Introducción  

Hablar del hipertexto, esa extraña herramienta informática que consiste en facilitar la escritura en bloques de texto y su enlace tanto interno como externo, ofrece diversas dificultades. De un lado, el escenario mismo del discurso. En una institución que ha sido por naturaleza refractaria al tema tecnológico: la literaria, el discurso resulta poco menos que curioso o abiertamente subversivo. Y, sin embargo, al hacer una examen de los libros y artículos que se han dedicado al asunto, resulta casi imposible ofrecer algo nuevo que decir.

Esa fue la impresión que me dejó la revisión de los textos que pude recolectar en una primera lectura sobre la materia. ¿Además de adherir a alguna de las posiciones que se configuran en torno a la discusión sobre la presencia pertinente o no del hipertexto en la literatura qué más podía yo hacer? Landow propone varias tareas para una crítica que quisiera atender el fenómeno y quisiera hallar alguna función que desempeñar.  Entre otras, el estudio de sus condiciones culturales de existencia; lo que implica, entre otras cosas, estar dispuesto a revisar el fenómeno del hipertexto desde una mirada de larga duración, y compararlo con otros fenómenos contemporáneos, susceptibles de parentesco. Otra tarea consiste en analizar antecedentes de esa escritura hipertextual en formatos y soportes precedentes, en busca de algún modelo para las nuevas reglas de juego que pone en escena y exige el hipertexto. Finalmente, Landow propone que la crítica empiece a construir un metalenguaje más adecuado a la nueva herramienta  y a sus potencialidades tanto teóricas como creativas.

De entre estos grupos de tareas posibles, resolví enfrentarme al primero: la revisión de las condiciones culturales de una práctica hipertextual. Supuse (y ésa sigue siendo mi esperanza) que un examen como ése podría facilitar la empresa de los otros dos grupos de labores. Este trabajo debe entenderse, pues, como la primera fase de una tarea ambiciosa, que debe pasar luego al examen de esos antecedentes de la proto hipertextualidad que propone Landow y a un planteamiento de las consecuencias para una crítica interesada y comprometida con las posibilidades de la nueva herramienta en la literatura.

La labor ha resultado lo suficientemente extensa y ardua como para justificar a posteriori este prudente fraccionamiento del trabajo. Lo primero ha sido buscar un enfoque teórico oportuno y productivo. Luego hemos tenido que justificarlo acudiendo a distintas perspectivas y disciplinas. Finalmente nos hemos metido en el embrollo de desarrollarlo.

El trabajo, por eso, se ha dividido en dos partes, intentado reflejar los dos momentos de la investigación: el enfoque y su desarrollo. En la primera parte se da cuenta de la manera como se llegó hasta la conformación de un marco conceptual y metodológico, gracias al cruce de tres aportes: el de la crítica dialógica, el de la antropología posmoderna y el de la historia de las mentalidades. También se ofrece en esta parte la propuesta concreta de trabajo y una introducción al momento de desarrollo. La segunda parte ofrece la exposición detallada de las primeras intuiciones y las lecturas que legitiman las diversas ideas allí consignadas. 

Finalmente se ofrece un apéndice que a la vez que complementa el trabajo, lo abre a su posible desarrollo posterior. Este apéndice tiene que ver con el tema de la convergencia tanto conceptual como práctica llevada a cabo durante el trabajo.

Para la primera parte acudí a una estrategia de exposición que revela, según creo yo, el plano de dificultad, pero también el de resolución, que significó para mí el proceso de justificación del enfoque del trabajo: una narrativa, un itinerario, una genealogía. A partir de lo que puede considerarse como el debate de una idea original, esta parte desarrolla la manera como se llegó a los marcos conceptuales y metodológicos y a los autores que facilitaron  el enfoque.

Partiendo de las intuiciones iniciales, se desenvuelve la manera como logro configurar una tarea concreta: observar la discusión en torno a la pertinencia del hipertexto como una arena ideológica en la que se debaten distintos discursos y distintos sistemas axiológicos que están en juego en la misma institución literaria. La propuesta consiste en considerar la irrupción del hipertexto en las discusiones literarias como un trauma, como un acontecimiento, que saca a flote los distintos conflictos que se han venido configurando al interior de la institución en los últimos treinta años. En el primer capítulo se moldea el marco conceptual y se define la tarea concreta de la investigación. En el segundo, se plantea el hipertexto como lugar privilegiado de las distintas confrontaciones discursivas y se introduce el espacio de los distintos universos semánticos en conflicto, apreciables a partir de la discusión sobre el hipertexto. En la segunda parte de este capítulo se desarrolla por qué es posible plantear que la presencia del hipertexto es todo, un acontecimiento para la literatura. Con base en estas cuestiones previas se emprende en la segunda parte el desarrollo de esa “arena ideológica”.

