Resistencia al hipertexto

Según Kernan, la literatura romántica y modernista, definida ideológicamente como un movimiento antagónico al industrialismo y a la tecnología (al mundo de los valores burgueses), en realidad olvida sus orígenes tecnológicos, pues ella es, ni más ni menos, el desarrollo cultural de una máquina: la imprenta. Este “olvido” (histórico) explica el conflicto entre los universos axiológicos que se ponen en juego alrededor de la discusión sobre la pertinencia del hipertexto en la literatura y hasta el grado casi dramático de pérdida de credibilidad de lo literario (romántico - modernista) en la sociedad contemporánea. 

Es muy posible que detrás de las posiciones de rechazo y promoción de las nuevas tecnologías se esconda una lucha por el poder: resistir a la tecnología podría (al contrario de lo que esperarían los detractores de una irrupción de la tecnología en el arte) favorecer un status quo jerárquico y conservador, mientras que, promoverla, podría estar indicando cierta posibilidad de emancipación. 

Pero, tal vez, las reacciones negativas frente al hipertexto sean, más bien, manifestaciones de un malestar más profundo: el que se genera por el enfrentamiento de varios sistemas ideológicos que, inesperadamente, entran en conflicto, dadas ciertas condiciones culturales, y que tendrían al menos una manifestación muy clara: la vertiginosa transformación de una cultura de la imprenta en una cultura electrónica. 

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