Paso de la modernidad a la posmodernidad

El uso plástico de la informática corresponde, curiosamente, según Turkle, a una “encarnación” de ideas postestructuralistas y posmodernistas. La potente interactividad vía computador estaría, según ella, confirmando la creencia posmoderna de que el yo es múltiple, fluido y constituido en la interacción, que está hecho y transformado por el lenguaje, que la comprensión proviene de la navegación y del bricolage más que del análisis o la interpretación final; o, para expresarlo en palabras de Sherry Turkle: “La tecnología informática estaría aproximando un conjunto de ideas asociadas con el posmodernismo —en este caso ideas sobre la inestabilidad de los significados y la ausencia de verdades universales— a la vida cotidiana” (26).

Pero el paso de la modernidad a la posmodernidad es toda una revolución paradigmática. Según Mires (151 – 177), esa revolución paradigmática se caracteriza por la pérdida de funcionalidad de las ocho características que él considera fundamentales para el paradigma moderno: el determinismo, el naturalismo, el esencialismo, el racionalismo, la lógica dicotómica, el utopismo, la creencia en un orden universal y la separación entre objeto y sujeto. En lugar de estas ideas y creencias, se estarían forjando e imponiendo estas otras: indeterminismo, autoorganización, complejidad, realidad sin esencia, mundo como representación, imposibilidad de separar sujeto y objeto, disolución de fronteras disciplinares, realidad que se construye (en oposición a la idea de una realidad dada).

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