La segunda parte se divide en siete capítulos: uno para cada universo semántico detectado en la parte previa. El primero tiene que ver con la discusión sobre las nuevas tecnologías en la literatura, en el que se ponen en juego dos posiciones: el pesimismo humanista y el optimismo tecnológico. Inicio con una revisión de las distintas posiciones. Ofrezco enseguida una mirada de larga duración desde dos perspectivas: la tecnología de la imprenta y la historia de la escritura. Finalizo con la ampliación de la estructura del debate hacia la noción misma de literatura.

En el segundo capítulo se examina la manera como aparece y decae una definición específica de literatura: la que surge vinculada al movimiento romántico-modernista. Describo enseguida las reacciones al derrumbe de la noción modernista de la literatura y culmino planteando la necesidad de abrir aún más la discusión  a otros ámbitos ideológicos en busca de los “herederos” de la institución literaria caída en desgracia.

Un primer intento me obliga, en el tercer capítulo, a revisar el discurso en torno a la posmodernidad. Paso por varias escrituras que reclaman como suyas las nuevas reglas de juego: las escrituras de la resistencia, las escrituras de la esperanza, las escrituras del saber y las escrituras de la crisis. Luego examino (en la segunda parte del capítulo) la relación entre hipertexto y arte posmoderno, con base en la descripción que hace Landow de la escritura hipertextual y sus reconfiguraciones.

En el cuarto capítulo reviso la posición del neobarroco. Encuentro que es posible vincular neobarroco y posmodernidad, en la medida en que ambos discursos promueven una superación de la modernidad. Pero me beneficio de la mirada de larga duración que proporciona el recurso a un retorno del barroco para  repartir las posiciones frente al hipertexto en un campo de tensión entre clásicos y barrocos. Luego aprovecho la descripción que hace Calabrese de las figuras y morfologías neobarrocas para realizar una inscripción del hipertexto como objeto barroco.

En el quinto capítulo detallo el carácter festivo del hipertexto y de su discurso promocional, y vinculo el hipertexto con el carnaval. Acudo al imaginario de la esperanza para mostrar cómo el discurso sobre el hipertexto redime, en su corriente reivindicativa, un carácter a la vez mesiánico y utópico, y muestro la manera concreta como el hipertexto constituye una carnavalización de la escritura.

En el sexto capítulo intento examinar las posibles políticas subyacentes al hipertexto. Comienzo vinculándolo con la estética anarquista y con la tradición underground, para avanzar luego a una crítica más reciente: de un lado, la posibilidad de hablar de un real empuje democratizador en la práctica hipertextual; de otro, las dificultades inherentes a un excesivo entusiasmo frente a ese potencial anarquizante y democratizador.

En el último capítulo de esta parte, me detengo en las diferencias entre una “epistemología” de la palabra y una “epistemología” de lo visual, con el objeto de examinar otro tipo de resistencia frente al hipertexto: la que lo vincula a la manipulación de la conciencia a través de la tecnología de la imagen y de la información generalizada. Culmino con la necesidad de plantear al hipertexto (y al discurso que lo ambienta) como un objeto híbrido, aún no-formado, en busca de su constitución y en lucha con varios órdenes en mutación: arte/ciencia, palabra/imagen, imprenta/electrónica.

Los siete capítulos de la segunda parte constituyen el centro del trabajo. Con ellos intento ofrecer un panorama de las condiciones culturales en torno a las cuales se dinamiza en la actualidad la práctica del hipertexto. Estos capítulos me permiten, de igual modo, proponer una posible posición del intelectual ante este panorama; posición que expongo en las conclusiones finales.

Tal como se anotó arriba, el apéndice tiene como objetivo plantear algunas inquietudes en torno a la convergencia discursiva que constituye tanto el hipertexto y su discurso concomitante, como la misma ruta conceptual y el enfoque con el que este trabajo observó la practica hipertextual. Propongo que la convergencia puede prestarse a intereses de poder, pero también que puede constituir un paso más en la búsqueda de la emancipación, dadas las nuevas condiciones culturales de hoy.

El aspecto general del trabajo que ahora presento al lector puede parecer excesivamente teórico, pero en realidad ésta sensación deberá atenuarse una vez emprendidas y desarrolladas las otras fases del proyecto: el examen de proto e hipernovelas específicas, y el planteamiento de las tareas de una crítica comprometida. Ofrezco disculpas por el exceso de teoría. Pero invito también a leer este trabajo como una construcción, como una ficción, como una narrativa más.

© Jaime Alejandro Rodríguez
Hipertexto y literatura - Foro abierto