| El libro de Luz Mery Giraldo: Narrativa colombiana: búsqueda de
un nuevo canon. 1978-1995 (Bogotá: Ceja, 2000), es un magnífico
ejercicio de lectura, análisis y ordenamiento de la novelística
colombiana más reciente. En el primer
capítulo de su libro, la autora parte de la idea de que los
paradigmas más notables de nuestra novelística son Gabriel García
Márquez y Alvaro Mutis. Ambos escritores habrían sido capaces de
congregar y potenciar lo mejor de nuestra novelística, de tal modo
que sería legítimo afirmar que la historia de nuestra novela podría
comprenderse afirmando que una cosa es antes y otra después de la
aparición de estos autores en el ámbito nacional e internacional.
Antes: búsqueda, marginalidad, palos de ciego, figuras y obras asiladas.
Después: reacción, intentos de superación, propuestas, vacío. Curiosamente,
ni ese antes, ni ese después logran opacar o siquiera igualar el
impacto de estos dos autores paradigmáticos. Por eso, la narrativa reciente es definida por Luz Mery Giraldo
como un intento de "parricidio", un intento no cumplido, pero en
todo caso dinamizador de las propuestas de nuestra novela reciente,
la cual es vista por la autora bajo la perspectiva de ciertos factores
y modalidades narrativas. Giraldo explica e ilustra tres factores
que habría activado esa novelística: la conciencia histórica, la
conciencia urbana y la conciencia del lenguaje. Factores que se
habrían concretado en varias modalidades de narración: La novela
de conocimiento, preocupada por temas filosóficos y epistemológicos,;
la novela del lenguaje que centra sus estrategias en una alta conciencia
del lenguaje y, en algunos casos, en la afirmación del lenguaje
como única realidad; y la novela de fábula, novela que retorna a
las estrategias tradicionales, que intenta contar historias de una
manera sencilla, deprendiéndose de los agobios de la experimentación.
Adicionalmente, Luz Mery Giraldo, menciona otras dos estrategias
narrativas: la voz, esto es la creación de personajes de muy alta
potencia narrativa, capaces de asumir el mundo en su palabra: y
el constante movimiento de lo que la autora llama "salir de la comarca,
y que se evidencia en el tratamiento de l pado de la provincia a
la ciudad y de ella al mundo exterior. En el segundo capítulo
del libro, la autora nos recuerda cuanta diversidad, cuanta
heterogeneidad, cuanta proliferación se ha dado en los últimos veinte
años en nuestra novelística. Una especie de sacudimiento del escritor
del estigma de "tierra de poetas". Una avalancha de narradores,
motivados quizás por el éxito de Gabo, pero a la vez dispuestos
a superar o alternar con nuevas propuestas, la, obra de nuestro
Nobel. Paralelamente, Giraldo, nos hace ver la necesidad de contar
con herramientas historiográficas y de análisis mucho más finas
que las tradicionales, no hace ver precisamente la necesidad de
un nuevo canos que de cuenta de ese inmenso corpus de novela colombiana. Pero es en el capítulo
sexto, donde Luz Mery nos ofrece un panorama concreto y fresco
de la literatura colombiana. En él recapitula varias de las ideas
que ha expuesto atrás y ofrece un primer acercamiento a la narrativa
colombiana, a la que caracteriza como un ejercicio que se afirma
y que busca constantemente superarse a sí mismo. Luego establece
una valiosa relación con nuestra rica tradición poética y se pregunta
si esa tradición ha tenido procesos de ruptura y encuentra que alguno
autores del género lo han intentado, aunque el resultado sea el
de fortalecer la tradición. Al contrario, y como contraste, la narrativa
pareciera no tener tradición, Sólo algunos paradigmas, ejercicios
aislados, falta de continuidad, mirada de los jóvenes a modelos
externos, marginalidad que no se resuelve, en fin , un ejercicio
narrativo que no confía en sí mismo como tradición nacional y que
más bien se la juega a la búsqueda individual. Un aparte especial le merece a la autora el crecimiento del ejercicio
crítica en torno a la novela reciente. Giraldo, hace una valiosa
síntesis de los autores y modelos de análisis e historiografía que
se ha preocupado por leer, criticar y ordenar el corpus novelesco.
Finalmente, se atreve a plantear tres categorías que serían, según
la autora, no sólo las más evidentes, sino las más prometedoras
a para nuestra novelística: los ejercicios de nueva novela histórica,
el afianzamiento de la novela urbana y los ejercicios cada vez más
sólidos de novela experimental, Con esa triada, Luz Mery Giraldo
deja clara su posición como crítica y ofrece una perspectiva positiva
tanto para el estudios de la novela colombiana, como para el escritor
que quisiera reconocer en sus compatriotas y contemporáneos un punto
legítimo de referencia. |