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Hipermedia y experiencia poética
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Más allá de la dificultad de “inscripción” del hipermedia en una institución o en una rama específica del árbol de las artes, resulta provechoso plantear que el hipermedia, y toda su parafernalia electrónica, está allegando una nueva oportunidad para la experiencia estética. Y en la medida en que su ejercicio se defina, el desarrollo de una poiesis basada en la plataforma hipermedial se irá consolidando. Octavio Paz (en su libro: El arco y la lira) hace una distinción muy útil entre lo poético, poema y poesía (poiesis). Lo poético para Paz, es poesía en estado amorfo, mientras que poema es organismo, poesía erguida. Entre el estado amorfo de lo poético y la obra creada, se da el espacio propio de la poiesis. De esta distinción se deduce que la poiesis consiste en la disposición (y su proceso concomitante hacia la creación) que existe en el ser humano para la experiencia de lo poético y que el poema es el resultado de poner en marcha tanto esa disposición como el inventario amorfo de la poesía. Lo poético existe porque existe una condición humana que es básicamente nuestra finitud y limitación (el ser mortal y el estar restringido). Lo poético es conciencia de esa finitud y de esa limitación y, a la vez, disposición para la expresión de sus posibilidades. Es también necesidad de encuentro y deseo de ser otro (otredad). La poesía, según Octavio Paz, es ante todo potencia y voluntad de expresión y de significación. Expresión mediante la “imagen” y propuesta de sentido. El poema, como resultado de la dinámica de ese sistema expresivo, es una obra única e irrepetible que, sin embargo, requiere de la re-creación, de la lectura, del lector dispuesto a recibir y potenciar la experiencia poética. Visto como un sistema potencialmente expresivo, el hipermedia puede considerarse como una plataforma disponible y eficaz para un ejercicio de la experiencia estética, no sólo porque, como toda técnica comunicativa, puede potenciar su propia funcionalidad hasta la expresión (estética), sino porque puede llegar a ofrecer un interesante poder de significación. Ahora, su expresión y su significación potenciales son esencialmente distintas a las que ofrece la poesía y las artes tradicionales en general. En el caso concreto del relato digital, por ejemplo, ese poder significativo no está constreñido a la clausura semántica, sino que demanda la construcción participativa. Desde esa perspectiva, sus concreciones no están ligadas necesariamente a estéticas de la originalidad y de la unidad. Así mismo, la participación del lector ya no sólo es re-creación, sino autentica co-creación. Con respecto al fomento de una co-creatividad del lector, resulta importante anotar que existen hoy modelos interactivos (juegos y otras utilidades) que utilizan el computador más allá de su capacidad para almacenar datos (herramienta informática) e incluso más allá de su potencial para expresar ideas y fantasías (espejo) y se aventuran a ofrecer la posibilidad de “atravesar el espejo”, esto es, a brindar una vivencia de mundos virtuales. Facilidades como los dominios para múltiples usuarios (MUDS), permiten hoy ya no sólo la “colaboración” literaria de los lectores en la construcción de textos, sino la construcción de nuevos “yos” a través de la interacción en tiempo real con otras personas conectadas a la red (Turkle, 16-22). Estos juegos funcionan como auténticos “alter egos” que permiten asumir libremente roles tan cercanos o tan lejanos del propio yo real, como se quiera. Llevada a su extremo, la apropiación de tales roles puede conducir incluso a la indiferencia entre juego y realidad, entre ficción y realidad, esto es, a la encarnación de la otredad que, según Paz, es uno de los elementos claves de la experiencia poética. Otros dos aspectos interesantes del hipermedia que deben comprenderse como parte de su potencial expresivo, son su virtualidad digital y la capacidad para promocionar un “pensamiento divagante”. Los medios informáticos consisten en la disolución de materiales en la virtualidad electrónica. Esta disolución electrónica es aprovechada para “re-armar” el material y disponerlo a la interacción. Tal propiedad de los medios electrónicos digitales es asumida de distintas maneras; en el caso del relato digital, para ofrecer una narración deconstruida y expuesta al libre recorrido y/o a la participación creativa del lector. Y correspondería, por tanto, a una “encarnación” muy interesante del “estado amorfo” del material poético, al que hace mención Paz como característica de lo poético. Igualmente, la expresión a través de “imágenes” (entendidas más como discurso no jerárquico que como íconos), en contraposición a la expresión a través de conceptos (discurso formal), que caracteriza la poesía, según Paz, tiene en el hipermedia una gran naturalidad, en la medida en que el carácter hipertextual del hipermedia proporciona un sistema material e intelectual dentro del cual el lector interactúa con las informaciones que surgen de su recorrido y a su vez modifican sus representaciones y sus demandas. Esto constituye una real posibilidad de construir pensamiento y discurso a partir de esos “datos” y se aproxima así a lo que querría Paz de la poesía: dejar al pensamiento divagar en libertad. 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