Mito de la página en blanco y en nuevo ecumene
del latinoamericano
La sabana nupcial
Nuestra cultura está plena
de mitos sobre la supremacía del hombre como artista y creador,
y ha relegado a la mujer al papel de 'musa' u objeto del arte: las
academias de Bellas Artes en el mundo occidental hasta hace poco
admitían mujeres sólo como modelos, casi nunca como
estudiantes. Además, lo femenino ha sido el tema más
trabajado en la literatura, y, según Virginia Woolf, esta
insistencia sólo ha servido para magnificar las ideas de
poder y prepotencia del hombre y proyectar una imagen falsa de lo
femenino1.
Sin embargo, siempre han existido mujeres que se rebelan
contra estos prejuicios: Sor Juana Inés de la Cruz emprendió
en México su justificación como escritora hacia 1690,
con su Respuesta a Sor Filotea, texto en el que describe la tragedia
de la mujer intelectual aprisionada por la cultura hispánica
de la época. En la defensa de sus derechos como mujer, la
monja no se limitó a polemizar con Manuel Fernández
de Santa Cruz, obispo de Puebla (que aparece bajo el mote de 'Sor
Filotea'), sino que atacó el machismo y la vergüenza
femenil de sus coetáneos, con aquellas redondillas que aún
tienen vigencia:
Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis...2.
La mitología del oficio
Desde hace unas décadas la rebeldía
es más intensa y generalizada. Sin embargo, aún hoy,
la mujer escritora tiene que luchar contra la hostilidad, en una
lucha que se hace más cruel porque los símbolos que
utilizamos en el oficio de escritor reflejan una compleja mitología.
Algunas metáforas presentan a la mujer como un texto
que hay que descifrar; o dicen de ella que es incomprensible, como
si estuviera "redactada' en un idioma críptico.
Con frecuencia se equipara el texto con el cuerpo
femenino. Henry James, en Portrait of a Lady describe a una niña
adolescente como si fuese 'una hoja blanca de papel que iría
a ser cubierta por un texto edificante', y refiriéndose
a una mujer madura, afirma que 'había sido escrita repetidas
veces par varias manos'.
En el poema 'La página blanca" de Rubén
Darío, la mujer fantasmal brota de la hoja para servir de
inspiración al poeta, y de incitación al onanista,
como si semen y semántica, escritura y sexo, asumieran
la misma identidad:
Mis ojos miraban en hora de ensueños la
página blanca.
Y vino el desfile de ensueños y sombras.
Y fueron mujeres de rostros de estatuas mujeres de rostros de
estatuas de mármol, ¡tan tristes, tan dulces, tan suaves,
tan pálidas!3
Si la página se hace cuerpo de mujer para el
poeta, y le sirve de inspiración ¿cuál es el origen
de la fantasía creadora en la mujer artista ?
No sabría responder.. pero
quizás sea ilustrativo mencionar el cuento que la danesa
Karen Blixen escribió con el mismo título del poema
de Darío, "La página blanca" 4
sobre un convento de Carmelitas en Portugal, en donde se tejían
las sábanas de lino más finas del país para
las novias de la nobleza. Después de la noche de bodas, era
costumbre retornar al convento la sábana nupcial, para ser
identificada y enmarcada y posteriormente exhibida en una sala dispuesta
para tal fin.
El sitio se convirtió en lugar de peregrinación.
Las damas nobles competían por mostrar en los grandes lienzos
la mayor profusión de manchas. Sin embargo, la obra más
famosa, la que más visitantes atraía, era una sábana
inmaculada que relucía por su pureza, lo que implicaba, por
supuesto, la impureza de la autora.
Aquellas mujeres nobles, que pasaban sus vidas anónimas
en sus castillos, -eran conocidas tan sólo por sus huellas
íntimas y sangrantes, y sólo disponían de un
instrumento y de una tinta para producir sus obras
de arte: su propio cuerpo y su propia sangre.
La historia de las sábanas se apoya en otra
conocida metáfora: la creación artística es
un proceso doloroso: escribir un libro (o pintar un cuadro) es como
dar a luz o perder la virginidad5.
