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El relato
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Atendiendo a las dos condiciones del arte: su función mimética (representación de la realidad) y su estructura mítica (reutilización y potenciación de materiales descriptivos), podemos considerar que el relato, en primera instancia, redescribe la acción humana, mediante una mimesis del discurso (la expresión de pensamientos, sentimientos y acciones) de seres actuantes (personajes), y, en segunda instancia, que la estructura que reutiliza es la estructura narrativa ordinaria de la comunicación. El relato, en los términos hasta aquí utilizados, podría definirse como ese procedimiento de redescripción en el cual la función heurística (planteamiento de una realidad alterna) procede de la reutilización de las estructuras narrativas, y donde la descripción tiene como referencia la acción misma. Por otro lado el relato es ante todo un texto, es decir, esa particular ejecución de la competencia lingüística que se caracteriza por una fijación del significado, por su disociación de la intención mental del autor, por la exhibición de referencias no ostensibles e igualmente (a diferencia del discurso oral) por el ámbito universal de sus destinatarios. EL HACER - SABER DEL RELATO Considerado como mimesis de la acción humana, el relato implica tres condiciones: una de temporalidad, otra de corporeidad y una final de alteridad. Para comprender la temporalidad del relato, es necesario reconocer que lo que pone siempre en juego toda estructura narrativa es el carácter radicalmente temporal de la experiencia humana. El relato intenta fingir ese tiempo, superar la aporía de una irrepresentabilidad del tiempo, con lo que se obliga a acudir a la metáfora y al mito y, con ello, a crear, en términos ricoeurianos, el tiempo humano, esa percepción del tiempo que el lector acepta como categoría interpretable, a cambio de la imposibilidad de recuperar el tiempo real. Además, el relato se apoya en su condición terrestre, es decir, en la referencia al mundo físico y social de donde surge la acción que pretende imitar, y a partir del cual existen leyes, reglas y hechos: el relato admite una lógica referencial (un cuerpo) como condición para hacer saltar la segunda referencia. Pero también el relato es la confrontación con el otro, con ese otro que enseña o con ese otro que escucha lo que se cuenta para apropiarse de la historia y expresar por ella. El relato es la posibilidad de vivir en analogía: ésa es su condición de alteridad. Memoria de un proceso, referencia de un mundo, analogía de una vida: el relato posee las condiciones que, en términos de Walter Ong. Lo convierten en una suerte de depositario del saber: Todo esto equivale a afirmar que el saber y el discurso surgen de la experiencia humana y (que) la manera elemental de procesar verbalmente la experiencia humana es dando cuenta de ella más o menos como realmente nace y existe, contenida en el flujo del tiempo. El desarrollo de una trama (narrativa) es una manera de enfrentarse a dicho flujo (138). A diferencia de otras estructuras discursivas (como las estructuras puramente informativas o aquellas estructuras más desarrolladas como la del discurso científico), el relato no solamente conduce, sino que hace vivencial el saber, exige un acción concreta: desentrañar su mensaje, no solamente oírlo o entenderlo sino inventarlo. Esta situación se comprende si consideramos las estructuras informativas (de la noticia, por ejemplo) y del discurso científico como estructuras reducidas, generadas desde la estructura narrativa . En la primera, estaría ausente la condición de alteridad (y por tanto de analogía) que exige el relato y en la segunda, además —a favor de la precisión—, la referencia de un mundo se ha reducido a la lógica de un mundo. En la primera es la pasividad, la no-interpretación, lo que se exige del destinatario, en la segunda, la no-ambigüedad. Ese saber vivo que vehicula el relato es en realidad un HACER-SABER que debe siempre promover en el lector un saber-hacer y un saber-ser. Temas relacionados Estructuras narrativas - La segunda referencia - Hipertexto y narrativa: vacíos mapas y percepción |