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¿Dónde está
la audiencia del hipertexto?
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Si bien el proceso creativo se entiende en forma tradicional como la expresión subjetiva de un yo enfrentado al mundo, la pregunta por la audiencia de la obra de arte siempre está presente durante el proceso, ya sea porque ésa posible audiencia hace parte del mundo, ya porque de antemano se destine el resultado del proceso a un público específico. Con la escritura, y su correlato de universalidad - totalidad, la pregunta por la audiencia específica de la obra de arte ha sido por lo general subestimada, en la medida en que a la obra se le exige que pueda ser interpretada en todas partes. Ya no se cuenta con una audiencia concreta, como sucede en la oralidad, y el destinatario de la obra se "ficcionaliza" (esto es, se abstrae), generándose de esta manera una psicodinámica específica. Con la cibercultura y su conectividad simultánea, las fronteras entre creador y espectador, entre creación y audiencia, se diluyen. El lugar de la obra se dispersa: está tanto del lado del "creador" como del de la audiencia, o en la posibilidad de modificar los resultados. Los roles se reconfiguran y ya no se puede hablar de un escritor y de un lector como entidades separadas, sino de un escrilector, un sujeto interconectado, capaz de desplegar una inteligencia colectiva y de producir sus propios textos en forma casi simultánea con su recepción. El lector de hipertextos es un lector potenciado, en la medida en que cuenta con la posibilidad de recorrer, según su interés, el texto que se le propone, y, a la vez, un creador, en cuanto capaz de modificar el resultado, ya sea porque produce nuevos enlaces, ya porque crea nuevos bloques de texto. Pero esta nueva psicodinámica, que para algunos es la manera connatural de leer, tiene sus dificultades: de un lado, la cultura de la imprenta ha enseñado por años a leer de otra forma. Y si bien, tanto desde algunos lugares de la literatura como de la crítica literaria, se ha creído siempre en la necesidad de una escritura participativa, la asimilación de los nuevos soportes no se realiza con facilidad, como si hubiera necesidad, más bien, de re-educar los hábitos. Por eso es por lo que la audiencia del hipertexto no necesariamente proviene de los lectores de literatura tradicional. Sólo quienes han estado experimentado posibilidades de romper los moldes escriturales impuestos por la cultura de la imprenta, tienen capacidad y facilidad para acceder a los nuevos soportes. Paradójicamente, quienes mejor estarían preparados para leer hipertextos, serían aquéllos que se han deshabituado a leer libros: televidentes, asiduos del vídeojuego, la realidad virtual, el Internet y los ciberjuegos. Pero también aquí habría que pensar en un lector híbrido, capaz de leer con las nuevas psicodinámicas (propias de la conectividad simultánea), pero a la vez dispuestos a aceptar algún valor remanente a la palabra escrita. Temas relacionados Lo universal totalizador - Psicodinámicas de la hipertextualidad - Conectividad - El lugar de la obra |