La mente plástica

Reseña de los artículos: "La adaptación del lenguaje al cerebro" y "¿donde acaba la mente y empieza el resto del mundo?" de Andy Clark

Andy Clark propone en este aparte final de su libro "Estar ahí", la idea de que el lenguaje en tanto instrumento y artefacto de conocimiento, estaría especialmente adaptado para ser adquirido dadas ciertas estructuras cerebrales. Clark considera que la diferencia estructural entre el cerebro humano y otros animales que poseen configuraciones cerebrales semejantes no es muy grande, lo cual querría decir que los seres humanos normales se benefician de una pequeña innovación neurológica, y ponen el cuerpo y el medio ambiente en función de una ampliación de su capacidad mental.

Clark plantea que el lenguaje público y sus apoyos en el texto y la notación simbólica sé internalizan de tal manera que permiten una especie de plasticidad mental, según la cual se hace difícil distinguir dónde acaba el usuario y donde empieza e instrumento. Para Clark resulta valioso tratar los procesos cognitivos como si se extendieran más allá de los estrechos confines de la piel y del cráneo. Estos procesos estarían abarcando una variedad de accesorios y apoyos externos, de modo que el concepto "mente", resulta mucho más amplio que lo que denominamos "cerebro". La mente, según Clark sería un proceso cognitivo que incorpora cerebro, acciones corporales y en general los recursos del lenguaje y otros instrumentos para completar una dinámica cognitiva que relativiza así la relación usuario artefacto, y disemina estos procesos a través del cerebro, el cuerpo, el mundo y los artefactos.

Así como algunos animales explotan ayudas externas para mejorar su movilidad, el ser humano explota el cuerpo y el medio ambiente para potenciar su cerebro y su mente. El entorno resulta entonces fundamental como recurso, lo cual implica varias consecuencias. En primer lugar, el cerebro no puede ser considerado ya un espíritu incorpóreo, sino todo lo contrario: un agente corpóreo capaz de crear y explotar estructuras en el mundo.

En segundo lugar, el hecho de que los seres humanos puedan hacer lógica y ciencia no implica que el cerebro contenga un autentico instrumento lógico, sino que, más bien, es capaz de conectarse con medios externos tales como los formalismos del lenguaje y la lógica y las capacidades de almacenamiento y transmisión, así como con el texto escrito y hablado y otros instrumento, para generar conceptos lógicos y extensiones científicas del conocimiento.

En tercer lugar, Clark considera que este modelo de un cerebro corpóreo y embebido en el ambiente deconstruye la idea de la existencia de un "ejecutivo central", lo cual implica a su vez que ya no resultan útiles las divisiones tradicionales entre percepción, cognición y acción.

Finalmente Clark plantea algunas consecuencias metodológicas, que si bien respetan lo alcanzado por la investigación neurocientífica, exige ahora el apoyo de una ciencia cognitiva que trascienda los sesgos individualistas y aislacionistas.

Clark finaliza afirmando que la verdadera conclusión de las investigaciones sobre la cognición corpórea y embebida no es que tengamos éxito sin representación, sino que los tipos de representación interna y de computación que empleamos han sido seleccionados para complementar los entornos sociales y ecológicos en los que debemos actuar.

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Universidad Javeriana - El relato digital - Jaime Alejandro Rodríguez - Foro abierto