Adios
al milenio
El verdadero escritor, tal como nosotros
lo entendemos,
vive entregado a su tiempo, es su vasallo y su esclavo,
su siervo más humilde. Se halla atado a él con una
cadena
corta e irrompible, adherido a él en cuerpo y alma. Su falta
de libertad ha de ser tan grande que le impida ser
transplantado a cualquier oro lugar. Y si la fórmula no
tuviera cierto halo de ridículo, me atrevería a decir
simplemente: es el sabueso de su tiempo.
Elias Canetti
Como vimos en el capítulo anterior, con una
serie de lugares comunes se ha querido dar explicación a
las expresiones que caracterizan este fin de milenio; búsqueda
de un nuevo canon; crisis de valores; reino de la paradoja y la
contradicción; convivencia de la modernidad , la postmodernidad
o la premodernidad ; experiencia de la aldea global; fin de la historia
y de las utopías; legitimación de los saberes y de
los poderes; disolución de las formas y del sujeto, etc.
El debate conserva su vigencia justifica la necesidad de conocimiento
y comprensión de la diversidad de manifestaciones culturales
que caracterizan el paso de un siglo a otro y el anuncio de un nuevo
milenio.. Teórica y formalmente Colombia es partícipe
de estas discusiones.
Diferentes autores han orientado el ejercicio creador
y crítico hacia la búsqueda y comprensión de
un lenguaje y de unas formas que desde la literatura expliquen el
desarrollo cultural, social, ideológico y expresivo de nuestro
medio y de nuestra época, así como de otros contextos
con los que establece relaciones dialógicas. En las cuatro
últimas décadas del presente siglo la narrativa colombiana
ha evolucionado notoriamente mostrando la necesidad de "salir de
la comarca al mundo" y sin perder de vista lo local, en varios casos
alcanzan a relacionar situaciones, temas y formas que expresan modos
de vida y de pensamiento acordes con la diversidad de cambio de
valores y con el desarrollo de la civilización moderna. Cada
vez es más amplio el corpus literario que apunta a una narrativa
contestataria e irreverente frente a cánones establecidos.
La proliferación de narradores en búsqueda
de nuevos caminos para el cuento y la novela, permite afirmar que
ya no es tan claro identificar a Colombia únicamente como
"tierra de poetas" (distintivo bastante generoso si se comprende
que existe una gran diferencia entre el significado de esta afirmación
y determinada sensibilidad poética o gusto por algunas expresiones
arraigadas en la efusión lírica frente al relieve
que unos cultores del género han tenido en el continente),
pues el desarrollo de la prosa alcanza expresiones representativas
que demuestran la construcción de nuevos universos y un cambio
de perspectiva en las formas y otros lenguajes. Aunque algunos gozan
de buena recepción en el país o en exterior, es evidente
que en el límite entre los escritores que surgieron al margen
del boom y a fines de los sesenta, los que con su actitud contestataria
y de ruptura se manifestaron al finalizar los setenta proponiendo
el fin del ruralismo y lo real-maravilloso y los más recientes,
para la masa del público lector ninguno ha logrado "dar muerte
al padre"; es decir a la figura y a la literatura que represente
el canon establecido y concebido como paradigma inmediato.
Ante lo anterior, los narradores y la crítica
literaria especializada y desarrollada en los espacios académicos
forcejean con los gustos convencionales y con el consumismo de literatura
light (que atrapados por la avidez de una literatura de evasión
favorecen por igual las casas editoriales y los medios de comunicación),
con la resistencia tradicional de quienes difícilmente logran
romper los cánones, o con aquellos que sólo aceptan
obras de carácter universal , cercanas al eurocentrismo o
a las expresiones consagradas por culturas más desarrolladas.
Este forcejeo con las diversas formas y concepciones de los puristas
y de los convencionalistas cierra, en muchos casos, la posibilidad
de estudiar, aceptar y comprender las nuevas propuestas y el cambio
de los discursos.
La literatura actúa como memoria y consigna
la significación de una obra en su tiempo y en su medio,
así como la lectura y la recepción permiten su existencia,
su valoración y su reconocimiento. Si bien, aún es
tibia la recepción crítica a algunos de nuestros narradores
(en la poesía, a pesar de su tradición tampoco es
mayor ni claramente especializada), es necesario reconocer que el
escritor de hoy, como verdadero actor y hacedor de cultura, manifiesta
se compromiso con la época, la sociedad y la literatura al
crear y fomentar el diálogo crítico, la reflexión
y la toma de conciencia de la historia logrando, en casos muy particulares,
la condición propuesta por Canetti: ser sabueso de su tiempo.
Esa condición de sabueso fortalece la actitud indagadora,
reflexiva, cuestionadora y contestataria, a la vez que lúdica,
trágica y dramática que se percibe en la multiplicidad
de tendencias a las que hemos aludido.
La estética de la recepción ha afirmado
que cada época tiene sus formas de lectura o de escritura.
