| En la segunda parte del libro de Rodríguez: Posmodernidad, literatura
y otras yerbas (Bogotá: Universidad Javeriana, 2000), titulada Novela
y posmodernidad, el autor analiza algunas novelas colombianas contemporáneas
a partir de la relación entre literatura y posmodernidad. En los
dos primeros ensayos, plantea la existencia de rasgos posmodernos
en parte de la narrativa reciente, lo cual evidenciaría la configuración
de una conciencia estética. Incluye también un estudio acerca de
De sobremesa y cinco reseñas que señalan el perfil posmoderno de
las obras analizadas. Novela y
posmodernidad: la narrativa colombiana de fin de siglo
La literatura posmoderna considera la escritura como el modelo del
mundo y sigue los parámetros de una estética de fuerzas, según la
cual la producción de la obra está en manos del lector. En consecuencia,
lejos de la recepción pasiva, se le exigen nuevas competencias para
que esté en capacidad de asumir lo fragmentario y lo inestable.
Esta potenciación de la obra requiere otro tipo de recepción, lo
cual puede producir paradójicamente la indiferencia del lector,
el esquematismo de las obras y la superficialidad. La literatura posmoderna también se identifica por su carácter
antidiscursivo, que se manifiesta en dos direcciones: la ostentación
y el ornamento. La primera está relacionada con la metaficción como
proceso de autociencia, que denuncia el carácter ficticio de la
obra. La segunda es, ante todo, un impulso hacia la intertextualidad
que, favorecido por una actitud relativista, convierte la creación
en un acto de bricolaje: el autor es básicamente un compilador de
materiales fragmentarios. Ante este debilitamiento de las categorías
de originalidad, presencia y significación nace una nueva superficialidad. En la novela posmoderna, este carácter antidiscursivo busca superar
el agotamiento de las fórmulas modernas, siguiendo tres caminos:
las llamadas no escuchadas planteadas por M. Kundera en El arte
de la novela: el juego, el sueño, la síntesis intelectual y el tiempo;
el origen antidiscursivo del género analizado por J. Kristeva en
El texto de la novela y las transformaciones de la línea narrativa
señaladas por Walter Ong. Algunos ejemplos de esta búsqueda antidiscursiva son La vida: instrucciones
de uso (George Perec), Entre Marx y una mujer desnuda (Enrique Adoum),
Moriás lejos (José Emilio Pacheco) y Azotando a la doncella (Robertt
Coover), obras centradas en el nuevo saber-hacer y saber-vivir del
mundo posmoderno. Otras dos tendencias de la novela posmoderna, relacionadas más
con una estructura leve, se evidencian en obras que funcionan en
la esfera cognitiva o según modelos de bricolaje; por ejemplo, Una
sombra ya pronto serás de Oswaldo Soriano y las novelas de Manuel
Puig, respectivamente. En una posición extrema se encuentra el silencio,
representado por la obra narrativa de Samuel Beckett. En el caso de la narrativa colombiana contemporánea, el ingreso
a la modernidad se da por una dinámica de discontinuidad y recuperación,
se observa una liberación del género, así como una fuerte tensión
entre escrituras moderna y posmoderna. Algunas novelas colombianas con tendencia posmoderna son Trapos
al sol (Julio Olaciregui), El álbum secreto del sagrado corazón
(Rodrigo Parra Sandoval), Las puertas del infierno (José Luis Díaz
Granados), La otra selva (Boris Salazar), La ciudad interior (Fredy
Tellez), La ceremonia de la soledad (Fernando Cruz Kronfly), Cárcel
por amor (Alvaro Pineda Botero), Una lección de abismo (Ricardo
Cano Gaviria) y Los cuadernos de N (Nicolás .Suescún). En estas
obras son evidentes gestos posmodernos como la tendencia hacia la
antidiscursividad, la fragmentación del sujeto, la metaficción,
etc. Examen de
la metaficción en algunas novelas colombianas recientes
En este ensayo, el autor analiza la presencia de rasgos metaficcionales
como la tematización del proceso de escritura, el planteamiento
de líneas de equivalencia entre el lenguaje y la realidad, la exigencia
de competencias narrativas no habituales y algunas expresiones de
autoconciencia, en once novelas colombianas publicadas entre 1983
y 1991: Mujeres amadas (Marco Tulio .Aguilera Garramuño), La ceniza
del libertador (Fernando Cruz Kronfly), Las puertas del infierno
(José .Luis Díaz Granados), El visitante (Elías Flórez Broom), La
muerte de Alec (Darío Jaramillo Agudelo), Transplante a Nueva York
(Alvaro Pineda Botero), La otra selva (Boris Salazar), Reptil en
el tiempo (María Helena .Uribe), El álbum secreto del Sagrado Corazón
(Rodrigo .Parra Sandoval, ) La ciudad interior (Fredy Tellez) y
Trapos al sol (Julio .Olaciregui). Una de las consecuencias del papel protagónico otorgado a la escritura
es la imposibilidad de distinguir entre lenguaje y realidad. Si
a esto se suma la inclusión de autorreferencias, descripciones de
los procesos de creación y de recepción, así como la presencia de
voces múltiples, estrategias de autodestrucción, ataques contra
la lógica tradicional del relato y juegos intertextuales, es innegable
que el lector debe desarrollar competencias no habituales para convertirse
en el productor de la obra. Si bien la presencia de rasgos metaficcionales en algunas novelas
no constituye una tradición, sí configura uno de los medios para
superar el bloqueo de la narrativa colombiana en su búsqueda de
la modernidad. Mundo
como escritura en De sobremesa
Tras aceptar que la lectura de De sobremesa conduce al lector hacia
la irrealidad, J.A. Rodríguez sugiere una lectura posmoderna de
esta novela a partir de la estrategia de desrealización planteada
por Silva. La noción de desrealización, o desplazamiento de lo real, se configura
en torno a la polémica acerca del sentido del arte en la sociedad
tecnificada. La posición de la estética moderna al respecto encuentra
en la obra de Baudelaire su primera manifestación, pues en ella
se propone la presencia de un yo abstracto que pueda distanciarse
de lo real, la elaboración de un universo formal que pueda anteponerse
al caos empírico, así como el cuestionamiento del lector y la existencia
de una conciencia del lenguaje poético cercana a la vivencia mística.
