La escritura como tema y como problema
En todas estas novelas, la escritura es una preocupación.
La escritura del texto, la escritura del mundo, la escritura que
se impone, la escritura-salvación, la escritura-imposible,
la escritura refugio, la escritura conjuro, la escritura que. presente
o ausente, lo anega todo.
¿Qué es la escritura? Un juego peligroso y
penosamente necesario .afirma el narrador-escritor (uno de ellos)
de La otra selva:
Las palabras -me digo mientras escribo estas líneas- son
más fuertes que los cuerpos, más poderosas que los
seres que pretenden inventarlas. decirlas, lanzarlas a la vida [...
] Fueron las palabras las que me llevaron a dejarme enredar en esta
red de historias que ahora pretendo aclarar escribiendo más
palabras, siguiendo su juego terco, peligroso. burlón.
Pero eso sólo lo sé ahora, cuando escribo sentado
frente a... (p. 26).
La escritura es también una forma escurridiza de liberarse
de los fantasmas. de llevar la angustia a umbrales tolerables.
nos afirma Ramón. el protagonista de Transplante a Nueva
York:
¡Necesito escribir! Es la única forma de llevar mi
angustia a una condensación soportable. Aunque la escritura
sea la realidad que se escapa tendrá la consistencia de lo
visto v lo vivido. No escribiré lo que imaginé
sino que representaré mi verdad interior (p.26).
La escritura es exorcismo, catarsis, recuperación, conjuro,
rito, tal como lo ve el narrador de La muerte del Alec: "Escribir
obsesiona" (P.61), es un "proceso de decantación (...) un
producto selectivo de la memoria" (p. 63), Una posibilidad
de recomponer el "rompecabezas" de la historia.
Escribir es algo ineludible: una vez nos contamina su virus no
deja de afectarnos. Quizás de ese virus sufre José
Kristian, el protagonista escritor de Las puertas del infierno,
cuando nos confiesa:
Fue así como comenzaron mis quince largos años de
miserias y derrotas. La realidad era que no tenía confianza
en mí mismo, en mi talento para escribir. Era una sensación
muy extraña. Me decía: no vuelvo a escribir.
Comuniqué un día a mis amigos: adiós a la poesía,
al cuento, a la novela. Pero seguía escribiendo ...
(p. 16).
Escritura es terapia, es salvación: "(Sólo escribir
sedirnenta, cristaliza, produce sosiego dentro del caos invariable)”,
nos afirma esa mujer doble que nos habla desde el Reptil en el tiempo.
Escritura puede ser también encuentro con la historia como
en La Ceniza del Libertador, donde el escritor-cronista (testigo
de otro tiempo) participa a la vez de los últimos días
del Libertador y en la trama suya que los revive:
Desde el puente, abandonado a otras manos, Su Excelencia voltea
a mirar hacia el vapor. Y observa, agarrado a la varandilla,
al hombre del comedor. Levanta su mano, se despide de él.
El hombre de los tarros de lata de estribor sonríe, anota
afanoso sus últimas cosas. En lo invisible de su vida
Su Excelencia comprende que aquel hombre, que aquel testigo mudo,
lo ha escrito todo, lo contará todo algún día.
Entonces descansa... (p. 320).
La escritura es, en fin, la vida ampliada por los procedimientos
heurísticos de relato, al sentir de Luis, el protagonista-lector
de El Visitante: Qué me queda afirmar del contenido (de la
novela) si es la vida misma?. Es la nueva vida que se ha moldeado
de mi historia. Es la historia mía mis la metáfora.
Es mi cuadro más la hipérbole. (p.82).
|