|
Fantasías digitales: Una crítica cultural al hipertexto |
|
Reseña del artículo "Formating patromoy. The rhetoric of hipertext" de John Palattella El artículo de Palattella ofrece una crítica a la llamada retórica hipertextual, tanto desde el punto de vista epistomológico como cultural. Según Palattella el aumento de la visibilidad académica del hipertexto y de la escritura electrónica ha animado las especulaciones en torno a este fenómeno y uno de los acercamientos posibles y deseables es el de los Estudios Culturales. La crítica de Palattella de centra en la deconstrucción de la propuesta de los tres principales promotores del hipertexto: Richard Lanham, Jay David Bolter y George Landow . Estos tres autores, según Palattella, asumen una suerte de determinismo tecnológico por el cual la palabra digital resulta siendo la culminación de un proceso en el que la tecnología alcanza el ideal democrático de una comunicación altamente participativa. Sin embargo, ese determinismo tecnológico privilegia una visión masculina de la cultura. Así, para Lanham la escritura electrónica les un dispositivo retórico que restaura el paradigma clásico, según el cual la retórica es un modelo de persuasión verbal y de interacción social que se mueve alrededor de la oscilación entre transparencia y opacidad en el uso del lenguaje, es decir, consiste en una metodología para vehicular la interpretación de textos. Palattella que esta propuesta, asumida también por Landow y Bolter, comparte el sueño de Walter Ong de fabricar un modelo de conciencia humana prístina, por la cual se llegaría a un deseable equilibrio de la oscilación binaria entre los procesos cognoscitivos del cerebro, en la medida en que la retórica digital reproduce simultáneamente y a la vez supera las funciones dialécticas de la retórica clásica. Las teorías cognoscitivas de lLandow, Bolter Lanham tienen sus orígenes en las propuestas de Ted Nelsón y Vannevar Bush, según las cuales existe una tendencia de la mente humana a pensar topográficamente, y los hipermedia serían las herramientas más adecuadas para modelar los procesos cognoscitivos presentes en la red nerviosa del cerebro. Para los tres autores igualmente la escritura electrónica supera las formas jerárquicas y lineales de expresión propias de la cultura de la imprenta, que aliena según ellos los poderes asociativos de la retórica oral clásica. El argumento de fondo consiste en afirmar que la tecnología digital está provista de una lógica de funcionamiento y de una epistemología que le permite a la persona expresar la lógica de su conciencia. Para Palattella este argumento es también jerárquico, en la medida en que afirma una progresión en la conciencia humana y sus herramientas de expresión. De hecho, para ellos la palabra digital interactiva es la venganza de una elite de la tradición clásica que reintegraría así su lugar privilegiado. Para Palattella la teoría cognoscitiva de los tres autores mencionados en su artículo está destinada a mantener el privilegio de la clase alta y también de la educación superior. El determinismo tecnológico de estos autores se manifiesta más claramente, según Palattella, en la crítica que ellos hacen a la televisión y en la oposición que plantean entre tecnología pasivas o analógicas y tecnologías interactivas o digitales. Si bien esta distinción intenta demostrar los beneficios de la hiperrmedia en realidad desconoce los problemas sociales y culturales acerca de la televisión e ignora una análisis amplio de estos problemas, precipitando conclusiones que eluden las preguntas ideológicas propiamente dichas, es decir la crítica no solo a una tecnología sino a una institución. La crítica a la televisión de estos autores, planteada con estos inconvenientes mencionados por Palattella permite establecer una especie de referencia a "las edades del hombre", según la cual, la edad de la televisión es la edad de la infancia y de la tecnología infantil, mientras la edad del hipertexto sería la edad adulta, y habría un deseable progreso desde el niño analógico hasta el hombre digital. Bolter expresa el miedo a la televisión también como un miedo de feminización. Según Palattella, Bolter propone que el papel del televidente es un papel femenino en cuanto pasivo, con lo que se estaría prefigurando una ideología machista que está presente de diferentes maneras y en diferente grados también en los discursos de Lahnam y Landow. Así, en este último, la hipótesis de una convergencia entre la teoría crítica y la tecnología se basa en la mención de autores masculinos, ignorando y excluyendo el trabajo de las mujeres en la tradición vanguardista. Lo que finalmente propone Palattella es que el discurso de los tres autores esta viciado por una visión de lo que ella llama la fantasía masculina de la "máquina del soltero", que asume como paradigma discursivo y cultural el dominio masculino y la autosuficiencia racional, generando faltas de equidad de género, disimuladas bajo la fachada de la objetividad tecnológica. De otro lado, Palattella descubre también que a pesar del anuncio posmoderno de la muerte del autor, los tres autores terminan reivindicando los poderes ficticios y mitos de la paternidad literaria, precisamente por ignorar una análisis socioeconómico amplio del fenómeno hipertextual. Además, el discurso de estos autores al caracterizarse por su historicismo culmina cumpliendo una función teleológica, según la cual se da el agotamiento inevitable de la cultura de la impresión y se anuncia la hegemonía de la palabra digital, lo cual no hace sino restaurar al aspecto más odioso del pensamiento hegeliano: el imperativo de un telos de la historia humana. Palattella se pregunta si resulta justo maravillarse de la tecnología por el solo hecho de que existe sin cuestionar las consecuencias éticas y epistemológicas y enfatiza la denuncia de mecanismos de exclusión y discriminación en el sustrato del discurso de los promotores del hipertexto. Tanto el determinismo tecnológico como la teoría cognoscitiva subyacente y la reivindicación del género romántico así como la iniquidad de género serían tres de las condiciones discursivas que constituyen lo que Palattella llama las fantasías digitales. Finalmente, Palattella hace una crítica a la utopía democrática proclamada por estos autores. Para Bolter, por ejemplo, las redes hipertextuales deben conducir a una transformación de las realidades sociales, gracias al libre flujo de información y a la dinámica amplia de comunicaciones. Pero esta imagen de Bolter corresponde en realidad a "una" imagen de la democracia: la de la América contemporánea la cual finalmente se justifica en la medida en que promueve la competición, las estrategias de consumo y los sistemas de vigilancia, es decir, en cuanto reafirma la creencia liberal, sin considerar actores sociales y económicos más amplios. Lanham defiende la digitalización de las artes en la medida en que democratizan radicalmente la práctica artística y con esta democratización enfoca un modelo de educación superior, es decir favorece una lógica de inmovilidad ascendente sin tener en cuenta las situaciones concretas de clase de los usuarios, promoviendo en el fondo estratificaciones sociales y excluyendo posibilidades de pensar alternativas al statu quo, lo que constituye para Palattella la defensa de un sueño conservador. Así al determinismo tecnológico se une un conservatismo cultural muy adecuado cuando se trata de tranquilizar al humanista de vieja guardia que encuentra así una salida y una manera de recuperar sus privilegios y de desarrollarse eficazmente ya no solo en términos intelectuales sino comerciales. Temas relacionados: Una batalla por el signo - Discurso y retórica - Hipertexto y feminismo - Nueva situacion episemólogica - Recofiguraciones del autor |