La consecuencia ontológica de todo esto es la renuncia a la objetividad
del mundo y la recuperación del misterio. Es decir, se verifica
un desplazamiento de lo real hacia lo irreal. Casi cuarenta años después de la aparición de la obra de Baudelaire,
De sobremesa plantea la misma polémica en el marco del conflicto
entre modernidad histórica y modernidad estética. Y ese cuestionamiento
por el sentido del arte evidencia una conciencia moderna, que se
expresa en cuatro rasgos: presencia del poeta como protagonista
del relato y desarrollo de su capacidad de crítica social, intertextualidad
y puesta en abismo. Los dos últimos, de carácter formal, manifiestan
una noción moderna de desrealización, gracias a la yuxtaposición
de la escritura de las lecturas y la destrucción de límites entre
ficción y realidad. Las implicaciones de esta ruptura moderna conducen
hacia la irrealidad, aspecto clave en la lectura posmoderna de la
novela, pues en ese espacio irreal el énfasis recae en la autorreferencialidad:
el mundo se ha convertido en escritura. Esta mirada posmoderna resalta la existencia de una escritura metaficcional
y la necesidad de replantear la genealogía de la novela en Colombia,
a partir de un sistema de factores socioculturales y afinidades
creativas, que permita analizar las relaciones literarias en un
contexto internacionalizado. Reseñas Cárcel
por amor: relaciones tormentosas
La lectura posmoderna de esta obra de Alvaro Pineda Botero resalta
seis temáticas: intertextualidad (la transformación de Cárcel de
amor, de Diego de San Pedro en Cárcel por amor), destrucción de
los límites entre realidad y ficción, expresiones de autoconciencia
que dirigen la atención hacia el parergon (atención a lo marginal),
desplazamiento de la palabra por la imagen, construcción de una
estructura simbólica en torno a las mariposas y ocultamiento del
autor. El
talón de María: creer a pesar de todo
Esta novela de Juan Manuel Silva hace una crítica deconstructiva
de las estructuras autoritarias, específicamente, de las creencias
religiosas, mediante tres estrategias: la parodia, lo fantástico
como mecanismo de desmonte de lo verosímil y una escritura barroca.
Cartas
cruzadas: una lección de realismo
La segunda novela de Jaramillo Agudelo, además de potenciar el género
epistolar y su evidente ocultamiento del autor, se erige como una
lección narrativa al combinar de manera eficaz tres características
del realismo: la elaboración de la singularidad de los escenarios
-el mundo académico universitario y la sociedad antioqueña en la
década de los setenta-, la construcción de una historia interesante
y el desarrollo de su potencial simbólico. Posmodernidad
literaria en El último diario de Tony Flowers
Esta obra de Escobar Giraldo no sólo presenta características generales
de la escritura posmoderna como la destrucción del límite entre
realidad y ficción al convertir la escritura en modelo del mundo,
el cuestionamiento de la autoridad tanto del diario como del autor,
el énfasis en la metaficción, el recurso a diferentes niveles de
intertextualidad y la participación activa del lector. Además, utiliza
estas estrategias para relevar el espíritu de la época en las actitudes
irracionales, cosmopolitas y mundanas de los personajes. Aventura
literaria en tres actos
Esta reseña valora Opio en las nubes, Metatrón y El camino del caimán
-obras ganadoras de los Premios nacionales de Colcultura entre 1992
y 1995- como manifestaciones de las nuevas posibilidades narrativas,
tras la liberación del género respecto a los fines políticos o moralistas.
El análisis de la obra de Chaparro se basa en algunos elementos
de las reseñas de Juan Manuel Silva y Alvaro Pineda Botero, para
explicar por qué en el mundo narrativo de Opio en las nubes la posmodernización
ha concluido. De la primera retoma la valoración positiva en función
de la espontaneidad de la novela y su carácter de ruptura, así como
el recurso a la segunda reseña, pues Pineda señala la debilidad
de lo anecdótico, la identidad difusa de los personajes, la despreocupación
total frente a lo ideológico, lo comunicativo y lo didáctico, como
las características que evidencian el distanciamiento respecto a
novelas modernas como ¡Qué viva la música! La novela Metatrón, según Cristo Figueroa, expresa la cultura como
texto vivo mediante una escritura manierista. Además, en el aspecto
temático, se alejaría de lo posmoderno debido a la existencia de
una visión ordenada del mundo, verdades objetivas y principios trascendentes
que, en conjunto, sugieren la recuperación de una unidad perdida. El camino del caimán se presenta como una estrategia de resistencia
cultural, que propone la unión de mito e historia, oralidad y escritura,
además de plantear rupturas importantes del canon tanto a nivel
micro, con la alternativa de voces de una comunidad marginada, como
a nivel macro, con la utilización de fragmentos de habla, el debilitamiento
de la anécdota y el ocultamiento del autor. |