De la estructura compleja a la estructura leve
Los ejemplos hasta aquí citados, podrían considerarse
como resultados que operan desde una actitud que consistiría
en el intento de cambiar el tradicional énfasis de la función
narrativa (concentrado en el hacer-saber), para empezar a destacar
las otras esferas de su hacer: el hacer-hacer y el hacer-ser, es
decir, han de considerarse como intentos no sólo de propiciar
el nuevo saber-oír-decir el mundo, sino el nuevo saber-hacer
y saber-vivir el mundo de la posmodemidad.
Este nuevo saber-oír el mundo implica una ruptura de los
hábitos del lector, quien ya no puede atenerse a la búsqueda
del sentido y de estructura como garantía de placer estético,
sino que debe saber enfrentarse a otras exigencias.
Sin embargo, es posible encontrar relatos posmodemos que aún
actúan dinamizando la esfera cognitiva. Es el caso
de la novela del escritor Argentino Oswaldo Soriano: Una sombra
ya pronto serás, en la que la función del hacer-saber
se concentra, precisamente, en hacer-saber el mundo de la hipermodemidad
con toda su dinámica de dilución de valores, fundamentos
y utopías.
La novela nos presenta personajes que se comportan y expresan en
medio de eso que Jameson ha llamado la "anomia" , el desencanto,
la superficialidad. Hombres y mujeres incrédulos, carentes
de afectividad, motivados únicamente por el valor de cambio
(es decir, sin valores de uso), sin pasado, ni futuro, desorientados
en medio del hiper-espacio, nómadas, ínsolidarios
y egoístas. Un poco, también, la imagen de esa diferencia
indeseada de la que nos previene Teresa Oñate, y desde la
cual, la realidad se encuentra confundida en un "todo vale" y en
una total carencia de utopías o proyectos. Una sombra..
.. es pues un hacer-saber la hipermodemidad y la falsa diferencia
y, por lo tanto, un llamado implícito al hacer-hacer y al
hacer-ser de la auténtica posmodemidad.
En esa dirección que atrás he denominado el Bricolage
las obras del escritor argentino Manuel Puig podrían ilustrar
otro matiz de la literatura posmodema. Nadie mejor que él
para proponer tejidos superficiales constituidos por elementos de
la cultura popular como los temas-motivo del cine y de los géneros
literarios "menores": el folletín, la novela policiaca, la
ciencia ficción, el tryller, la música popular, el
melodrama, son materiales extraídos de la cultura de la comunicación
de masas que el escritor reutiliza y presenta como un tejido superficial
que, no obstante, oculta en su espesor un hacer-saber profundo:
las estrategias creativas marginadas de los cánones genéricos
centralizados por un discurso dominante.
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