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Primera novela latinoamericana
Pero quizá el hecho más importante para una adecuada
comprensión de la literatura de la colonia en Colombia, lo
constituye el hallazgo reciente del manuscrito de Don Pedro de Solís
y Valenzuela, El desierto prodigioso y prodigio del desierto,
compuesto a mediados del siglo XVII. Se trata de un texto complejo
y de gran riqueza narrativa que llena los requisitos de la novela
moderna, lo que demuestra que el género era ya cultivado
en la época.
La
novela consta de veintidós "mansiones" o capítulos
que corresponden a algo así como actas de sesiones diarias.
Se perciben tres niveles narrativos que se mezclan y complementan
entre si: la vida y acciones de Arsenio, el ermitaño (protagonista
de la novela); el marco histórico que se ofrece mediante
la narración de las relaciones que se dan entre Arsenio y
los cuatro jóvenes (uno de ellos, el propio autor) que entran
en contacto él; y los relatos de Arsenio que no hacen parte
de su vida. La obra es simétrica y completa en su sentido,
pero abierta al modo barroco y manierista, en la medida en que puede
vincularse con la novela bizantina de aventuras, pero también
con el relato histórico, la literatura gótica y la
novela sentimental.
La novela es rica en recursos: al discurso narrativo se alternan
diálogos breves que sirven para presentar poemas o reflexiones,
cartas, leyendas, etc. Emplea la técnica medieval de reunir
a los personajes en tertulias donde se cuentas historias, pero también
técnicas modernas, como el suspenso y el manejo de motivos
recurrentes. En cuanto al lenguaje, si bien se puede caracterizar
como barroco, no se atiborra en recargos expresivos y mas bien acude
al adorno poético renacentista, mucho más sobrio.
Por su estructura y sus recursos (la ambigüedad, la mezcla
de géneros, la alternacia de puntos de vista, los cambios
de perspectiva), la novela puede calificarse como manierista, sin
embargo, en cuanto a contenido, resulta barroca, dada la intención
moral de promover el triunfo de la vocación religiosa sobre
la apariencia de la vida terrenal.
En fin, El desierto, contiene un doble mérito, no
sólo constituye un claro ejemplo de creación novelística
de alto valor estético, sino que, por lo que se conoce hasta
ahora, es la primera novela hispanoamericana.
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