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Pragmática del hipertexto
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Lyotard establece una valiosa distinción entre la pragmática del saber narrativo (o popular) y la del saber científico, la primera más cercana a las dinámicas de la oralidad y la segunda a las de la escritura. Si hacemos un paralelo con lo que propone Lévy el distinguir las fases de la evolución cultural, también es posible equiparar esa distinción al tipo de condiciones de comunicación de las sociedades correspondientes a cada fase, según las cuales se impone o una totalidad sin universalidad en la culturas orales o una universalidad totalizante en las culturas de la escritura o una universalidad sin totalidad en las ciberculturas. El paralelo se puede extender a la propuesta de Ong, quien plantea que existen tres tipos de cultura: culturas de oralidad primaria, culturas de la escritura y de la imprenta y culturas de oralidad secundaria. Pero, ¿cuál es, entonces, la pragmática del "saber hipertextual"? ¿Corresponde a una pragmática de las condiciones de comunicación en el ciberespacio? ¿Se puede plantear como una pragmática de la oralidad secundaria? En la descripción de Lyotard, tanto para el saber narrativo como para el científico, existe una distinción muy clara entre las funciones del destinador y las del destinatario; mucho más sofisticadas en el caso del saber científico, en el cual tiene que ocurrir un aprendizaje del metalenguaje para el destinador, quien así adquiere la competencia comunicativa. En el saber narrativo, en cambio, la pragmática es mucho más fluida: el destinatario sólo requiere un saber-oir-decir para convertirse en destinador del mensaje. Pero, ¿se puede seguir hablando de pragmática en la cibercultura, donde las fronteras de destinador y destinatario se han diluido? ¿Cómo describir la relación entre lector y escritor de hipertextos? ¿Cuál es la función de uno y de otro? ¿Cuál es su lugar? Pareciera más útil, por eso, hablar de una psicodinámica de la hipertextualidad Temas relacionados |