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Escrituras de la esperanza
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La esperanza (o el optimismo), es también una escritura que se debate entre la afirmación y la relativización. En su intento por demostrar la importancia y la necesidad de reconocer un "fin de la modernidad", Teresa Oñate, por ejemplo, logra mostrar que, escondido en los intersticios y en los márgenes de la hipermodernidad , un pensar-vivir distinto al que corresponde al proyecto moderno (es decir, un pensar-vivir distinto al de la Identidad ) empieza a desenvolverse, creando las condiciones para otra humanidad y otra historia, "menos patéticas", condiciones para la solidaridad planetaria y la resistencia: el pensar-vivir de la Diferencia. Reconociendo las distintas dimensiones de la Diferencia y sus conflictos, Teresa Oñate propone un acercamiento a la posmodernidad mediante el cual es posible distinguir una auténtica posmodernidad de una falsa. La clave de la distinción es también el desenmascaramiento de ciertas falacias de esel discurso de la Diferencia que simplemente consiste en una antítesis de la modernidad y que sólo conduce a la re-instalación de una modernidad negativa, a una antimodernidad. Para esta filósofa, tal antinomia (que da origen a la "ambigüedad" de la posmodernidad) puede resolverse si en lugar de atender el aspecto negativo de ella, se promociona un desarrollo de sus aspectos positivos: las posibilidades esperanzadoras de la posmodernidad, comprendida como un necesario y esencialmente nuevo pensar-vivir. Ahora, esta escritura de la esperanza, sobre todo si sólo se centra en el análisis de las posibilidades tecnológicas (es decir, en lo que Oñate llama la hipermodernidad), puede llegar, como sucede con ciertas posiciones frente al hipertexto, a convertirse en una especie gimnasia de lo "conjetural" . La conjetura puede ser de dos tipos: una optimista y otra pesimista. Del primer tipo es la descripción del futuro posmoderno que propone Attali en su libro Milenio. Según Attali, esta era (posmoderna) se caracterizará, entre otras cosas, por el surgimiento de nuevos espacios dominantes (que constituirán un nuevo orden, no sólo geoespacial, sino económico y social), y, también. por la imposición de un nuevo "estilo de vida": el "nomadismo". Ese nuevo nomadismo será, precisamente, según Attali, una consecuencia directa de las posibilidades y desarrollos tecnológicos, cuya esfera de acción ya no será la manipulación de la energía, sino de la información: las nuevas herramientas del hombre, en lo esencial, procesarán información (imágenes, formas, sonidos) a gran velocidad, transformando los servicios prestados por personas a personas en objetos producidos industrialmente, portátiles y utilizables simultáneamente. Al final de esta difícil transición (de un orden a otro), nos advierte Attali: "el hombre se convertirá al mismo tiempo en portador de objetos nómadas y nómada-objeto él mismo. Su cuerpo se cubrirá de prótesis, y luego él se convertirá a su vez en prótesis hasta venderse y comprarse como objeto" (95). Esta imagen del hombre-prótesis, puede, curiosamente, ser interpretada en forma positiva o en forma negativa. Landow, por ejemplo, hace una defensa del hipertexto como prótesis, cuando, criticando a Lyotard, propone que el hipertexto proporciona al hombre algo que le hace falta: ni más ni menos que una herramienta más simétrica a la forma natural de funcionamiento del cerebro: la asociación de ideas. Para Paul Virilio, en cambio, las nuevas tecnologías de la "interactividad instantánea" sólo pueden provocar consecuencias espantosas que es necesario eliminar: entre otras, la desocupación extensiva, pero sobretodo lo que él llama una "inercia creciente" . Según Virilio, las teleadquisiciones, el teletrabajo a domicilio, la urbanización del "tiempo real", el hombre convertido en ciudadano "terminal", sobreequipado de prótesis de todo tipo, y cuyo modelo patológico es la "minusvalía motorizada"; todo esto constituye para él la figura catastrófica de la individualidad que ha perdido su propia facultad de intervención inmediata, y que hará del hombre un ser sometido a la máquina, incapaz ya de ninguna fuerza creativa. Pero los "optimistas" (como Attali), afirman que los objetos nómadas
(entre los que podríamos ubicar, desde esta perspectiva, al hipertexto),
si bien trastornarán dramáticamente, las relaciones de los
hombres con la salud, la educación, la cultura, la comunicación;
se convertirán a su vez en medios de creación y de crítica,
de invención, democracia y revolución. La creación, desde esta perspectiva, aparecerá pronto como una actividad socialmente necesaria, un trabajo útil: la necesidad de formar, de inventar, de crear, disolverá la frontera entre consumo y producción. Todo adquirirá esa velocidad que aterra a Virilio, pero que estimula a los optimistas de la hipermodernidad. Temas relacionados |