Yngermina (1844)
El titulo completo de esta novela es Yngermina
o la hija de Calamar novela histórica, o recuerdos
de la conquista, 1533 a 1537, con una breve noticia de los
usos, costumbres, y religión del pueblo de Calamar.
Su única edición se llevó a cabo en Kingston,
Jamaica, en 1844. Su autor, Juan José Nieto (Baraona 1804
- Cartagena 1866), militar y político, luchó bajo
la orientación del general José María Obando
contra los intentos dictatoriales de Bolivar y participó
en la guerra civil «De los supremos». Fue deportado a Jamaica y
más tarde llegó a ser presidente del Estado Soberano
de Bolivar (1859 )
Ya en el titulo de la novela aparecen varias claves: dice pertenecer
al género de la «novela histórica», fija un periodo
preciso de la Conquista y anuncia una «breve noticia» de carácter
científico. La obra incluye, además, un «obsequio»
o dedicatoria a dolía Teresa Cavero de Nieto, esposa del
autor, de subido tono romántico. Aunque la breve noticia
parece un agregado artificial y un alarde de erudición, luego
el lector descubre su valor estructural: detalla la apariencia física
de los indígenas, sus signatarios, las formas de gobierno,
su organización social, alimentación, costumbres matrimoniales
y funerarias, ritos, diseño de sus viviendas, informes todos
necesarios para la ambientación y el desarrollo de la trama.
En la Introducción (página V) se dice que fue «tomada
de los fragmentos de una antigua crónica inédita de
agustinos de Cartagena, por Fray Alonzo de la Cruz Paredes». La
voz narrativa no explica como Regó a sus manos tal crónica
antigua y si está disponible en algún archivo. Acude,
pues, al tópico del manuscrito hallado, con el ánimo
de sobrepujar la verosimilitud.
Tanto en la noticia como a lo largo de la narración aparecen
notas de pie de página, en las cuales se insiste sobre la
veracidad de los hechos. Algunas, sobre todo cuando se refieren
a los protagonistas, incluyen la palabra «histórico»
En esta forma, más que la creación de una obra de
arte, Nieto parece interesado en la recreación de los episodios
fundacionales de su patria chica: narra la Negada de los primeros
descubridores y conquistadores a la región de la actual Cartagena
de Indias. Se mencionan personajes de la historia como Colón,
Rodrigo de Bastidas (quien habría llegado en 1501), Alonso
de Ojeda y Juan de la Cosa (en 1509), los cuales fracasaron en su
intento de fundar Cartagena; y, luego, la llegada, en 1533,
de Pedro de Heredia y su hermano Alonso, con «trescientos Castellanos»,
quienes por la fuerza de su destacamento y con la ayuda de Catalina,
una «india civilizadas que hacia las veces de traductora, lograron,
ahora si, fundar la ciudad.
La tribu de los Calamares, palabra que significa «cangrejo», habitaba
aquel territorio. El primer capítulo narra su desalojo, que
ocurrió sin derramamiento de sangre, ya que el cacique Ostarón,
conocedor de lo mortífero de las armas invasoras, decidió
abandonar el poblado para evitar la matanza de sus gentes. Tenla
la esperanza de reunir un ejército adecuado para enfrentar
al enemigo. Nunca logró el apoyo de las tribus vecinas y,
desde ese momento, los indios quedaron destinados a la esclavitud
y al exterminio.
Personajes indígenas son el cacique Ostarón, su bella
hija adoptada Yngermina, su hijo Catarpa, quien se revela contra
su padre y contra los invasores, y, en el segundo tomo, el indio
Gambaro, quien narra ciertos hechos desde la perspectiva indígena.
A través de estos personajes, Nieto es el primer escritor
colombiano en darle voz propia a los nativos del Nuevo Mundo.
De parte de los españoles, el protagonista es Alonso de
Heredia, hermano menor del gobernador. Alonso conoce a Yngermina
y desde el primer momento queda prendado de su belleza. Sus amores
se desarrollan en un ambiente de intrigas y aventuras, de peripecias
y anagnórisis dignas de la novela de caballerías Los
protagonistas efectúan su periplo existencias en busca de
felicidad, que esperan encontrar sólo en el matrimonio cristiano.