La dedicatoria de la novela Changó el gran
putas, de Manuel Zapata Olivella, que dice: 'A Rosa, compañera
de partos', alude precisamente a tales procesos creativos: los
"partos" en el hombre serían los intelectuales, que tendrían
en la mujer la contraparte de la maternidad.
De otro lado, el texto es un corpus que se posee al
leerlo. Tiene- cabeza y pies (capítulo del latín capítulum,
cabeza, cabecita, y pies de página). La tinta es 'semen
que fecunda" y la pluma, el lápiz, el pincel siempre se han
relacionado con el órgano masculino.
En el proceso de escribir, según jacques Derrida,
hay 'diseminación'. Escribir es un acto agresivo:
se viola, se mancha, se dejan vestigios. Para Roland Barthes, hay
un placer y un goce del texto. El libro "se devora'. Respondemos
a su 'ritmo', nos dejamos arrastrar 'al clímax". Lévi
Strauss dice que en ciertas tribus, como si fuesen monedas, las
mujeres 'circulan en vez de las palabras'. Además,
las palabras no son 'vírgenes": llegan al escritor usadas
por otros.
En conclusión, la pluma, la página y
la tinta equivalen al pene, la vulva y el semen. La creatividad
del hombre es superior porque es intelectual y estética;
y hasta tiene el poder de representar lo femenino. La de la mujer
es fisiológica y material; porque su ser se plantea como
objeto o vasija en donde se diseminan las ideas, en donde la potencia
o la semilla se hacen acto y vitalidad.
Por eso, para la mujer es aún hoy un acto de
valentía tomar la pluma para escribir. Implica masculinidad,
subversión; un rechazo a lo tradicional. Una desmitificación
tan valerosa como la que intentó Sor Juana en la Nueva España
del siglo XVII.
El discurso de los oprimidos
Según la teoría de los grupos silenciados,
quien detenta el poder impone la norma lingüística.
Algunas feministas han adoptado este planteamiento para terciar
en la polémica literaria, afirmando que la mujer ha estado
marginada, falta de conocimientos, sumergida en la rutina del hogar
y en la maternidad, sumisa al hombre, y que por lo tanto ha carecido
de lenguaje propio. Su sexualidad, sus sentimientos y emociones,
perderían sentido al ser expresados en el discurso de los
hombres.
De acuerdo con estas mismas perspectivas, el acceso
de la mujer al mundo social y político es limitado, lo que
explicaría el carácter 'intimista' de su arte.
Se habla también de modelos "falocéntricos',
usando la terminología del sicoanálisis: los temas
y las situaciones reflejarían patrones de identificación
madre-hija, y los personajes femeninos creados por mujeres estarían
signados porla representación de sí mismas y de sus
ideales.
En todo caso, muchas novelas de mujeres
se manifiestan como expresión de estas inquietudes, como
protesta, lucha contra el silencio, contra la opresión v
los cánones sociales, e inclusive se plantean como búsqueda
de un lenguaje propio. Así, aparecen en ellas con frecuencia
temas como el de la locura, el encierro y la huida; la imposibilidad
de llevar a cabo un acto creativo distinto al fisiológico,
el espejo y la identidad. 6
Cabe anotar, sin embargo, que este tipo de conceptualizaciones
encierra peligros insalvables, porque algunos de tales temas pertenecen
no tanto a una visión feminista, sino a diversas y antiguas
tradiciones. Por ejemplo los del encierro y la observación
a través de la ventana o desde un sitio oculto, tienen su
paradigma, quizás, en Homero, en el episodio del regreso
de Odiseo a Itaca, bajo la figura de un desconocido que observa
los acontecimientos de su propia casa.
El cuento 'Wakefield' del norteamericano Nathaniel
Hawthorne (1804-1864) relata la historia de un hombre que comunica
a su familia su decisión de partir para un viaje. Es despedido
con lágrimas, pero pronto regresa subrepticiamente y se instala
en una habitación vecina. Desde allí ve el diario
acontecer de su familia por años, hasta que decide reintegrarse;
pero ya nadie lo reconoce, y es considerado loco.