En nuestra tradición se han canonizado determinados tipos
de obras y de autores cuyas tendencias muchas veces se ajustan a
la visión poética del mundo, a la concepción
sagrada y profética del autor y a la determinación
de su universo. Esta permanencia al lado de "las sombras armadas"
se vislumbra de varias maneras en nuestra narrativa: por una parte,
haciendo recordar la necesidad de entender que al mirar hacia atrás
se puede proyectar hacia delante; por otra, desconociendo el tránsito
del tiempo y de sus formas; y por otra, sumando y revisando las
expresiones del pasado para renovarlas o para romper con ellas,
lo que no significa su negación sino su afirmación.
George steiner dice de manera muy sugestiva:
Hay una profunda lógica de energía en las artes,
pero
No un progreso acumulado en el sentido de las ciencias.
En las artes no se corrigen ni desaprueban teoremas . Porque
Lleva el pasado en su seno, el lenguaje artístico, a
diferencia
De la matemática, tiene tendencia retrospectiva. Esta
es la
Significación de Euridice. Porque la realidad de su mundo
interior está a espaldas suyas, el hombre de palabras,
el
cantor, se volverá hacia atrás, hacia el lugar
de las necesarias sombras amadas.1
Quizá nuestra conservadora estructura tradicionalista
ha hecho prevalecer la idea de que la poesía sobresale ante
la narrativa, no sólo como género que nos representa
sino como sensibilidad y vivencia que nutre el imaginario
social y cultural. Esto permite entender la firmeza de determinadas
novelas consideradas patriarcales sostenidas, engendradas, alimentadas
y comprendidas, en el mayor de los casos, por la sugerencia de su
lenguaje y de su mundo poético2.
Jorge Isaacs, José E.Rivera, Gabriel García Márquez
y Alvaro Mutis, son autores paradigmáticos o fundacionales
no solamente por su universo narrativo, sino por su cercanía
con la visión poética del mundo, la construcción
de la frase o la imagen, determinados recursos estilísticos
y claras relaciones con los universales que se apoyan en mitos o
en arquetipos ampliamente desarrollados en el universo de la poesía.
Cada uno representa una época en la historia literaria nacional
, latinoamericana o mundial y determina o define una concepción
de literatura o de cultura que constata un canon.
Hemos afirmado que hacia fines de la década
del setenta la narrativa colombiana, acorde con las búsquedas
laitnoamericanas, demuestra su necesidad de renovación mediante
determinadas propuestas de ruptura que se abren paso a lenguajes
heterogéneos al desprenderse, en nuestro caso, de la ejemplificación
del mito y la concepción mágico-religiosa. La "visión
un tanto onírica de la realidad, con su simbología
popular y su tradición oral, va cediendo lugar a una novelística
más allegada a lo cotidiano, en la cual se
pretende sobre novelística más allegada a lo cotidiano,
en la cual se pretende sobre todo interpretar los fenómenos
de la vida urbana"3. Esta experiencia
se tematiza y formaliza revelando distintos aspectos del mundo contemporáneo:
la crisis y la transformación de la sociedad, el desarrollo
de la ciudad como ente arquitectónico y cultural, la presencia
de la mujer dentro de éstos, problemáticas existencialistas,
políticas, sociológicas, sicologistas, consumistas,
etc., abordadas desde una nueva retórica y una revisión
de los lenguajes tradicionales.
La diversidad de temas y enfoques hace posible hablar
de propuestas heterogéneas que impiden reconocer la literatura
de fines del siglo XX según cómodas clasificaciones
estereotipadas: es inadecuado e insuficiente utilizar categorías
como regionalismo, criollismo, costumbrismo, realismo mágico,
identidad nacional, literatura urbana o literatura rural, etc.,
ya que la gran variedad y diversificación de temas, formas
y problemas del mundo contemporáneo evidencia su alejamiento
de la homogeneidad. La convicción de que en todos los campos
se vive en constante crisis de valores que van de lo individual
a lo nacional y mundial la puesta en escena de la vida nacional
confrontada con la internacional, la disolución del sujeto,
la revisión de la historia y de la cultura en sus más
diversas expresiones, el desarrollo de la ciencia y de la técnica
y la caótica experiencia de la vida urbana son situaciones
que determinan formas de pensamiento e intervienen en el mundo cotidiano
generando cambio de nociones, de principios y de perspectivas.
Es un hecho que el escritor actual asume el riesgo
de mirar desde los orígenes o desde el apocalipsis; desde
lo local o lo universal: desde lo individual o lo colecivo. Por
eso , al hablar de heterogeneidad se reconocen la multiplicidad
de visiones; como afirma Eduardo García Aguilar, "en nuestros
tiempos, la literatura mundial opera, por fortuna,
un saludable proceso de bastardización, gracias al cual se
rompen las fronteras y las lenguas como nichos exclusivos"4.