Pero se interponen todo tipo de obstáculos. Pedro de Heredia,
para consentir en el matrimonio de su hermano, exige primero que
Yngermina conozca el idioma español, la doctrina cristiana
y sea bautizada. Entre tanto ocurren expediciones y combates, nuevas
fundaciones, conatos de sublevación y traiciones. La situación
se complica por las intrigas de Peralta, alcalde del pueblo de Turbaco
y, sobre todo, por la llegada de Badillo, quien ha sido nombrado
nuevo gobernador.
Badillo reduce los Heredia a prisión, instaura el tráfico
de indios esclavos hacia sus plantaciones de caña de azúcar
de la isla de Santo Domingo, adelanta expediciones por el territorio
de Antioquia, hasta Cartago y Anserma, y se enamora de Yngermina.
Además, con el recurso de la historia intercalada, se amplia
el ámbito de la ficción: otro español, Hernán
Velásques, quien habla llegado en la expedición de
Ojeda y convivido con los indígenas por décadas, narra
con lujo de detalles su odisea.
En la descripción del paisaje se utiliza con intensidad
el tópico del locus amoenus, que en la pluma de Nieto
adquiere un tono romántico. Si hay nubes y tormentas es porque
los protagonistas están tristes y amenazados. Si brilla el
sol, hay florecillas, fuentes cristalinas, abundancia de frutas,
es porque se aproxima un momento propicio para el amor. A la misma
Yngermina se le atribuye una belleza occidentalizada:
Era Yngermina la joven áas bella de su pueblo: su tez
casi blanca i sonrosado a que daban realce los rizos de su
pelo color de azabache, su talle esbelto, sus maneras graciosas,
sus facciones proporcionadas, i unos hermosos ojos negros
interpretes de la alegiia y demás prendas de su alma; la
sacian la reina de los amores, i el tormento de mas de un
joven Calamareño que suspiraba por ella sin esperanza
(TI, p. 16).
Al avanzar el relato, los indígenas hablan el más
castizo español y han asumido valores de sus conquistadores.
Usan el «vosotros» con propiedad. El discurso de Yngermina para
rechazar las propuestas indecentes de Badillo parece calcado del
de la más encopetada dama cervantina:
Desengañaos Señor, si habeis contado con mi fragilidad
i condescendencia (..) yo no podré ser jamás de un
hombre sino con honestos fines, i vos, además de no
serio los vuestros, habeis ultrajado mi virtud, haciéndome
conducir a vuestra casa, para proponerme mi deshonra (
.. ). Nada me importa el que pongais a mis pies vuestras riquezas
i honores, como homenaje de vuestro amor, sino teneis sanas
intenciones... (I:II, pp.31-32).
Al final del primer tomo se produce una anagnórisis que
modifica el hilo de la narración: en medio del bosque aparece
Velasques, quien canta romances renacentistas:
¡Ay risueña Andalucia!
¡Cuan dulce me es tu recuerda!
¡No volvere mas a verte, Estando de ti, tan lejos!
Aqui ignorado del mundo,
Bajo extraño clima y cielo,
De ti, me despido patria,
Que aqui yo dejo mis huesos.
(TI, pp. 73 - 74)
Es un andaluz viejo, de cabellos y barba blanca, rostro abrazado
por el sol, vestido y armado como los indios. Narra su matrimonio
con una mujer mora en Granada y sus viajes con Colón y con
Ojeda. Luego de una excursión por tierra firme, sus compañeros
lo dan por perdido y parten sin él. De eso hacia más
de veinte años. Se acostumbró a vivir en contacto
con la naturaleza, adoptó las costumbres de los nativos y
logró ascendencia sobre ellos al enseñarles a cultivar
la tierra. Tuvo relaciones con una indígena y, poco después,
el lector descubre que se trata, nada menos, que del padre de Yngermina.
