- Una primera observación. Si el hipertexto pone en entredicho
las formas basadas en la linealidad, entonces: o no se puede escribir
ficción en hipertexto o las reglas cambian. Optar por lo segundo:
la exploración de nuevas reglas narrativas, obliga, en primer
lugar, a aceptar que asuntos tan sólidos en la narrativa tradicional
como la secuencia fija, el principio y fin y la magnitud definida, no
se acomodan a la escritura hipertextual. En segundo lugar, se requiere
una apertura mental capaz de visualizar cambios tan dramáticos
como los que nos enseña la historia de la literatura, cuando
han surgido nuevos géneros
o tipos literarios.
- Una segunda observación. Si optamos por la exploración
y visualización de nuevas reglas, se hace necesario tener en
cuenta lo que Landow
denomina la ficción casi hipertextual.
Es decir, la narrativa antes del hipertexto que luchaba por romper los
límites del libro como forma, pero que no contaba con los medios
para realizarlo efectivamente. Esa narrativa hace parte de una tradición
que Landow identifica como la tradición de lo
no lineal. Lo no lineal en narrativa ha producido, en su esfuerzo
por romper los límites de la escritura tradicional, modelos que
podrían constituir una primera guía para vislumbrar esas
tan anheladas nuevas reglas.
- En todo caso las reglas nuevas deben derivarse de condiciones mínimas
de trabajo como la no linealidad (o la linealidad múltiple),
la diversidad de voces, la mezcla de medios y el emparejamiento de lo
visual y lo verbal.
- El rechazo a la linealidad afecta la historia y la trama tradicionales.
Hay que pensar en una trama multidimensional y en una historia potencialmente
infinita. La promoción de lo “dialógico”, afecta el diseño
de la obra que ahora debe facilitar la intervención del lector,
permitiendo que él escoja el camino, lo modifique e incluso actúe
directamente sobre el desarrollo de la historia.
- Más que una lógica tradicional de causa efecto, la
narrativa hipertextual debe promover la permutabilidad. Y más
que la erudición, el collage y el ingenio verbal. Además
debería ser posible liberar la historia a un espacio donde la
condición sea: “todo es posible”.
- Todo lo cual conduce a una escritura de “segunda dimensión”:
lo que debe ofrecerse como ficción hipertextual debe estar basado
en un diseño de “estructura de estructuras”.
- Landow, evocando la narrativa casi hipertextual, propone potenciar
los siguientes modelos narrativos:
el diseño de trayectos de lectura, los cuadros anidados (estructura
de cajas chinas), trenzas, círculos encadenados, enlace de subsecuencias.
Propone igualmente poner en práctica una lógica de combinaciones.
- Frente a la relación: moralidad/narrativa, Landow
recuerda que la afirmación según la cual la moralidad
sería inherente a la coherencia y a la unidad, es básicamente
ideológica (narrar = moralizar la realidad = dotar a los hechos
de coherencia, integridad, plenitud y terminación). Ahora, el
hipertexto, no promueve tal integridad. Pero, ¿eso significa
que rechaza la moralidad? Aquí, de nuevo, Landow se vale del
antecedente de los casi hipertextos. En estas narraciones no lineales
se configura una oferta de libertad para el lector. Esa sería,
precisamente la moral del texto electrónico: el ofrecimiento
de una conciencia y de una practica de la libertad y de la creatividad.
El lema, sugiere Landow, sería: no hay historias, sino lecturas.
Es decir, no hay performatividad, sino libertad.
- Frente al problema de los principios y finales, Landow propone que
puede haber una lexia que actúe como etiqueta de comienzo o diseños
que permitan el comienzo en cualquier parte. En este caso, las lexias
deben cumplir tres requisitos: autonomía, sentido poético
y enlace potencial. Para el hipertexto lo importante no es el comienzo
y el final, sino el nexo. El hipertexto, en todo caso, debe promover
la apertura total del texto.
- Para Landow, en la narración hipertextual es el autor quien
ofrece posibilidades de trayecto, pero es el lector quien construye
su sucesión temporal y su caracterización, dependiendo
de un interés que de hecho es móvil. La lectura hipertextual
no es completa ni necesariamente aleatoria, pero se acerca a la experiencia.
Por esto, el hipertexto debe, de un lado, potenciar una especie de lectura
gestáltica, pero, a la vez, debe garantizar que no interviene
en la decisión de una totalidad (o del cierre, que se dará
seguramente, ya sea por cansancio o por satisfacción).
Es decir, que en el hipertexto se ha de producir el sentido sobre la
marcha, sin imposiciones previas.
- Landow concluye que la ausencia de linealidad
no destruye la narrativa, sino
que promocionan la construcción “personalizada” de estructuras
y significaciones. La no linealidad genera además una experiencia
comunicativa que se acerca a la nueva oralidad planteada por Ong.
- Finalmente, Landow menciona algunos problemas por resolver. En primer
lugar, el peligro de la dispersión del lector, que puede traducirse
en una perdida de fuerza de atracción y en la generación
de una lírica estática. En segundo lugar, la naturaleza
posiblemente reductora de la narración interactiva y la imposición
para el autor de llevar a donde sea la historia, que puede paralizar
la creación. Es decir, puede surgir un nuevo “super yo”, y el
autor de hiperficciones podría verse enfrentado a una lucha contra
otra estructura performativa: la que surge al tener que trabajar con
inmensas redes, con hilos aleatorios. Una lucha que puede llegar a ser
equiparable con la anterior lucha contra la linealidad.
Temas relacionados
Ficción hipertextual -
Pre y proto hipermedias - No
linealidad - Modelos hipertextuales
- Caos, contingencia y fractales
|