En nuestra realidad de latinoamericanos es posible encontrar la
convivencia de viejas tradiciones con nuevas formas de vida, lo
que permite ampliar el carácter múltiple que se manifiesta
en nuestra literatura: es así como obras de raigambre regional
elaboran problemas de índole urbana y viceversa; obras contemporáneas
discurren sobre temas o problemas decimonónicos o de épocas
anteriores; obras de corte mitológico se
confrontan con temas y problemas de la modernidad y hasta de la
llamada postmodernidad.
Aunque hemos considerado que la historia, la ciudad
y la escritura que se repliega sobre si misma 5
inciden en nuestra narrativa, debe tenerse en cuenta que de la mirada
en perspectiva o en prospectiva, de la visión de urbanismo,
ciudad y sus imaginarios y de las distintas formas de articular
y concebir el discurso y la escritura como lenguaje protagónico
dependen otras variantes. Estas se asociarían a la interacción
literatura-historia que asumiríamos como: revisita la historia;
piensa la escritura y transmite conciencia de ciudad y de ciudades
literarias.
1. Steiner, George. "Aproximación a un nuevo
concepto de cultura" en El Castillo de Barba Azul. Barcelona: Gedisa,
1991, p.p.172-173
Volver
2. Tanto Jorge Isaacs como José E.Rivera fueron
autores de textos poéticos y pertenecieron a grupos de poetas destacados
en su momento. El primero ha sido considerado "poeta por sus páginas
en prosa y por sus versos", según la afirmación de Fernando Charry
Lara en el prólogo a la edición facsimilar de La Lira Nueva, de
José María Rivas Groot. Bogotá: Instituto Caro y Cuervo, 1993. Desde
este concepto se ha analizado la cercanía con lo poético a María
e incluso se ha afirmado que por su inclinación a la lírica propicia
lectura "que son casi sueños". Cfr. María, más allá del paraiso,
Cali: Alonso Quijada Ediciones, 1984. El poemario Tierra de promisión,
de J.E.Rivera se hace presente en la novela del autor, tanto desde
la concepción literaria como desde la efusión lírica, la plasticidad
y el ritmo del lenguaje que recrean la estética romántico-modernista
y los contrastes con la visión telúrica de la sociedad, la cultura
y el medio, demostrando su vigencia después de detenta y cinco años.
Los primeros coqueteos de Gabriel García Márquez fueron con la poesía.
En varias ocasiones ha comentado su afición por ésta y su conocimiento
de los poetas piedracielistas (que no dudamos, le iluminaron "sus
textos "poema desde un caracol" y "Geografía Celeste-Elogio a Marisela",
publicados por el periódico La Razón, en julio de 1947). No debe
desconocerse que la factura de El otoño del Patriarca es de estirpe
poética, tanto por los guiños y homenajes a Rubén Dario, Verlaine
y los modernistas, como por la dinámica de su escritura hecha con
reminiscencias, versos y frases que vienen de la poesía, evocaciones
modernistas, juegos verbales de gran plasticidad, ritmo y musicalidad,
asociaciones literarias, movimientos hiperbólicos y elípticos ,
que se funden a la potencialidad de la sugerencia del mundo mítico
y del imaginario colectivo y popular, así como a la fuerza de la
imagen plástica y el arraigado sentido de la frase poética. Del
amor y otros demonios y algunos de los Doce cuentos peregrinos relacionan
también la fascinación por la imagen y la fuerza de la poesía aludiendo,
en la primera, entre otras cosas a Garcilaso y en los cuentos a
Kawabata, Neruda, Borges y al placer de la imagen y la ensoñación.
Alvaro Mutis, poeta en verso y en prosa, ha marcado su trayectoria
como escritor en un trayecto que acoge el poema que del verso conduce
a la prosa y viceversa. Su mundo literario, cargado de imágenes
conceptuales, de reflexiones humanas y de vivencias vitales, entronca
a la vez con la lírica más profunda y la prosa más arraigada, constatando
la visión del poema como "una fértil miseria" y al hombre y al poeta
inmersos en la historia para testimoniar la devastación, la tierra
baldía, el deterioro, el azar, el sin sentido de lo inmanente, el
desastre moderno y la desesperanza.
Volver
3. Araujo, Helena. "Después de Macondo". Luz
Mery Giraldo (comp) La novela colombiana ante la crítica: 1975-1990.
Cali: Editorial Facultad de Humanidades, Universidad del Valle-
Bogotá: CEJA Centro Editorial Javeriano, 1994, p.29
Volver
4. García Aguilar, eduardo , (Selección y
prólogo), Veinte asedios al amor y a la muerte. Cuento colombiano
al borde del siglo XXI. Bogotá: Ministerio de Cultura, 1997, p.13
Volver
5. En el capítulo anterior ampliamos los conceptos
del prólogo de luz Mery Giraldo:"Quien da muerte al patriarca" ,
de la obra citada en la nota 3 de este texto. El texto ha sido revisado
para esta edición.
Volver
|