La novela termina cuando el primer obispo de Cartagena, Fray Tomás
del Toro, informa al Rey sobre las atrocidades de Badillo. El Rey
nombra al licenciado Francisco de Santa Cruz como nuevo gobernador.
Al llegar a Cartagena envía a Badillo a la cárcel.
Pedro de Heredia regresa de España, absuelto por el Rey;
esta circunstancia favorece el matrimonio de Alonso con Yngermina.
Éste funda poco después la ciudad de Santa Cruz de
Mompox.
Desde nuestra perspectiva critica de finales del siglo XX, la novela
se nos presenta como una narración ingenua, llena de tópicos
literarios precervantinos, que para el siglo XIX estaban ya desgastados
en España Estas estrategias literarias, sin embargo, quizá
fuesen las que mejor convenían a sus lectores inmediatos,
que pertenecían a la clase cartagenera de origen español.
La visión de la cultura indíngena es anacrónica
y europeizante: desde el comienzo muchas de las actuaciones de los
indígenas comportan la tipología del buen salvaje
roussouniano. La exaltación del indio ocurre, sobre todo,
cuando éste abraza la ética del "civilizado". Así,
se habla, en relación con le indígena, de honor y
honra, de valentía y fidelidad, y, sobre todo, de libertad,
entendida ésta dentro de la tradición de la revolución
Francesa
La novela condena la actuación de algunos españoles
como Peralta y Badillo, pero salva, en su conjunto, la empresa colonizadora:
triunfa el impulso "civilizador". Del recién llegado, la
virtud de Yngermina, el amor de Alonso, la caballerosidad y noblesa
de Velasques, la hidalguía de Pedro de Heredia, la prudencia
de Ostarón, la valentía de Catarpa. Triunfan los valores
españoles más ranciso. Triunfa el buen salvaje quien,
por su contacto con la naturaleza, le enseña al recién
llegado las bondades de la tierra.
Llama la atención que Nieto aborde el tema del mestizaje
sólo a partir de dos de las tres razas que lo conforman en
Colombia. La introducción de esclavos negros en la Nueva
Granada comenzó en los primeros años de la Conquista.
Los llevaba Pedro d e Heredia en su expedición al Sinú.
Aunque la novela describe esta expedición, no mencikona en
relación con las conquistas emprendidas por Badillo en el
territorio de Antioquia en 1537. El cronista Juan de Castellanos
sí lo hace y además, los elogia con los siguientes
versos:
Violes mucha gente de Guinea
que para los trabajos eran buenos,
pues en rigores tan intolerables
eran ellos los más infatigables.
En otras palabras, Nieto deja por fuera la raza negra, de la cual,
posiblemente, él mismo era tributario. Es de notar, además,
que por los años de la escritura de la novela, los negros
todavía estaban sometidos al régimen de la esclavitud.
¿A qué se debe este silencio sobre la presencia de la raza
negra en los momentos fundacionales de la identidad local? Quizás
el autor buscaba evitar la polémica que por la década
de 1840 se vivía en la República sobre la abolición
de la esclavitud y sus efectos económicos en las regiones.
Cartagena fue siempre un centro importante de trata de esclavos
y es de suponer que muchos miembros de la burguesía local
se beneficiaran con la esclavitud, burguesía a la cual pertenecía
el propio Nieto, por causa de su matrirnonio.
También llama la atención el hecho que no se incluyan
consideraciones sobre un territorio más amplio, que pudiera
corresponder al de Colombia o al de la confederación que
soñara Bolívar. El espacio de la novela es el de Cartagena
y sus vecindades, es decir, el territorio que pocos años
después seria considerado un «Estado Soberano» y del cual
el propio Nieto llegaría a ser su Presidente. Por la época
de la escritura estaban en juego las ideas federalistas frente a
las centralistas, y la definición de identidades locales
frente a las nacionales. Nieto defendía el federalismo.
Así, al leer Yngermina en este final del siglo XX,
nos enterarnos más sobre la forma de pensar y sentir de Nieto
y sobre la ideología que mejor le convenía para sus
ambiciones políticas, que sobre los hechos «históricos»
de la Cartagena del XVI. Al usar el género de «la novela
histórica», reescribía la historia para llenar las
necesidades de su propio presente.
