienza al rededor de los años sesenta,
tanto la orientación ideológica como la conducción
militar ya no la ejercen las clases dominantes. "Su objetivo declarado,
afirma Sánchez, no es ya la simple incorporación al estado...,
sino simple y llanamente la abolición del régimen existente"
(Sánchez, 21). Es la guerra que surge como confrontación
entre la guerrilla revolucionaria y el estado.
Para la situación contemporánea, la guerra se ha complejizado
tanto, que ya no es posible hablar de una sola guerra, sino más
bien de muchas que se entrecruzan: pervive la lucha guerrillera con sus
dos manifestaciones más claras: la que ejerce la guerrilla de izquierdas
(a su vez fragmentada en varios grupos) y que se desarrolla militarmente
a través del enfrentamiento entre guerrilla y ejercito; y políticamente
entre guerrilla y estado. La otra cara de esta guerra es el enfrentamiento
entre guerrilla y grupos paramilitares; estos últimos surgidos
inicialmente como "autodefensas" campesinas organizadas y financiadas
por miembros de la clase dominante que combaten así en forma paralela
al estado el avance de la guerrilla. La otra guerra es la que se produce
como efecto del crecimiento desmesurado del narcotráfico como forma
de vida.
En esta guerra, el objetivo es la consolidación de un poder económico,
pero las estrategias militares se basan más en el terrorismo que
en la lucha guerrillera tradicional. Su dirección no la ejerce
la clase dominante, ni el pueblo, sino un grupo de personas, sin orientación
política o ideológica, y la desarrolla a través de
mercenarios y sicarios cuya única motivación es el beneficio
económico. No se pretende la abolición del régimen,
sino la participación en el estado, y en esto hereda de las guerras
civiles y de la violencia unos objetivos, que ya no provienen o se legitiman
políticamente. El narcotráfico, ha sido el factor
que mayor complejidad le ha dado al estado de guerra del país en
la actualidad: no sólo es capaz de corromper la fuerzas estatales,
sino a otros actores como la guerrilla misma y los paramilitares. Es por
eso que hoy, en Colombia, los muertos en la guerra no se sabe de dónde
vienen: las relaciones corruptas entre narcotráfico, guerrilla,
estado y paramilitarismo han impedido cualquier acción conjunta
de reacción.
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