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Reestructuración de la conciencia
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Siendo el hipertexto un objeto propio de la llamada “cultura electrónica”, resulta útil, con miras a establecer las condiciones de posibilidad de su desarrollo y posicionamiento, considerar el planteamiento de Kernan (128 - 148), según el cual, en el paso de una cultura de la imprenta a una cultura electrónica está sucediendo algo similar a lo ocurrido en otras épocas, cuando se han experimentado transiciones similares en los modos de acceder al conocimiento y a la información: una nueva re-estructuración de la conciencia. Evocando el famoso slogan de Marshall Mcluhan: “el medio es el mensaje”, Kernan nos recuerda que cada una de las grandes tecnologías históricas de la información (la oral, la escrita, la impresa y la electrónica), ha modificado la percepción y ha postulado un tipo de verdad diferente. Así, en una sociedad oral, la comprensión de cada oyente está guiada quien habla, por la interacción de los demás miembros del público y por su propia competencia de un saber-oir-decir (Lyotard). En la sociedad de la imprenta, se refuerza más bien la idea de que el conocimiento es complejo, ambivalente, abstracto y que requiere por eso de la interpretación y, por ende, de textos estables. En la era electrónica, esos textos estables ya no existen, el pensamiento se desjerarquiza, se hace evidente la necesidad de una conectividad y la conciencia empieza a reestructurarse según esta nueva situación epistemológica. Así mismo, los objetivos últimos cambian: mientras la sociedad oral busca la sabiduría, la sociedad del manuscrito y de la imprenta demanda el conocimiento y la información, y la cultura electrónica manipula bytes para producir datos. Una manera de comprender en qué consiste esa nueva situación epistemológica correspondiente a la llamada “cultura electrónica”, la ofrece Pierre Lévy en su artículo Sobre la cibercultura. Según Lévy, la evolución cultural podría describirse como la sucesión y acumulación de tres momentos:
Lo común de estos tres tipos de cultura es la idea de universalidad. Mientras en la primera es posible el sentido, éste (la totalidad del conocimiento), es apenas local, restringido a la tradición, cerrado. En las sociedades modernas, debido al descubrimiento de la escritura, se hace posible una práctica de la universalidad, entendida como la fijación del sentido (clausura semántica, según Lévy). Las obras (incluso las artísticas) se valoran en la medida en que sus mensajes pueden circular por todas partes, independientemente de su proceso de producción. La obra escrita se hace autoexplicativa y la condición de universalidad, así entendida, se extiende a otras dimensiones de la cultura, en la medida en que su base se hace "textual". En el tercer tipo, el concepto de totalidad (y también las estéticas de la totalidad) es relativizado. Sin embargo, la idea de universalidad no desaparece, sino que se comprende de otra manera: ya no depende del cierre del sentido (de la clausura semántica), de la necesidad de completar un trayecto, sino, más bien, de la posibilidad de conectar muchos: la interconexión generalizada, cuya plataforma más cercana es hoy el hipertexto. "Este universal no lleva a cabo su empresa totalizadora a través del sentido, sino que relaciona por medio del contacto, de la interacción general" (Lévy, 24). Y este modo de relacionar ya no es propiamente totalizador. Temas relacionados |