1. Fue editada en dos volúmenes de 93 y 109 páginas, de ocho
capítulos cada uno, en la imprenta de Rafael J. de Cordova, a «expensas
de unos amigos del autor». En la última página del tomo segundo
aparece la Esta de suscriptores que la financiaron.
2. Otras obras suyas son: Geografía histórica, estadística y local
de la provincia de Cartagena (1839), Diccionario Mercantil (1841),
y las novelas Los moriscos (1845) y Rosina o la prisión del castillo
de Chagres (1850-1852). La vida de este autor y algunos comentarios
sobre su obra, desde las perspectivas histórica y sociológica, pueden
consultarse en Orlando Fais Borda (1986: Tll).
3. La información de las fechas queda desvirtuada en el texto,
pues se incluyen hechos ocurridos desde la época de Colón, como
veremos más adelante.
4. Susan M. Griffin (1966), citando a Alexander Welsh, explica
que en la tradición -anglosajona del siglo XVIII las novelas, por
lo general, se rodeaban de un marco falso de pretendida documentación
con el objeto de ganar credibilidad. Esta práctica entró en desuso
con la influencia de Fielding y otros autores, en cuyas obras la
representación de la realidad se lograba con base en la coherencia
interna y circunstancial.
5. Otra «traductora» famosa de la conquista española fue La Maliche,
quien estuvo al servicio de Hernán Cortés en México. En ambos casos,
el varón conquistador se vale de la mujer nativa para trascender
la otredad indígena.
6. Éstas y otras novelas de aquellos primeros años republicanos
pertenecen todavía a la tradición española. Al avanzar el siglo
XIX, como veremos, cada vez serán mayores las influencias literarias
francesas e inglesas en las novelas colombianas. Es interesante
notar que mientras en México, Femández de Lizardi asumía el género
de la picaresca como modelo para su novela el periquillo sarmiento
(1816), Nieto asume los de las caballerías y la novela bizantina,
por la proliferación de peripecias y anagnórisis que comporta la
trama.
7. En ésta y en las siguientes citas conservo la ortografía del
original.
8. Donald Mc Grady (1962: 64-65) la califica de "novelita". Afirma
que Nieto "no domina la técnica (...) los personajes no ofrecen
matices, pues la paleta del escritor romántico tiene sólo dos colores:
el blanco de los buenos y el negro de los malos (...). Tampoco sabe
crear diálogo. Tiene la tendencia a hacer que los personajes hablen
en largas tiradas, con un estilo propio de acdémicos".
9. Aunque los hechos de la novela ocurren en la primera mitad
del siglo XVI, Nieto no toca para nada el debate ideológico que
se suscitó en España y las colonias por aquellos años, sobre si
los indígenas tenían o no alma humana, y sobre la justicia de su
escalvitu o exterminio. Nietoi adopta, sin ninguna discuión, la
posición roussoniana.
10. cita es de Jaime Jaramillo Uribe (1967: 5 a 77), quien además
afirma que «Cartagena fue nuestro principal puerto dedicado a la
trata de esclavos desde el siglo XVI» (p.15) y que «a mediados de
tal siglo la población negra era tan numerosa que el cabildo de
la ciudad dictó una ordenanza para que los negros no andasen de
noche después del toque de queda» (p.8). Por su parte, Juan Rodríguez
Freile, en El Carnero ofrece testimonios sobre la presencia de negros
al servicio de españoles en Santa Fe de Bogotá, hacia 1550 (1988:
76, 79, 102, 141, 15 l).
11. Lo afirma Fais Borda, op. cit.
12. En Colombia, la liberación definitiva de los esclavos sólo
ocurrió en 1851.
13. Fals Borda así lo menciona. Dice, además, que Nieto, de origen
humilde, logró ascender dentro de las jerarquías locales al casarse
con una mujer de origen español y de alta posición en Cartagena,
op. cit.
|