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Escribir o leer literatura por computador: ¿una utopía? |
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Reseña del artículo de David S. Miall: "Representing and interpreting literature by computer" En este ensayo, Miall parte de la observación de dos desarrollos contemporáneos significativos desde el punto de vista de la relación tecnología-textualidad y que estarían revolucionando las formas de leer y escribir la literatura: el acceso a grandes cuerpos de textualidad literaria y las facilidades del hipertexto y los sistemas hipermedia para el análisis textual. Pero Miall es bastante escéptico frente a los supuestos cambios que estos desarrollos estarían promoviendo. Primero, porque no cree que realmente se hayan encontrado las herramientas que facilitan la lectura y escritura literarias por computador, segundo, porque no cree que sea tan serio afirmar una despedida definitiva de las ventajas de la tecnología del libro. En relación con el análisis de texto, Miall nos recuerda que si bien faltan aún desarrollos tecnológicos que potencien y faciliten las tareas de análisis e investigación textual, es posible asegurar que las herramientas computacionales favorecen hoy efectiva y crecientemente algunos aspectos necesarios de dichas labores, tales como el acceso a materiales y su contextualización. Sin embargo, a la hora de enfrentar el papel del lenguaje figurativo, Miall considera que poco tienen que hacer estos medios, en la medida en que la lectura de un poema o de una narración literaria es un proceso complejo que contrasta con la lectura de otros tipos de texto como el artículo periodístico o el ensayo filosófico, donde las facilidades computacionales pueden ser muy efectivas. El sistema hipertexto, con sus enlaces y su facilidad para acceder a material contextual, puede reforzar el conocimiento de un texto literario, pero no puede sustituir la experiencia del encuentro con el texto primario. Mientras no haya un conocimiento más profundo de lo que implica leer literatura, será muy difícil afirmar que el sistema hipertexto sustituye o facilita dicho proceso, pues se estarían desatendiendo rasgos significativos del hacer literario. En realidad, según Miall, el sistema hipertexto no ayuda a leer un texto literario, sino a leer acerca de un texto literario, y el problema mismo de leer literatura se pasa por alto. De otro lado, lo que estaría en juego por parte de los promotores del hipertexto sería más bien una visión de mundo donde la experiencia y utilidad de lo literario no tendrían mayor valor. Asuntos como el "retorno a lo oral", donde ya no se privilegia la integridad y la suficiencia del texto, es decir, donde una concepción lingüística da paso a una "concepción semiótica", en la que el mando del autor cede y el lector se libera de su performatividad, están llamando al abandono de la literatura y sus valores; un llamando que Miall no duda en calificar de posmoderno. ¿Y qué es lo que se desecharía en caso de consumarse dicho abandono? Antes que nada, el ejercicio de "una imaginación para actuar" que sólo es posible por el uso y consumo de la palabra literaria, y que estaría en el fondo de la visión literaria del mundo. Así mismo, tradicionales procesos de significación como reconocer un significante segundo, apenas sugerido, o la interrealción emotiva con las evocaciones visuales y aditivas del lenguaje literario y la transformación del horizonte de expectativas de un lector dispuesto a la "influencia" literaria, dejarían de tener el peso que implican hoy, cuando se accede al material impreso, con todo y sus limitaciones. Otros valores inherentes a lo literario como la permanencia de la obra, el estilo personal, la universalidad del mensaje, etc., dejarían también de tener la importancia que hasta ahora han mantenido, lo cual, para Miall, agravaría aún más la actual situación de marginalidad de la literatura. Todos estas "disoluciones" no son esencialmente necesarias y positivas. Nada garantiza que la "revolución cognoscitiva" planteada por los promotores del hipertexto sea indeclinable, más allá de una utilidad instrumental de las nuevas herramientas. Aspectos como la reducción del papel del autor, la democratización de la comunicación, el acceso y diálogo intertextual, el replanteamiento de jerarquías, la puesta en escena de retóricas dialógicas y otros, ligados al modo de ver posmoderno sólo son promesas que habrá que ir evaluando en la medida en que se desarrolle la tecnología y se concreten sus usos. En síntesis, Miall cree que los sistemas hipertexto pueden y deben tener su aplicación en labores como la etnografía o la investigación textual no literaria, donde la posibilidad de tener otras fuentes al alcance de la mano resultan útiles y pertinentes. Pero descree de su utilidad y beneficio en el caso de la escritura y la lectura de lo literario.
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