¿Una literatura que agoniza?

Reseña de la introducción al libro "La muerte de la literatura" de Alvin Kernan

En la introducción de su libro, Kernan advierte que la literatura en los últimos años ha vivido una época de disturbios radicales: internamente los valores del romanticismo y del modernismo han sido completamente trastocados. Al autor, cuya imaginación creadora se tenía como fuente de la literatura, se le declara muerto o un simple ensamblador de diversos retazos de lenguaje y de cultura; los escritos ya no son más que collages o textos. A la gran tradición literaria se la ha descompuesto de diversas maneras. La propia historia queda descartada como pura ilusión diacrónica. Se sostiene que la influencia de los grandes poetas no sólo no es benéfica, sino más bien una fuente de angustia y debilidad. Las grandes obras carecen de sentido: están plagadas de infinidad de sentidos, pues todo sentido es siempre provisional. La literatura en vez de ser vehículo y modelo de experiencias se la trata como discurso autoritario, como la ideología de un patriarcado etnocentrista. La crítica, anteriormente considerada como la sirvienta de la literatura, ha proclamado su independencia e insiste en que ella es también literatura.

De otro lado, la televisión, desplaza al libro, y su forma idealizada, la literatura, sufre el impacto más fuerte. Se agrava la crisis del analfabetismo, las inscripciones en los departamentos de literatura bajan, y en las universidades nuevas ya no aparecen los programas de literatura, y en vez de eso surgen las facultades de comunicación. La literatura "seria" ya no cuenta con público, ni distribución, y la crítica ha deconstruido los principios básicos, declarando que la literatura es una categoría ilusoria, que el poeta ha muerto, que la obra es sólo un texto, que el lenguaje incapaz de soportar un sentido y que la interpretación es un asunto de elección personal. Además, la literatura, según la crítica radical, se habría convertido en propaganda política en favor de ciertas reivindicaciones.

Pero todo este panorama, según Kernan, hace parte de un cambio cultural mucho más profundo y extenso. No sólo las artes, sino nuestras instituciones tradicionales, la familia, la ley, la religión y el estado, se han descompuesto, de modo que la muerte de la literatura romántica es tan solo un indicador más de la revolución social llamada laxamente posindustrialismo que ha venido transformando la vida moderna en occidente.

Kernan finaliza su cuadro introductorio arguyendo que más que acción revolucionaria o Apocalipsis, lo que la crítica radical ha hecho es "ejercer, su función tradicional de preservar lo que puede salvarse. Estaríamos, pues, presenciando las transformaciones complejas de una institución social en una época de cambios radicales en la política, la tecnología y la sociedad.

Temas relacionados

Reconfiguraciones del autor - El paso a la posmodernidad - Tecnociencia

Ver documento

 
Universidad Javeriana - El relato digital - Jaime Alejandro Rodríguez - Foro abierto