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La adversidad de un género
Para explicar ya no la ausencia, como la escasez de novelas en
la colonia, es necesario recurrir a la observación de varios
aspectos que bloquean tanto la creación misma como su recepción.
En particular, dos factores pueden ayudar a comprender dicha pobreza:
las restricciones de orden religioso, moral y político, mediante
las cuales se ejercía un fuerte control sobre la producción
literaria, y la consideración de la novela como género
inferior.
Actitudes derivadas de la Contrareforma y ejercidas por la Inquisición
completan un panorama de prohibiciones que hacía poco viable
el florecimiento del género. La corona española, al
restringir la circulación de novelas en el nuevo mundo, intentaba
evitar que la lectura despertara el espíritu subversivo de
los habitantes de las colonias y que los indígenas leyeran
algo diferente de los libros religiosos y doctrinales. Una restringida
circulación de novelas genera un clima poco propicio para
su cultivo y da como resultado equívoco la percepción
de infecundidad e incapacidad para crear obras de ficción
que se pretende mostrar como única explicación del
fenómeno de escasez.
En
realidad, el sistema literario, tal como estaba montado en la época
colonial, no favorecía al genero: no sólo la ausencia
de una masa critica de lectores o la falta de preparación
de algunos escritores, sino la carencia misma de imprentas y otras
dificultades de publicación de las obras (todo esto ligado
a un precario desarrollo económico y social, y a la singularidad
de las condiciones culturales de América) hacen que la novela
colonial no alcance el desarrollo que sí alcanzó en
la península.
Es, precisamente, esta situación de singularidad la que
permite afirmar que las narraciones coloniales no podían
plasmar una visión de mundo, tan diferente a la europea,
ajustándose al canon de los géneros tradicionales,
sino a través de una estrategia discursiva que, de un lado,
conjuraba el poder de restricción que imponía la colonia
y, de otro, daba rienda suelta a la necesidad de ficcionalidad que
de todas formas existió, ya sea mezclándose con otros
géneros, ya sea interpolándose en géneros de
mayor y mejor consideración. Aparecen, así, fenómenos
como el enmascaramiento y la hibridación que hacen aun mas
difícil valorar textos narrativos como novelas y mas bien
obligan a hablar de la presencia de elementos novelescos.
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