Pero fue el austríaco Hugo
von Hofmannsthal (18741929) quien comparó (en su conferencia
'El poeta', 1907) al poeta con un peregrino aristocrático
que al regresar convertido en mendigo, se ve obligado a habitar
debajo de la escalera, en el lugar de los perros. Desde allí
escucha a su mujer ya sus hijos hablar de él corno si húbiese
muerto. Hofmannsthal utiliza esta parábola para explicar
la situación del artista en general: espectador marginado,
vive exilado en su propio hogar7
"Reptil en el tiempo"
No sé si estov dormida o despierta,
mañana lo averiguaré.
¿Porqué me lamento si le habitado la cárcel
desde que nací? (p - 1 19).
Para contar la lucha de una mujer por escribir una
obra de ficción, María Helena Uribe de Estrada utiliza
en su novela Reptil en el tiempo (1986) un tema central: el encierro.
Una preocupación: la huida hacia el infinito (p.19). Una
imploración frecuente: "Arránquenme los huesos. Sáquenme
de esta carne que se me pudra"(p.21). Una soledad : en el matrimonio,
"el hombre y la mujer viven separados bajo el mismo techo... Dos
infinitos recónditos... somos planetas solitarios" (p.26)
La narración se inicia de modo sorprendente:
entre paréntesis. Implica un discurso encarcelado, un balbuceo.
Esta sensación se acentúa con el epígrafe del
poeta español Leopoldo Panero, al comienzo del texto, que
en tono de oración dice: 'Señor, Señor,
desata mi cuerpo maniatado'.
En estos pasajes el lector reconoce un diálogo
por el uso de caracteres tipográficos diferentes, pero no
se identifican los personajes. Inclusive, muchos párrafos
pueden ser interpretiva. tados corno desdoblarnientos de la misma
voz narrativa.
La protagonista pugna por 'escribir diariamente
para que no se oxiden los dedos, para que la vida no se detenga
frente a la (p. 121). En esta y otras ocasiones, a medida que leernos,
el silencio se abre en la página y las frases quedan arrinconadas
hacia la orilla del papel, convertidas en eco marginal. Esa voz
1. Virginia Woolf, A Room of One's
Own, London, Granada Publishing, 1979.
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2. Véase prólogo de Georgina Sabát
Rivers, Sor Juana Inés de la Cruz, Obras Selectas, Bamelona, Noguer,
1976, pp. 24 y 33.
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3. Rubén Darío, 'La página blanca',
Prosas Profanas, 1896. Esta composición evidentemente sirvió de
tema a Guillermo Valencia para su poema 'Los Carneflos' (en Ritos,
1914). Para un análisis comparativo véase Alvaro Pineda-Botero,
'La creación poética en el poema 'Los Camellos' de Guillenno Valencia'
en Revista de Extensión Cultural, Universidad Nacional de Colombia,
Medellín, No. 24, 25, 1988, pp. 39-46
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4. Isak Dinesen (seudónimo de
Karen Blixen),'The Blank Page', Las tales,New York, 1957, pp. 99-105.
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5. Para un análisis más amplio
del cuento de la escritora danesa, ver Susan Cubar, 'Issues of Female
Cr-eativity', Critica¡ Inquiry, Winter 1981, pp. 243-263.
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6. Entre la abundante literatura
reciente sobre el tenla, véase Sandra Cilbert y Susan Cubar, (The
Madwoman in the Attic, New Haven, Yale University Press, 1979, Alicia
Fajardo, 'Panorama de la crítica feminista norteamericana' y Wendy
Knapp, 'The Woman Writerand the Nineteenth Century Literary nnation",
ambas en Revista de Estudios Colombianos, No. 5, 1988. También Judith
Kegan Cardiner, On 'Femele Identity and Writing by Women', Critica¡
Inquiry, Vol. 8, Winter, 1981 - 1982.
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7. Conferencia "El poeta", 1907
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